martes, 27 de diciembre de 2016

La delgadez como balance de 2016, por Eddy Timaure

Es común que la delgadez haya tomado cuerpo (o expropiado cuerpo) en la humanidad de la mayoría de los venezolanos. Niños, adolescentes, adultos y ancianos famélicos se exhiben por doquier como evidencia de la "democratización" del hambre, esa que no llega a la rechoncha humanidad de quienes, independientemente de su posición política, mayoritariamente afecta al régimen, disfrutan de las ventajas del poder. 

Pero la delgadez, esa que me mata verla apropiada de la humanidad de mis hijos, de mi familia y de todo el pueblo, y de la que no he podido escapar, pareciera haberse extendido a otras esferas de la vida social. Así, los sueldos y salarios de los trabajadores venezolanos, esos a los que economistas y opinadores del régimen y de la oposición le atribuyen, manipulación de por medio, cualidades inflacionarias, son de los más delgados del mundo, en tanto a duras penas llega, el salario mínimo, a unos 10 dólares al mes, mientras que las ganancias del sector financiero, de los importadores y el patrimonio de la vieja y nueva burguesía se acrecienta de manera grosera. 

La delgadez hizo casi invisible los derechos humanos. Al menos desaparecieron de los tratados, de la constitución, leyes y demás normas que leen magistrados, jueces, fiscales, funcionarios policiales y militares, así como los dirigentes vinculados al régimen, salvo que ella, casi convertida en pandemia, haya afectado las neuronas de los mismos hasta hacerlas casi desaparecer, incluso las de aquellos con vieja formación revolucionaria hoy devenidos en chavistas. Además de la exclusión por razones políticas y derivadas de los paquetazos económicos (en cualquier escenario de la vida venezolana), la represión, la persecución y el encarcelamiento a disidentes u opositores se acrecentó este año. Ninguna carantoña de la MUD fue válida para frenar esa tendencia. Por el contrario, los abusos se acrecentaron y, sin pudor alguno, violentaron los derechos humanos, como el de elegir, usando como escudo protector al TSJ. 

La delgadez acabó con la ya famélica eficiencia en las instituciones gubernamentales para sostener una mínima calidad en la prestación de los servicios públicos. En buena parte de Venezuela (el estado Falcón es emblemático en eso), el agua potable casi queda en el recuerdo. El servicio regular de energía eléctrica sigue enflaqueciendo (ya tiene rato pasando hambre), el de telefonía y de internet está bien desnutrido. Ni hablar del de aseo urbano al que la basura lo consumió. Lo mismo pasa con la vialidad, donde los huecos se han multiplicado como llagas por toda la geografía nacional. También el de salud, donde la delgadez presupuestaria en hospitales y ambulatorios ha dado lugar a muertes de miles de venezolanos. Pasa igual con la seguridad, que ya casi ni se ve en la palabra por la delgadez. Mientras ello ocurre, la calidad de vida de viejos y nuevos burgueses sigue engordando y la aseguran mediante la contratación de servicios privados para atender obligaciones públicas (como la seguridad) que le niegan, reitero, al pueblo. 

La delgadez, por si fuera poco, afectó la amplitud de la unidad opositora, especialmente de la MUD, que se redujo a 4 partidos en momentos que demandaban (y siguen demandando) una unidad superior. Cálculos electorales de por medio, el interés partidista y parcial frente al interés nacional, privó para que, una bien engordada mayoría popular descontenta frente al régimen, careciera de una conducción congruente con sus demandas y su disposición, desperdiciando momentos estelares que podrían haber significado una salida del régimen. 

Por fortuna, Maduro y el régimen no salieron ilesos de esta realidad, pues hoy lo que tienen es un famélico respaldo, creciendo casi en la misma proporción que la delgadez del cuerpo de la mayoría de los venezolanos. Solo falta que una nueva unidad gane peso, para que pueda conducir el descontento popular que, tan pronto amanezca el 2017, se hará sentir en cada rincón de Venezuela, tal como este moribundo año lo ha hecho en diversos espacios y momentos. 

Así que, al término de 2016 el balance es la delgadez. Eso es lo que vemos frente al espejo, en nuestra familia, en nuestros amigos, en nuestro pueblo. Nos toca aprovechar a ese pueblo en el que ha engordado el descontento, en el que crece la disposición de lucha, para organizarlo, levantando una nueva unidad, una unidad superior, basada en un Programa de Reconstrucción Nacional que impulse, con presión y lucha popular, el cambio político necesario para salvar a Venezuela y a los venezolanos del caos. Hagamos peso en la delgadez del respaldo popular al régimen y salgamos de él de una buena vez.

