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jueves, 15 de diciembre de 2016

Venezuela y el cambio monetario Modo Circo

Maduro es pura máscara y circo, pero sin pan

La dictadura madurista ha creado todo un revuelo con la recolección del billete de 100 bolívares, buscando con ello un impacto político que también le sirva para ocultar sus graves responsabilidades en el desastre actual del país. Es una medida muy bien pensada y persigue varios propósitos en aspectos económicos y políticos. El más importante es la implantación del nuevo cono monetario. Se aplica un shock contra la gente para que asuma lo más rápidamente posible las nuevas denominaciones en los billetes de un signo monetario que apenas sirve para las transacciones cotidianas en una economía cada vez más dolarizada. El billete de mayor denominación pasará a ser 200 veces el anterior “marrón”, un cambio brusco que requeriría al menos seis meses para su adaptación.

Impulsados por la idea de que no podía esperarse más tiempo, en virtud de que la gente debía cargar cada vez más papel moneda para comprar cosas elementales, promueven esta obra teatral para atender varias cuestiones, y la principal es implantar un nuevo cono monetario bajo el engaño, la trampa y la mentira, convertidas en política de Estado. Disminuida la masa monetaria —el circulante para realizar las transacciones—, el Gobierno busca frenar un poco la escalada de precios y crear una efímera ilusión, mientras centra los ataques contra los enemigos imaginarios, aparte del "imperio" y su "guerra económica", contra sus nuevos "agentes de la mafia de falsificadores".

Además, el Gobierno busca frenar el incremento del precio de la divisa estadounidense. La recogida del billete es un corralito chavista que frena la oferta de bolívares frente a la presión de demanda del dólar. Mientras salen las nuevas denominaciones a cubrir la masa monetaria necesaria para realizar las transacciones, era lógico esperar una caída del precio del dólar, pues la caída en la oferta de bolívares frente a la presión de demanda del dólar fuerza a una eventual baja. Superada la circunstancia y cubierta la oferta de bolívares, al mantenerse la sequía de dólares en el mercado, el precio de la divisa nuevamente se incrementará por la demanda de un bien escaso.

El Gobierno quiere, también, aprovechar el estruendo del impacto para tapar u opacar la catástrofe nacional. La escasez y la inflación hacen estragos en la familia venezolana. Tragedia creada por un Gobierno corrupto, que impuso una política en favor de la oligarquía y destructora del aparato productivo que no podía derivar en otra cosa. Frente a ello, con esta maniobra, el Gobierno persigue crear otros culpables, aunque imaginarios, quienes forman parte del ejército enemigo que lleva a cabo la “guerra económica”.

De otra parte, son muchas las distorsiones creadas por la política gubernamental para favorecer a la banca, a los importadores y a las economías de los países imperialistas. Lo que explica los problemas de los precios en relación con el valor de los productos como resultado de la especulación y la inflación, principalmente. Esto también explicaría la concentración de una masa importante de billetes “marrones” en la frontera dirigida, junto al mercado paralelo de dólares, al contrabando de gasolina hacia Colombia —en connivencia directa con las mafias burocráticas, policiales y militares venezolanas— y a la compra de diversos insumos para la producción y bienes finales para el consumo del lado venezolano.

Las baladronadas del Gobierno, con el fanfarrón mayor al frente, y esta nueva fábula del contrabando para la falsificación de dólares con el billete de 100, forman parte de la tragicomedia gubernamental. Se trata de una idea quimérica que más temprano que tarde será desenmascarada como parte del sainete. Eso de que las mafias se hacen de los billetes para la falsificación de dólares es una leyenda creada para incautos, una burla a la inteligencia. Se sirven de esta fábula para alimentar al nuevo protagonista, al nuevo agente que actúa en la ficticia guerra económica: la mafia falsificadora de centenares de miles de millones de dólares que en nada afectan el mercado internacional. ¡Vaya fantasía!

Pero burlarse del pueblo venezolano les va a costar caro. La rabia acumulada se expresará en forma contundente. La elevación de la conciencia conducirá a que esa rabia encuentre el cauce en la lucha abierta por un cambio de verdad, de desarrollo, democracia y bienestar.