Eddy Timaure
@EddyTimaure

Secretario General de 
Bandera Roja - Falcón

viernes, 23 de diciembre de 2016

Sun Tzu, o el arte de unir para derrotar la dictadura, por Pedro García


Hace unos 2600 años vivió Sun Tzu, un general chino, genio en el arte de la guerra y la política. Su obra, “El arte de la guerra” es de lectura obligatoria en todos los ejércitos del mundo y guía de la mayoría de los estadistas. La obra de Sun Tzu no es exclusivamente un libro de guerra en la acepción estrictamente militar. Sus consejos se aplican desde el mundo de la política hasta la ciencia de la administración y los negocios. Sus consejos, adquiridos en el campo de batalla y en el estudio de la política, tienen una asombrosa vigencia.
Quienes hacemos política en Venezuela estamos obligados a estar familiarizados con el concepto de estrategia. Aquellos que la entiendan y la apliquen correctamente sobrevivirán, los que no, perecerán, como diría el militar chino. Es decir, es necesario tener una estrategia y cuantas tácticas sean necesarias para coronar con éxito lucha contra la dictadura que gobierna el país.

En los últimos tiempos los venezolanos hemos sido testigos de excepción de muchas fallas en la conducción de la lucha contra el régimen. Esta conducción ha recaído en las espaldas de un “cogollo” que se abrogó la exclusividad de “representar” a todo el pueblo opositor. Es claro que dicho “cogollo” no comprendió el momento político, que frenó ex profeso las movilizaciones populares y democráticas para dar paso a un diálogo propuesto por Maduro, que a todas luces buscaba ganar tiempo. Su táctica fue errada, de eso no hay duda, a pesar de las advertencias y críticas que se hicieron.

Luego del fracaso que ha tenido este cogollo, se ha hablado de su necesaria sustitución. Cualquier alternativa opositora que intente desplazarlo, debe entender que la inmensa mayoría del pueblo está urgida de una dirección política que esté a la altura de la complejidad del momento, que quiera y esté convencida de salir de la dictadura lo antes posible. Debe entender, comprender y tener claro que solo con la presión popular, con la rebelión democrática en sus diversas formas de luchas se echará del poder a Nicolás Maduro y sus mafias. Debe tener muy clara la necesidad de trabajar en la edificación de una unidad superior, que sea expresión de una política de unidad y alianzas más allá de los cogollos y las élites que secuestraron y hegemonizaron sectariamente la lucha por la restitución de la democracia.

Conocer la naturaleza de la dictadura es básico

Para Sun Tzu es imprescindible conocer al enemigo mejor de lo que te conoces a ti mismo. “Conoce al enemigo y conócete a ti mismo. Si no sabes nada del enemigo, y te conoces, existe igual posibilidad de ganar o perder; y si no te conoces, y tampoco a tu enemigo, estarás en peligro constante durante el combate”, decía. Para encarar a la dictadura con éxito es medular tener conocimiento de la naturaleza del régimen venezolano, hacer una caracterización del mismo, porque de ello dependerá el diseño de una estrategia victoriosa para enfrentarlo en el terreno político.

La política en parte es el arte de la aplicación de las estrategias y tácticas de la guerra por parte de los civiles para la toma del poder. Entonces, lo primero es conocer al adversario, sus estrategias y tácticas, su naturaleza de clase, es decir, a qué intereses sociales sirve más allá de su discurso. Por la práctica y ejecutoria de sus políticas se puede tener una mejor apreciación de cuál es la real orientación ideológica del mismo, no por lo que diga, sino por su práctica concreta.

Si definimos al adversario erróneamente, errónea será  la estrategia y tácticas para enfrentarlo. No puede ser otro el resultado sino hemos estudiado a fondo la verdadera naturaleza de quien enfrentamos. Como decía Marx, “las cosas no se presentan como son”. Este régimen se presenta con una jerga y ropaje de izquierda, socialista y hasta comunista sin serlo en lo absoluto. Si los que pretenden dirigir la política opositora compran el discurso del régimen, lo repiten y promueven como una verdad, están empleando una estrategia hacia algo que no existe, que no es real. Es como pelear con un fantasma y quien pelea con un espanto jamás podrá derrotarlo, solo en su mente se libra esa batalla.

Caracterizar a un régimen por el discurso que emplea, por las relaciones diplomáticas y/o políticas con determinados personajes o países, por las comparaciones de experiencias de países autodenominados de “izquierda o socialista” y no por sus obras, es incorrecto. Pero  la conveniencia de algunos sectores en mantener un discurso anticomunista parece más una cosa de marketing que da “dividendos” políticos, da votos, prestigio y caché.

Sun Tzu advierte que “todo General debe conocer la naturaleza del terreno, e investigarlo con cuidado, pues esto facilita al ejército la organización de su victoria.” En política vale. Al buen entendedor, pocas palabras.

Unidad superior para salir de la dictadura

Hoy, la inmensa mayoría del pueblo venezolano desea desde la base salir de este gobierno y régimen lo antes posible. Y este deseo de cambio va más allá de la ideología de cada quien, de sus creencias religiosas, de su militancia partidista, de sus condición económica o social.

Una nueva unidad debe tomar en cuenta esta realidad y heterogeneidad, esta caracterización política de la sociedad venezolana. Los que queremos salir de este desastre somos mucha gente: socialdemócratas, socialcristianos, derechistas, izquierdistas, socialistas, comunistas, capitalistas, de todas las creencias religiosas, inclusive hasta gente de pensamiento fascista. El quid de una estrategia y una táctica victoriosas está en unir a esta diversidad.

Sun Tzu decía que en la guerra y en la política era básico tener aliados para derrotar al enemigo, por lo que debía sumarse el mayor número de aliados posibles, neutralizar potenciales enemigos y dividir a los aliados de éste. En Venezuela existen fuerzas sociales, gremios, sindicatos, partidos políticos fuera de la MUD, artistas, intelectuales etc. que luchan contra la dictadura desde sus espacios y tienen planteamientos, propuestas y visiones de cómo enfrentar lo que nos oprime a todos. Sumar y acompañar luchas particulares de sectores que están excluidos de la estrategia sectaria del cogollo de la MUD es lo correcto. Significaría un salto cuantitativo y cualitativo que elevaría la unidad hacia un estadio superior, hacia la conformación de una nueva dirección política que dirija las luchas del pueblo con mayor amplitud, que incorpore a todos los que están batallando al detal contra la dictadura. Una unidad concebida en estos términos sería victoriosa e invencible en el propósito de salir de este gobierno y su régimen, porque no hay fuerza más poderosa que la voluntad de un pueblo que ya decidió cambiar el actual estado de cosas. Falta esta dirección política que comprenda la coyuntura política a la que nos enfrentamos y lleve a buen puerto a esa fuerza que quiere cambio.

Es fundamental entonces hacer bueno lo expresado por Sun Tzu: “si tienes aliados, tu posición es fuerte y el problema lo tiene tu enemigo”. Pero en nuestro caso el adversario tiene aliados y juega duro.

Los aliados no los decidimos nosotros, ni una coalición de partidos, ni menos un cogollo. Los aliados los definen las circunstancias históricas, coyunturales y concretas en las que nos toque actuar. Sería un error definir las alianzas y aliados por el poder económico que tengan, por el marketing o por afinidad ideológica o partidista, o simplemente por la cantidad de votos sacados en procesos electorales pasados. Hoy no podemos darnos el lujo de desechar a potenciales aliados por su ideología o porque en el pasado estuvieron identificados con el gobierno o con su líder fundador. Todos somos necesarios para salir de este régimen. Hoy son miles los chavistas de a pie que están decepcionados o que han roto con el régimen y que están dispuestos a sumarse a la lucha por salir de este desastre.

¿Qué hacemos con estas bases chavistas decepcionadas del gobierno?, ¿los apartamos? Una cosa son los Arias Cárdenas, los William Ojeda, los Ricardo Sánchez y otra cosa son los militantes y pueblo chavista de base que no tienen mando ni responsabilidad en la conducción y sostenimiento del régimen. Eso debemos diferenciarlo muy bien y si queremos sumar aliados, hay que incorporar a todo el que esté ganado para salir de esta dictadura sin estar hablando mal de la ideología o pensamiento político que profese cada quien. No se puede  invitar a alguien a sumarse a una lucha o a una nueva alternativa opositora pero al mismo tiempo estigmatizarlo por su manera de pensar, es una contradicción de marca mayor, sería combatir el sectarismo que se critica a los cogollos con más sectarismo y esto en política no se debe cometer. Cualquiera nueva alternativa debe sumar a los partidos minoritarios que están dentro y fuera de la MUD.