Frente a la farsa #RebeliónDemocrática
El cambio será con #PresiónPopular


Caracas, 15 de diciembre de 2016
Por la Dirección Nacional de Bandera Roja
Gabriel Puerta / Secretario General
Carlos Hermoso / Secretario General Adjunto

lunes, 21 de noviembre de 2016

El diálogo cancela el cambio y "olvida" aspiraciones de los venezolanos

Las rebajas en las exigencias fundamentales de la oposición venezolana sobre el revocatorio, sobre el derecho al voto, sobre el respeto a la Constitución y sobre la liberación de los presos y perseguidos políticos —además de las exigencias de los sectores populares de mejorar sus condiciones de vida de manera urgente, ponen al descubierto el carácter de las conclusiones en la negociación entre las cúpulas de la dictadura madurista y la representación de la MUD en un diálogo que cuenta con el auspicio de factores internacionales.

La cancelación de la aspiración mayoritaria de los venezolanos sobre una salida electoral en 2016 y la posposición del proceso de elecciones regionales que por ley correspondían realizarlas este año, ponen en evidencia la ruta que han escogido ambas representaciones en la negociación que adelantan, y que inevitablemente los coloca como obstáculos al cambio al que aspiran los venezolanos.

El acuerdo suscrito por las partes refuerza el planteamiento de la dictadura madurista sobre la “guerra económica” y el supuesto saboteo a la gestión de Maduro, y por ende esconde la razón de fondo que no es otra que la destrucción progresiva y constante de nuestras capacidades productivas, pues se ha preferido aumentar nuestra dependencia con las potencias industrializadas. Asistimos así a una indigna sumisión ante un régimen de mafias que solo busca mantenerse en el poder a como dé lugar, y que ha colocado a nuestro país como área en disputa entre los intereses foráneos de chinos, rusos y estadounidenses, a quienes poco importa acordarse con tal de seguir tasajeando el botín de riquezas que representa Venezuela.

Pero algo más queda en evidencia con este acuerdo: ninguna de las dos cúpulas que participan en ese diálogo apaciguador representa los intereses del pueblo trabajador, de los desposeídos, ni de la mayoría de la población, que conforman hoy más de 80 % que exigen la salida de Nicolás Maduro y de su dictadura de mafias y corruptelas del poder.

Hoy se afianza el planteamiento que desde un principio ha guiado a Bandera Roja en la acción: el protagonismo ciudadano y la presión popular organizada, de calle, junto a la consolidación de un poder de base a través de las asambleas ciudadanas, son garantía de que se dé el cambio urgente. Las experiencias recientes en torno de las manifestaciones del 1° de septiembre y del 26 de octubre, ponen en manos de las mayorías la decisión final; la suerte de los que luchan desde abajo para cambiar lo que los de arriba no quieren que sea cambiado.

Para Bandera Roja ha llegado el momento en que la gente debe asumir como suyo un cambio político, que debe estar orientado hacia la reconstrucción nacional, dirigido a conquistar una nueva democracia, una economía productiva y diversificada, una agroindustia soberana y una política petrolera que sirva de palanca para la inversión productiva y la satisfacción plena de las necesidades de la población. 

La gente se preguntará con toda razón: ¿y ahora qué hacer? Desde Bandera Roja planteamos la necesidad urgente e inmediata de construir una fuerza popular que desde las bases de la sociedad, de los gremios, de partidos políticos y movimientos y corrientes sociales, asuma como suyo el planteamiento de constituir una nueva dirección política que realmente sea vocera de las mayorías, que se disponga a salir sin ambages de la dictadura madurista, y que se dote de una estrategia realmente unitaria y democrática que dirija al pueblo hacia la victoria.

La violación de la Constitución, de leyes fundamentales de la República y de los criterios mínimos de convivencia democrática ha sido sistemática y obliga a la búsqueda de una Unidad Superior que disponga todos sus esfuerzos en la dirección de un cambio que garantice un futuro de paz, progreso y prosperidad para todos los venezolanos, y que rescate el ascenso social de la mano del desarrollo soberano, como centro inmediato de cualquier propuesta programática.

Bandera Roja, desde siempre, se ha decantado por los intereses de los obreros, de los trabajadores y campesinos y de todas las clases sojuzgadas y empobrecidas a las que se les ha arrebatado la posibilidad de crecer y avanzar. Hoy ha llegado la hora de luchar juntos por un cambio político inmediato. 2016 sigue siendo nuestra meta y la lucha de calle y la presión popular y unitaria, sigue siendo el instrumento fundamental de ese cambio. Venezuela quiere salvarse y ha llegado la hora de escoger, entre los pactos de los arriba, o las luchas junto a los de abajo. Venezolanos, vamos juntos a luchar, sin descanso, para salvar a Venezuela.


Por Bandera Roja
Gabriel Puerta, Secretario General
Carlos Hermoso, Secretario General Adjunto

lunes, 14 de noviembre de 2016

La postración dialogante

Cuando planteamos que solo con  la presión popular se lograría el cambio en el 2016 lo hicimos conscientes de que en la cúpula de la MUD predominaba el colaboracionismo. Los acuerdos que los venezolanos conocimos ayer 13 de noviembre de 2016, y que son producto de la segunda reunión plenaria de la mesa de diálogo entre la cúpula de la MUD y la cúpula representante de las mafias que gobiernan el país, evidencian que se busca un pacto de élites para que no haya ningún cambio político de forma inmediata, como lo demanda más del 80% de la población venezolana. 

De esta forma, la cúpula de la MUD cohonesta políticamente todo el discurso gubernamental sobre la "guerra económica" cuando en unos de los acuerdos se habla de "combatir toda forma de sabotaje y boicot a la economía venezolana". Es decir, la crisis económica que vive el país no es producto de la destrucción del aparato productivo que se ha ejecutado el chavismo durante 17 años debido a una política económica de carácter antinacional, sino del sabotaje. Un sabotaje que, según el discurso de la dictadura madurista, ha ejecutado justamente la cúpula de la MUD que firma ese acuerdo. Asistimos entonces a la postración de la cúpula de la MUD ante la dictadura. 

Días antes de la segunda reunión de las cúpulas, escuchamos al Secretario Ejecutivo de la MUD diciendo que "se acabó la tregua". Pues esa supuesta "tregua" duró muy poco o no existió, ya que tras bastidores, que es donde se está realizando el verdadero diálogo y la negociación cupular, se acordó (lo vemos en los hechos) que no habría más movilizaciones de verdadera presión convocadas por la MUD; que a cambio de ello se liberarían a algunos presos políticos (aunque Carlos Ocariz evadió defender su condición de detenidos para no molestar a la dictadura) y se repetirían las elecciones en Amazonas (o sea, se acepta que hubo fraude, como lo ha dicho el PSUV). 

También se aceptó la acusación de que la MUD y la población venezolana, que se oponen mayoritariamente a esta dictadura, son las responsables de la crisis económica y la destrucción del aparato productivo. Se aceptó un hipócrita llamado a la paz leído justamente por un fascista de marca mayor como Jorge Rodríguez, el mismo que dirigió el asalto a la Asamblea Nacional. Otra cosa que aceptó la cúpula de la MUD fue que la Asamblea Nacional incurrió en desacato, tal y como lo decidió la oficina de asuntos jurídicos del PSUV, el TSJ. 

Distintos voceros de la cúpula de la MUD (nótese que venimos hablando del G4, es decir, de la cúpula, no de la MUD como instancia unitaria) ha dicho que la "estrategia" que han definido no niega las acciones de calle como "complemento" del diálogo. Pues desde que la cúpula de la MUD acudió al llamado de la dictadura a dialogar no se ha convocado a ninguna manifestación popular, a pesar de que varios partidos dentro y fuera de la MUD  y sectores sociales han manifestado la necesidad de que se retome la agenda de calle para lograr lo principal: que el cambio urgente sea en 2016 a través del referendo revocatorio. Solo hemos visto al movimiento estudiantil convocando a movilizaciones de calle con 3 exigencias: libertad de presos políticos, salida electoral a la crisis y ayuda humanitaria.

La actitud de la cúpula de la MUD se llama postración. No hay otra forma de llamar a todo esto que acabamos de describir. Una postración dialogante en la cual no se plantean perspectivas de cambio político. Una postración dialogante en la cual se da un frenazo a la presión popular.