Debemos tener muy claro, entonces, los objetivos para poder enfrentar con éxito al enemigo. También debemos tener claro quien es el enemigo principal. Éste es el régimen que gobierna, y como decía Sun Tzu “vencerá quien pueda unir sus tropas en un objetivo común”. Porque quien actúa –expresaba- “aisladamente, y carece de estrategia y toma a la ligera a sus adversarios, inevitablemente acabará siendo derrotado”. No desviemos el objetivo principal: enfrentar y derrotar al gobierno y su régimen dictatorial.

No podemos distraernos en atacar a determinadas ideologías, a atacar a la MUD como una instancia unitaria y a los partidos genéricamente. Lo que hay que cuestionar y criticar es la política errónea de alguna de esas organizaciones, a la política sectaria y excluyente del cogollo que la dirige, de su falta de estrategia y tácticas claras para enfrentar la dictadura. Debemos sumar y multiplicar. Nuestra principal energía debemos enfilarla contra el régimen. En la nueva alternativa opositora debe caber todo el mundo que quiera derrotar la dictadura, hay que demostrar en los hechos que creemos en la unidad superior.

Sun Tzu expresó que estas eran las cualidades que debe tener El Mando (la dirección política o vanguardia en este caso): “Sabiduría que le permite actuar según las circunstancias; sinceridad,  humanidad, si es humano apreciará la laboriosidad y el esfuerzo de los otros; si es valiente aprovechará las oportunidades sin titubeos. Por otro lado, destaca la existencia de algunas cualidades, en las cuales puede predecirse la victoria: el que sabe cuándo puede o no luchar; el que comprende cómo usar fuerzas, tanto grandes, como pequeñas; el ejército cuyas filas están unidas en un propósito; el comandante que es prudente, y aguarda un enemigo que no lo es. Crea un ejército invencible, y espera el momento vulnerable del enemigo.”

Pedro García
@PedroPipoGarcía

Dirigente Nacional de Bandera Roja
Dirigente del MESR


miércoles, 21 de diciembre de 2016

Rabia y protesta no es “vandalismo”, por Ángel Pinto

Como habitante de uno de los barrios de la ciudad capital del estado Bolívar, quiero opinar sobre los hechos ocurridos en Ciudad Bolívar, pues los viví en carne propia y, como militante de Bandera Roja, traté de actuar en la medida de nuestras posibilidades como partido revolucionario y al servicio de la clase obrera. En primer lugar, hay que ratificar que —al igual que en gran parte de las zonas y regiones populares de toda la geografía nacional— en esta población estaba servido el escenario para un estallido social y aún lo sigue estando. Hoy con mayor fuerza. Una vez que llega la tan esperada y temida respuesta popular, tanto sectores del gobierno nacional y de la gobernación, así como también dirigentes de la oposición y hasta gente supuestamente de avanzada, pretenden adjudicar, erróneamente, tales hechos al hampa común u organizada.

El primer capítulo de esta explosión social podemos calificarlo como una respuesta desenfrenada y sin control, un evento difícil de describir en palabras por las inusitadas formas en que se expresaron la molestia y la rabia. Se trata de un hecho histórico que debe llamar a la reflexión a todos los dirigentes políticos, y más aún a los de oposición. Esa acción nació de las masas de forma espontánea, por frustración, desesperanza, hambre, escasez, falta de alimentos, bajo poder adquisitivo y por muchas cosas más. El detonante, conocido hasta por el más desinformado, fue la salida de circulación del billete de 100. Medida tomada por Maduro en forma irresponsable para beneficiar a las mafias y —dicho sea de paso y en mayúscula— por la ausencia de una oposición férrea, valiente y compenetrada con el sentir del pueblo y con sus sentimientos de cambio, y capaz de orientar positivamente la frustración de la ciudadanía. De tal manera que debemos separar muy bien la línea gruesa que separa las causas y los efectos. En las primeras de cambio el hampa organizada fue tomada por sorpresa y los malandros, puedo jurarlo por mi conciencia, fueron sorprendidos al igual que los comerciantes y el mismo gobierno regional. Tanto así, que se especulaba que el gobernador había sido destituido, porque no aparecía por ningún lado.