Y muchos se preguntarán qué hacer. En primer lugar construir una nueva dirección política, amplia, realmente unitaria e incluyente. En segundo lugar, que dicha dirección política se dote de una estrategia en la cual el principal mecanismo de lucha contra la dictadura sea la presión popular en la calle, sostenida, sistemática, contundente, que logre poner contra la pared a la dictadura para arrancarle lo que ha secuestrado: el derecho al voto, el derecho a revocar en el 2016, establecido en la Constitución. En tercer lugar, es necesario  articular las luchas sociales con la lucha por el cambio político. Luchar por mejorar las condiciones de vida den la población es urgente. Hay que arrancarle a la dictadura conquistas reivindicativas como: aumento salarial, presupuesto justo para la educación y la salud, entre otras exigencias. 

El único lenguaje que una dictadura entiende es el de un pueblo movilizado, dirigido por un liderazgo que represente sus intereses y los del país en su conjunto.  La historia de Venezuela y el mundo está llena de ejemplos donde el protagonismo popular ha logrado derribar férreas dictaduras.  A diferencia de los voceros de la cúpula de la MUD y de la dictadura, que desconfían de la capacidad del pueblo de salir de regímenes autoritarios y dictatoriales, estamos convencidos de que solo con la presión popular se logrará el cambio urgente que anhela y necesita nuestro país. En eso estamos comprometidos.

Por René Cedillo
Miembro del Comité Político Nacional de Bandera Roja

lunes, 24 de octubre de 2016

Contra la #Dictadura madurista Vamos el #26Oct a la TOMA DE VENEZUELA

El desarrollo de los acontecimientos políticos en el país presenta una elevación que amenaza con una escalada de luchas y confrontaciones en las cuales destacan no solo las arbitrariedades y aberraciones que han cometido el Gobierno y las instituciones bajo su control y el rechazo que de distintas formas comienza a dar toda la sociedad, sino que van aparejadas con un crecimiento de la crisis general económica y social que agobia al pueblo venezolano por las políticas del Gobierno que con su paquete neoliberal y criminal ha llevado al hambre, la pobreza y la miseria a millones de hogares, a la par que subasta de la manera más grosera nuestras riquezas minerales.

Respaldamos plenamente los acuerdos aprobados el domingo 23 de octubre por la Asamblea Nacional, pues están en sintonía con la disposición de lucha y de combate de nuestro pueblo para no permitir que el autoritarismo y la dictadura sigan avanzando y echen raíces. Somos un país de hombres y mujeres libres y no hay fuerza que pueda someternos, que pueda despojarnos de la soberanía y del derecho a elegir. 

El 26 de octubre vamos a demostrarnos como pueblo valiente y soberano. Tomamos Venezuela en protesta nacional, decidida y contundente, y vamos a sostener múltiples y variadas formas de acción hasta lograr la victoria contra los opresores. El 26 es la cita. En todos los pueblos y ciudades del país. Contra la dictadura, por la restitución de la Constitución, de la democracia, de los derechos humanos y políticos. Por el establecimiento inmediato de fecha para recolección del 20% y garantía del referendo en 2016. Si Maduro tiene miedo de contarse, entonces que renuncie. Que deje al país en paz para que pueda reconstruirse y superar esta pesadilla.

La indignación es general ante la torpe y arbitraria paralización de la recolección del 20% de firmas para el revocatorio. La diferencia está clara y no hay término medio ni diálogo que justifique la vacilación ante la violencia y las amenazas de la mafia gobernante. No hay espacios para la duda frente a las mentiras y el cinismo de los voceros gubernamentales. Menos habrá miedo para asumir la responsabilidad que nos compete como ciudadanos.

#AbajoLaDictadura 
Todos hacia la #RebeliónDemocrática 
#Revocatorio2016 es #RevocatorioEnLaCalle 
#PresiónPopular 



Caracas, 24 de octubre de 2016 
Por la Dirección Nacional de Bandera Roja 
Gabriel Puerta / Secretario General 
Carlos Hermoso / Secretario General Adjunto

viernes, 21 de octubre de 2016

#RR2016 quita la careta a la dictadura madurista, el pueblo tiene la palabra

La manida y muy usada expresión de Hans Christian Andersen en su cuento El nuevo traje del emperador cabe muy bien en el caso venezolano: “El rey está desnudo”. Estamos en presencia de una Dictadura, Maduro junto a su camarilla gobernante se termina de quitar la máscara. 

Sin embargo, a la perplejidad de algunos, a la incertidumbre y rabia que reina en la sociedad frente a este magno atropello, debemos responder con serenidad, firmeza, templanza y disposición a formar parte de ese caudal de venezolanos dispuestos a ser protagonistas de la lucha por su propio futuro. Llamamos al pueblo a la movilización contundente y decidida para impulsar el cambio político, a acompañar todas las movilizaciones que conduzcan a afianzar las diversas formas de #PresiónPopular y de movilización del pueblo por revocarle el mandato a estas mafias.

sábado, 15 de octubre de 2016

A enfrentar la dictadura madurista con la lucha popular y de calle

El TSJ viola la Constitución y elimina la democracia. El “fusilamiento” de la Asamblea Nacional por parte del TSJ, con el conjunto de agresiones y arbitrariedades “legales” en su contra, pretende ser consumado con la decisión Nº 814 de su Sala Constitucional del pasado martes 11 de octubre —sobre la aprobación y control del Presupuesto Nacional—, pues legaliza la dictadura de Maduro y de su camarilla de mafiosos, transgrede principios constitucionales fundamentales para la República y pone al margen de la legalidad al régimen político.

jueves, 6 de octubre de 2016

La prioridad es el Cambio, presión popular para cambiar al Gobierno

PRESIÓN POPULAR
             para CAMBIAR el Gobierno
La prioridad es el Cambio


Ya otros dirigentes del PSUV y miembros del tren gubernamental lo habían dicho, pero el día martes 4 de octubre fue el propio presidente Maduro quien afirmó que “ante la crisis económica, las elecciones no tienen prioridad”. Aparte de reflejar el enorme miedo —terror sería más acertado— que le tiene a consultar al pueblo sobre su nefasta gestión y sus terribles consecuencias contra la mayoría de la población, esta declaración viene a confirmar que estamos frente a un Gobierno de facto, que amparándose en la declaración de emergencia viola flagrantemente la Constitución y las leyes, además de convenios internacionales referidos a derechos humanos, libertades públicas y derechos sociales y laborales.

jueves, 10 de marzo de 2016

Urge unir al país por el cambio para salir de la catástrofe

Los instrumentos y los caminos no pueden dividirnos
La destrucción de Venezuela avanza a pasos agigantados al igual que crece aceleradamente la desesperación de la mayoría de la población que no encuentra siquiera cómo paliar las enormes penalidades que sufre para medio cubrir cuestiones básicas de supervivencia, frente a un gobierno inepto y estafador que es clara demostración del régimen mafioso, despótico, autoritario y vendepatria que nos han impuesto.

El 6-D el pueblo venezolano envió un mensaje de cambio, una clarinada para que “los políticos” abrieran los caminos que permitan salir de esta pesadilla de más tres lustros. Desde el 10 de diciembre venimos insistiendo en que el triunfo alcanzado en la elección de la Asamblea Nacional es insuficiente ante un régimen que no respeta la legalidad, y que el poder no se divide en cuotas, lo que obliga a ir por un cambio de verdad en la conducción política del país para sentar las bases de una transformación económica, social, ética y cultural. En ese momento decíamos: “No entender correctamente el mensaje enviado por esa significativa población descontenta nos haría retroceder en el avance político logrado (…) para que sea definitivo [el deslave oficialista], necesariamente obliga a presentar con mucha claridad los objetivos programáticos y las respuestas económicas y sociales frente a la aguda situación de los sectores populares (…) Los tiempos venideros exigen la conformación de una amplia y diversa Unidad Nacional que consolide una base social para adelantar los cambios de que urge nuestro país (…) Venezuela reclama urgentemente una nueva conducción ca-paz de realizar una política económica de contenido popular y nacional”.