En relación con los hechos dantescos, fueron arrasados, y temo quedarme corto, cerca de 90 % del comercio de víveres. En la urbanización El Perú, Los Próceres y el barrio 4 de Febrero de la parroquia Agua Salada, fueron saqueados bodegas, kiosquitos, supermercados chinos, que en honor a la verdad no son ningunos grandes supermercados. La gente saqueaba de todo, mangueras, repuestos de carros, poncheras, la batería de un carro mal parado. Arrasaban con cualquier cosa que encontraban a su paso. En la parroquia La Sabanita, la más grande de América Latina, según se dice, saquearon de todo con violencia, con saña, con ira, con resentimiento acumulado. ¿Por qué digo que fue una acción espontánea de las masas? Sencillo, porque al igual ocurría en La Sabanita, Los Próceres, 4 de Febrero, Agua Salada, El Perú, Los Coquitos, Las Moreas, La Redoma de la parroquia Catedral, Vista Hermosa, avenida Perimetral de la parroquia Vista Hermosa y parroquia José Antonio Páez. Toda la ciudad fue afectada por la locura colectiva, por la rabia contenida, por el resentimiento contra un Estado corrupto, embustero y farsante. Entonces, sin lugar a dudas, fue una reacción espontánea de las masas. Porque al mismo tiempo ocurrían cuestiones similares en El Dorado, Tumeremo, Upata, Guasipati, El Manteco. Sería ingenuo pensar que alguien tenga la capacidad de organizar algo con tanta precisión y con el mismo formato.

En el segundo capítulo de los saqueos, sí aparece el hampa organizada, y su intervención fue para salvaguardar sus intereses, que no es otro que proteger los establecimientos que pagan las vacunas. Pero antes de aparecer el hampa algunos negocios que pagan vacunas también fueron arrasados. Su intervención no fue para saquear. Fue para indicar cuáles no debían ser saqueados. Por ejemplo, en el paseo Orinoco es muy conocido los que pagan vacunas y la gente respetó eso, pero sin embargo se “llevaron” algunos almacenes. Con la aparición en escena del hampa en actitud neutral y la incapacidad de reacción de los órganos de seguridad y del gobierno regional, los saqueos continuaron sin novedad en el frente. Cuentan actores de la primera línea de ataque que policías y la guardias nacionales llegaban a un sitio de saqueo y decían “bueno saqueen, nosotros volvemos dentro de una hora” pero nunca volvían. Y en algunos casos participaban del festín, de ello hay videos y fotografías. Y los cuerpos de seguridad no tenían capacidad de reacción ante lo extendido de la locura colectiva por todas partes, pues no fue en un sector puntual que pudieran rodear o contener, sino que sucedía en todos los barrios de la ciudad. Lo mismo aconteció en casi todo el estado Bolívar. Ante este escenario de inacción, de nula reacción de los supuestos agentes del orden, los actores dieron un salto cualitativo y cuantitativo en su locura y fueron por ferreterías, el banco de Venezuela de Makro en la parroquia Marhuanta, repuestos de carros y todo lo que se pudiera robar. Y los cuerpos de seguridad no reaccionaban. Pues parecía que los funcionarios se identificaban e internalizaban la actitud de los saqueadores, y no quisieron disparar por lástima, actitudes que habrán de ser analizadas como conjeturas por psicólogos y sociólogos.

En el tercer capítulo, sí reacciona el gobierno y pone a funcionar un laboratorio de “guerra sucia”, cuestión en la cual son muy expertos y toman por asalto las redes sociales con información y contrainformación, con audios de una señora llorando, mujeres y hombres afirmando saqueos ficticios, afirmando que el hampa era la que había organizado todo esto con sectores de la oposición y que venían a saquear por venganza contra el gobierno por haber arruinado las mafias mineras, porque supuestamente el hamponato minero se había quedado con sacos de billetes y mucho oro a bajo precio, cuando todo el mundo sabe que las mafias mineras son manejadas por militares y por el alto gobierno. El gobierno corre la voz de que estaba en desarrollo una especie—más una parodia que un verdadero enfrentamiento clasista— de lucha de clases de los barrios contra las urbanizaciones, los pobres contra los ricos y la jugada le salió muy bien, ya que los bolivarenses cayeron en la mentira de que se trataba del hampa organizada contra la gente común y corriente. Así los ciudadanos pasaron una noche de angustia, esperando a un grupo élite de exterminio llamado el Grupo Pantera. De esta forma los farsantes del dictador se erigen como los salvadores de la patria, como los salvadores de la ciudad. 