Lo dicho hace tres meses es hoy una palmaria realidad. En esta circunstancia tan dramática para el pueblo y para la nación, perder el tiempo o hacer juegos de malabares es una irresponsabilidad con impredecibles y nada positivas consecuencias. La política no puede ser un espectáculo o un divertimento. Sectores de la dirección opositora parecen estar deshojando la margarita y haciendo cálculos con el tiempo, mientras el régimen despedaza nuestra patria, subasta todas nuestras riquezas minerales y entrega nuestra soberanía a viejos y nuevos imperialismos, hipotecando el futuro del país con tal de mantener toda su miserable canallada.

Con el fin de seguir usufructuando los dineros públicos, las mafias del gobierno —aprovechándose de todas las instituciones bajo su control— vienen cometiendo constantes tropelías y aberraciones, y la respuesta opositora no ha estado a la altura del cambio urgente que requiere el país. Se nota una actitud timorata y desconfianza de sus líderes en la fuerza de cambio que anida en los corazones y en los brazos de millones de venezolanos, y, lo peor, esas dudas y titubeos aumentan la incertidumbre y la desesperanza, que se convierten en caldo de cultivo para la desmoralización o para la anarquía y el desorden propios de las acciones infructíferas.

La búsqueda de una salida popular, democrática y sostenible ante tamaño desastre requiere la conformación de una gran alianza unitaria que supere la construcción de meros acuerdos electorales y también la consolidación de un amplio frente de lucha social y político. Una fuerza para el cambio que conjugue una amplia plataforma reivindicativa con un programa para la reconstrucción nacional.
Poder combinar la acción parlamentaria con la lucha de calle y la denuncia política permitiría unificar en un solo torrente la fuerza para salir de este gobierno y sentar las bases para el cambio de régimen. Es por ello que enmienda, renuncia, revocatorio o constituyente serán exitosos si son acompañados con el calor de la protesta y la denuncia del pueblo en la calle.

Desde Bandera Roja llamamos a respaldar las iniciativas anunciadas desde la Mesa de la Unidad Democrática, y a acentuar el reclamo popular contra la destrucción de nuestras condiciones de vida y de trabajo. Ya basta de sectarismos y mezquindades. El adelanto de candidaturas presidencia-les, las aspiraciones innobles del líder o del partido, el cálculo sectario para compartir espacios unitarios, la ausencia de una diáfana proposición programática, en fin, la falta de aliento histórico en la conformación de la alternativa ante esta hecatombe, todo esto conspira contra la urgencia de salir de este gobierno.

Salgamos a vocear las consignas de lucha y de combate por un mundo mejor para los venezolanos decentes y de buena voluntad, para el pueblo trabajador, para quienes desean que en nuestro país imperen la justicia, la educación, la salud, el mérito y el esfuerzo, y no los antivalores asociados al individualismo, al lumpen, a la tramposería, a la “viveza criolla”, a la grosera e insensible especulación. Es la hora en que la participación y el protagonismo popular y ciudadano hacen la diferencia a favor del cambio y ponen un freno a las actitudes blandengues y colaboracionistas.

La capacidad de aguante de nuestro sufrido pueblo está agotándose, así como se le acaban las horas a este nefasto gobierno. Hacer menos traumáticos estos momentos de trance es labor que corresponde a una dirigencia opositora responsable que sepa conjugar un amplio sentido de unidad con una gran firmeza y temple para no cejar en el triunfo del cambio.

Renuncia, Nicolás.
¡Vamos a reconstruir el país!

Por el Comité Político Nacional
Gabriel Puerta Aponte
Secretario General de
Bandera Roja
Caracas, 9 de marzo de 2016

jueves, 14 de enero de 2016

Bandera Roja no es una franquicia mercantil

La quintacolumna del partido Bandera Roja, comandada por los tránsfugas Pedro Véliz Acuña y Eder Puerta, está convocando de manera irregular, ilegal y antiestatutaria a un congreso para elegir nuevas autoridades.
     Basándose en una sentencia de la Sala Constitucional del TSJ, del 28 de julio de 2015 -que le dio a Véliz la potestad de organizar el V Congreso dentro de los parámetros de respeto de los Estatutos, del Comité Central (2007) y del CPN (2011)-, lo cual fue totalmente irrespetado, han querido impedir que la mayoría de nuestra militancia, de las direcciones regionales y de los miembros del Comité Central participen en lo que debería ser el máximo evento decisorio de nuestra organización, desde que nos constituimos.
     El Secretario General de Bandera Roja, Gabriel Puerta Aponte, el Secretario General Adjunto, Carlos Hermoso, y otros dirigentes nacionales interpusieron el lunes 4 de enero un recurso de amparo ante Sala Constitucional y el martes 12 de enero un recurso contencioso electoral ante Sala Electoral, solicitando una cautelar para impedir dicho írrito evento y exponiendo las graves violaciones de parte de Véliz y sus compinches, que conforman un abierto desacato a la sentencia de 28 de julio. En el juicio demostraremos la inconstitucionalidad y la ilegalidad de estas acciones pervertidas y destructoras.

martes, 29 de diciembre de 2015

El cambio político requiere de una nueva Unidad Nacional y de mayor protagonismo social

2016 será un año de luchas por una vida digna y por la libertad

Al finalizar este terrible y doloroso año 2015, Bandera Roja lleva a todos los venezolanos honestos y de buena voluntad un mensaje de aliento y de fortaleza para enfrentar el año venidero. Muchos son los problemas, pero el pueblo ya comienza a abrir los caminos para superarlos. Las constantes dificultades y pesares para sobrevivir en este país “rico” han hecho de él un espacio inhóspito, irritante y desagradable para el pueblo venezolano. La destrucción de nuestros sueldos y salarios, la carestía y el desabastecimiento, el deterioro creciente de los servicios de salud, educación y hábitat, el alza de la delincuencia y la inseguridad, junto a la ruina de nuestras capacidades productivas y la hipoteca del futuro de nuestra patria serían suficientes razones para estar tristes y acongojados… pero la esperanza de salir de esta catástrofe comienza a construirse en los deseos y acciones de millones de hombres y mujeres que han dicho ¡basta! a las tropelías de este régimen autoritario y estafador.

Los augurios económicos para el entrante 2016 apuntan al agravamiento de nuestras condiciones de vida y de trabajo, no solo por la baja estrepitosa de los precios petroleros sino por la continuidad de una política erosiva de la producción nacional y de entrega de nuestras riquezas y recursos a los nuevos “socios” imperialistas del BRICS (China y Rusia, principalmente) y EEUU. Los deseos de cambio se reafirman como mayoría sustancial en los venezolanos, quienes han dado clara muestra con la aplastante y arrolladora derrota que le infligieron a la fórmula oficialista en las pasadas elecciones parlamentarias del 6-D, y que seguramente seguirán manifestándose en el incremento de las luchas sociales por salario digno, por empleo, por abastecimiento, por presupuesto para educación y salud, contra la inseguridad, etcétera. Luchas sociales que deben ser encauzadas en una gran plataforma unitaria y que deben contribuir en el impulso de un Programa de Reconstrucción Nacional que requerirá la edificación de una NUEVA UNIDAD NACIONAL y de un mayor protagonismo social en la definición de los derroteros del pueblo y de la nación, como soporte y base que dé sostenibilidad a los cambios.

Preocupa mucho el giro que le está dando la MUD a la fuerza parlamentaria adquirida y su visión de la lucha política. Primero fue una propuesta de agenda parlamentaria que ni siquiera daba la relevancia necesaria a la libertad de los presos políticos y a los exiliados, priorizando por el contrario la reversión de las expropiaciones y el aumento de la productividad, que no de la producción nacional. Luego siguieron las afirmaciones de Capriles Radonski en una declaración de convivencia y cohabitación con el régimen, al colocar a la MUD como bomberos al servicio del Ejecutivo nacional (C.R.: “Quien quiera eso [luchas y protestas], le saldremos al frente con firmeza”) y de colaboración en sus planes y medidas económicas, a la par de echar al pajón a quienes hemos desarrollado las luchas de calle, la resistencia ciudadana, la protesta cívica permanente contra los desmanes de este gobierno, no solo en 2014 sino desde mucho antes. Es sencillamente lamentable que esos enormes deseos de cambio vayan a ser conducidos únicamente a complacer vanidades y deseos presidencialistas, y a incrementar las pugnas candidaturales, apropiándose positiva o negativamente y haciendo mofa de la gesta libertaria que el movimiento estudiantil y el pueblo desarrollaron el año pasado.