Hoy, 19/12/16, la ciudad amaneció con 90% de comercios menos, 500 detenidos y la presencia de Diosdado Cabello anunciando en cadena regional todas las benevolencias que pondrán en marcha para reconstruir el comercio en la ciudad. Sin embargo, el clima sigue tenso en Ciudad Bolívar y el escenario de la explosión social sigue vigente y latente. Las masas probaron que lo hicieron y les fue muy bien, percibieron que los cuerpos policiales se neutralizan ante la avalancha de gente. Internalizaron que los esbirros no están ganados a exponerse para defender los intereses de los ciudadanos. Ahora el escenario se torna más complejo y peligroso para todos. De volverse a repetir un estallido social con estas características, la gente se puede volver contra la gente, las masas expresaron mucha violencia, mucha rabia, la gente perdió el sentido de ciudadanía, de la condición humana. Debemos ubicar con claridad al culpable y hacer un diagnóstico lo más aproximado a la realidad concreta para poder influir, accionar, conducir, orientar y controlar una situación como esta.

Ángel Pinto
@angelpintoh35

Secretario General (adjunto) de
Bandera Roja - Bolívar

jueves, 15 de diciembre de 2016

Venezuela y el cambio monetario Modo Circo

Maduro es pura máscara y circo, pero sin pan

La dictadura madurista ha creado todo un revuelo con la recolección del billete de 100 bolívares, buscando con ello un impacto político que también le sirva para ocultar sus graves responsabilidades en el desastre actual del país. Es una medida muy bien pensada y persigue varios propósitos en aspectos económicos y políticos. El más importante es la implantación del nuevo cono monetario. Se aplica un shock contra la gente para que asuma lo más rápidamente posible las nuevas denominaciones en los billetes de un signo monetario que apenas sirve para las transacciones cotidianas en una economía cada vez más dolarizada. El billete de mayor denominación pasará a ser 200 veces el anterior “marrón”, un cambio brusco que requeriría al menos seis meses para su adaptación.

Impulsados por la idea de que no podía esperarse más tiempo, en virtud de que la gente debía cargar cada vez más papel moneda para comprar cosas elementales, promueven esta obra teatral para atender varias cuestiones, y la principal es implantar un nuevo cono monetario bajo el engaño, la trampa y la mentira, convertidas en política de Estado. Disminuida la masa monetaria —el circulante para realizar las transacciones—, el Gobierno busca frenar un poco la escalada de precios y crear una efímera ilusión, mientras centra los ataques contra los enemigos imaginarios, aparte del "imperio" y su "guerra económica", contra sus nuevos "agentes de la mafia de falsificadores".

Además, el Gobierno busca frenar el incremento del precio de la divisa estadounidense. La recogida del billete es un corralito chavista que frena la oferta de bolívares frente a la presión de demanda del dólar. Mientras salen las nuevas denominaciones a cubrir la masa monetaria necesaria para realizar las transacciones, era lógico esperar una caída del precio del dólar, pues la caída en la oferta de bolívares frente a la presión de demanda del dólar fuerza a una eventual baja. Superada la circunstancia y cubierta la oferta de bolívares, al mantenerse la sequía de dólares en el mercado, el precio de la divisa nuevamente se incrementará por la demanda de un bien escaso.

El Gobierno quiere, también, aprovechar el estruendo del impacto para tapar u opacar la catástrofe nacional. La escasez y la inflación hacen estragos en la familia venezolana. Tragedia creada por un Gobierno corrupto, que impuso una política en favor de la oligarquía y destructora del aparato productivo que no podía derivar en otra cosa. Frente a ello, con esta maniobra, el Gobierno persigue crear otros culpables, aunque imaginarios, quienes forman parte del ejército enemigo que lleva a cabo la “guerra económica”.

De otra parte, son muchas las distorsiones creadas por la política gubernamental para favorecer a la banca, a los importadores y a las economías de los países imperialistas. Lo que explica los problemas de los precios en relación con el valor de los productos como resultado de la especulación y la inflación, principalmente. Esto también explicaría la concentración de una masa importante de billetes “marrones” en la frontera dirigida, junto al mercado paralelo de dólares, al contrabando de gasolina hacia Colombia —en connivencia directa con las mafias burocráticas, policiales y militares venezolanas— y a la compra de diversos insumos para la producción y bienes finales para el consumo del lado venezolano.

Las baladronadas del Gobierno, con el fanfarrón mayor al frente, y esta nueva fábula del contrabando para la falsificación de dólares con el billete de 100, forman parte de la tragicomedia gubernamental. Se trata de una idea quimérica que más temprano que tarde será desenmascarada como parte del sainete. Eso de que las mafias se hacen de los billetes para la falsificación de dólares es una leyenda creada para incautos, una burla a la inteligencia. Se sirven de esta fábula para alimentar al nuevo protagonista, al nuevo agente que actúa en la ficticia guerra económica: la mafia falsificadora de centenares de miles de millones de dólares que en nada afectan el mercado internacional. ¡Vaya fantasía!

Pero burlarse del pueblo venezolano les va a costar caro. La rabia acumulada se expresará en forma contundente. La elevación de la conciencia conducirá a que esa rabia encuentre el cauce en la lucha abierta por un cambio de verdad, de desarrollo, democracia y bienestar.

Frente a la farsa #RebeliónDemocrática
El cambio será con #PresiónPopular


Caracas, 15 de diciembre de 2016
Por la Dirección Nacional de Bandera Roja
Gabriel Puerta / Secretario General
Carlos Hermoso / Secretario General Adjunto

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Operación shock, por Manuel Paredes


La eliminación del billete de 100 Bs decretada por Nicolás Maduro luce para muchos como una medida irracional. Sin embargo, vista con detenimiento, es una medida multipropósito. En primer lugar, encaminada a imponer duramente, como un shock, un nuevo cono monetario, contrario a lo ocurrido  cuando se creó en su momento el llamado Bolivar fuerte con la familia de billetes de 2, 5, 10, 20, 50 y 100, que se hizo de forma paulatina. Se Evidencia con esta última decisión la forma despótica y autoritaria de imponer su política monetaria.

Otro propósito es la distracción de los venezolanos de la profunda crisis que sacude al país en relación a la escasez de productos de la dieta diaria, de medicinas y de diferentes artículos, escasez producida por la destrucción del aparato productivo y el estímulo a la importación, lo cual afecta la producción nacional. Durante estas 72 horas que estableció el gobierno para la desaparición como moneda de los billetes de 100, los venezolanos se ocuparán de hacer largas colas en los bancos, cambiar los billetes que posean o comprar desesperadamente cualquier cosa usando los billetes que desaparecerán.

También se propone el gobierno la reducción del dólar paralelo, lo cual se ha dado en estos momentos pero puediera ser transitorio, dada la limitación de divisas en el país, la creación de dinero inorgánico puesto en circulación por el Banco Central, dinero que no tiene respaldo de produccion, y de la disminucuión de las reservas internacionales.

Una medida como ésta permite que capitales no legitimados puedan aprovechar esta circunstancia para el lavado de dinero, al poder cambiar estos billetes, dada la gran cantidad de papel moneda que circula, donde las mafias tienen un control en el contrabando de mercancías y del narcotráfico.

Ante este panorama de cambio de cono monetario se demuestra que el papel,  como medida de valor de las mercancías, que tiene la moneda va desapareciendo en el signo monetario monetario, asi como su función de patrón de precios, de esta manera ante un aumento general de precios, el valor del bolivar tiende a depreciarse y a desvalorizarse en su función de atesoramiento.

Por tanto, en esta circunstancia esta medida del gobierno busca disminuir los efectos de un profunda devaluación y dar muestra de fuerza ante la debilidad del respaldo popular con que cuenta el gobierno.


Manuel Paredes
Econimista
Secretario General de
Bandera Roja - Zulia

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Video: #6D Así salieron los representantes de la MUD de la Nunciatura

¡PRESIÓN POPULAR PARA EL CAMBIO POLÍTICO!

¡EL DIÁLOGO FRACASÓ!

El diálogo fracasó. La verdadera alternativa es la presión popular para el cambio político (video)


La Nueva Alternativa Opositora (NAO) ayer 6 de diciembre, denunció frente a la sede de la Nunciatura en Caracas, que ninguna de las dos cúpulas que participan en ese diálogo apaciguador representa los intereses de la mayoría de la población, que hoy exige la salida de Nicolás Maduro y de su dictadura de mafias y corruptelas del poder. Ese diálogo ha sido un fracaso incuestionable y una estafa para los anhelos de cambio de los venezolanos. 

"Vinimos a decir aquí en la Nunciatura que la única garantía de que en Venezuela haya un verdadero CAMBIO POLÍTICO es con una sistemática y sostenida PRESIÓN POPULAR. Con ella podremos torcer el brazo a las arbitrariedades y autoritarismo de los cogollos. Solo el impulso de un fuerte y amplio movimiento de lucha democrática y popular logrará restituir la democracia, hoy mancillada por las cúpulas dialogantes."




martes, 6 de diciembre de 2016

La verdadera alternativa, presión popular para el cambio

Declaración del Movimiento Nueva Alternativa Opositora este #6D

Hace un año (un 6 de diciembre) el pueblo venezolano demostró en las urnas su deseo de cambio político. Decidió a través del voto “revocar” al autoritarismo enquistado en la Asamblea Nacional.

Esa incuestionable victoria quedó secuestrada por el régimen de Nicolás Maduro, quien ha impedido que el mandato popular se ejecute, es decir, que el parlamento, como en cualquier país democrático, controle las acciones del poder Ejecutivo y legisle en favor de los intereses nacionales y de la mayoría de la población. Pero también ha sido secuestrada por una cúpula de política tradicional y de cogollos, apoderada hoy de la MUD.

Esta fuerza democrática y popular que significó la épica democrática ciudadana, fue sustituida por un diálogo cupular, de élites, que no representa la mayoría de los venezolanos. El miedo al pueblo movilizado y activo hizo que las cúpulas de ambos polos coincidieran en un interés común, el de limitar la participación a un mero acto electoral, desgarrando del espíritu libertario de los venezolanos, toda posibilidad de participación y protagonismo de calle. Sustituyeron las luchas por un diálogo que desconoce la fuerza del pueblo y que deja de lado su protagonismo social.

Ninguna de las dos cúpulas que participan en ese diálogo apaciguador representa los intereses de la mayoría de la población, que hoy exige la salida de Nicolás Maduro y de su dictadura de mafias y corruptelas del poder. Ese diálogo ha sido un fracaso incuestionable y una estafa para los anhelos de cambio de los venezolanos.

Vinimos a decir aquí en la Nunciatura que la única garantía de que en Venezuela haya un verdadero cambio político es con una sistemática y sostenida PRESIÓN POPULAR. Con ella, podremos torcer el brazo a las arbitrariedades y autoritarismo de los cogollos. Solo el impulso de un fuerte y amplio movimiento de lucha democrática y popular logrará restituir la democracia, hoy mancillada por las cúpulas dialogantes.

No caben aquí cálculos partidistas o individuales para tomar una mejor tajada en las nuevas circunstancias. Urge construir la Nueva Alternativa Opositora, acompañada de una dirección política que tenga el aliento histórico y la fuerza moral para desmontar este régimen militarista y autoritario mediante un cambio que tiene que ser civil y civilista.

Esta alternativa debe impulsar una UNIDAD SUPERIOR, incluyente, que aglutine a todas las fuerzas políticas y sociales para rescatar la democracia e iniciar la recuperación de nuestro país.

En nuestra acción de hoy rechazamos el diálogo de las cúpulas que solo le ha dado oxígeno Maduro y su Gobierno de mafias. Exigimos que sean restituidos los derechos a revocar y a elegir. Asimismo, consideramos que el el cambio que anhela el pueblo es profundo y de raíz, que es necesaria la refundación de la República, y un mecanismo para ello es el poder constituyente, es decir, a pueblo organizado desde abajo, para que convoque y organice con autonomía una Asamblea Nacional Constituyente originaria.

De igual forma exigimos la liberación de todos los presos políticos y que cese la persecución de la disidencia política, a los luchadores sociales y populares. Y por último, reiteramos la necesidad de construir una nueva dirección política que asuma el liderazgo para llevar salvar a Venezuela.

Hacemos un llamado a todos los partidos, las organizaciones sociales, los sindicatos, los centros de estudiantes, las ONG, a los luchadores y líderes sociales, a los descontentos con los cogollos de lado y lado, en fin, a todo aquel que quiere un cambio real, a luchar, a presionar para que Venezuela ande por senderos de democracia, progreso y bienestar.

Nueva Alternativa Opositora
Caracas, 6 de diciembre de 2016