No se observa en la dirigencia opositora un aliento histórico para enfrentar la crisis general, para impulsar una gran unidad nacional que saque las raíces del actual régimen, para construir un programa de salvación de nuestra patria, para desarrollar la Política (así: con mayúscula), queriendo salvar esta obligación enviando a los diputados a un “recorrido casa por casa” que sea luego convertido en un spot publicitario. Impera una visión oportunista y de provecho y uso parcializado de las “cuotas de poder” logradas, bajo la falsa idea de que el poder puede ser rebanado. Dicen querer impulsar el cambio económico pero manteniendo el statu quo, con este régimen y con el gobierno de Maduro, principal blanco del voto castigo en las pasadas elecciones.

La MUD, de seguir por ese camino, traerá una nueva decepción o frustración en los deseos de cambio del pueblo venezolano. Pretender que la derrota parlamentaria es suficiente y que ahora queda esperar a que “Maduro caiga por sí mismo” es un error político que puede hacer revivir a un régimen que ya tiene contados sus días de existencia. No querer hacer uso de las potestades constituyentes o revocatorias de la mayoría calificada en la Asamblea Nacional es no entender el mandato de los millones de votos logrados y de quienes se abstuvieron también de seguir acompañando la farsa oficialista, es castrar la lucha política y convertirla en un sainete que cuida los modos y las maneras para no irritar a los gobernantes.

Bandera Roja —así como ha desenmascarado este falso “socialismo del siglo XXI”— no convalidará esta vil estafa en la oposición. La esperanza y el futuro de Venezuela merecen una mejor y más sabia conducción. Con castigos, revanchas y resentimientos no se construye una fuerza transformadora y de cambio político. 2016 será el año en que las máscaras serán derrumbadas y el pueblo venezolano abrirá los caminos de una nueva democracia, de desarrollo y de prosperidad, realzando nuestra independencia y nuestra soberanía.

La esperanza de Venezuela es democracia y revolución industrial. Es respeto a la organización ciudadana, social y sindical sobre la base de una nueva democracia, no de mayorías sino de inclusión y respeto a la disensión y a las minorías. Es la búsqueda del desarrollo productivo con protección de nuestra industria y agroindustria para alcanzar el autoabastecimiento alimentario con nuestro campo y no a través de los puertos, lo que requerirá dirigir la riqueza petrolera hacia el desarrollo productivo y no al negocio de la riqueza fácil, requisito insoslayable para ser verdaderamente soberanos e independientes. Es la edificación de un nuevo Estado, eficiente, honesto y con una nueva ética de servicio, con una justicia que castigue al delincuente y premie la honestidad. Urge en definitiva un nuevo régimen político, radicalmente distinto al que este grupo de mafias construyó para su provecho particular. Quienes militamos en @Bandera_Roja estaremos, como siempre, en la calle y junto al pueblo, labrando un camino de UNIDAD y de LUCHA, que evite una nueva estafa y que se dirija a promover el cambio urgente y la construcción de un nuevo poder político, democrático y popular, que propenda a la reconstrucción nacional y la verdadera paz: la paz de la dignidad, el bienestar y la democracia de la gente.


Por el Comité Político Nacional
GABRIEL PUERTA APONTE
Secretario General de Bandera Roja
29 de diciembre de 2015

domingo, 27 de diciembre de 2015

Mensaje de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) a los trabajadores y el pueblo venezolano

El 79 aniversario de nuestra Confederación la encuentra en la circunstancia más difícil de su historia, dada la profunda crisis en todos los órdenes por la que atraviesa la sociedad. Esta situación nos exige el mayor compromiso con los trabajadores, el pueblo venezolano y el futuro del país. Al saludar a los trabajadores en este nuevo onomástico, llamamos a la más amplia unidad por la base de todos los gremios y organizaciones sociales, de los sindicatos que en verdad aspiran un mundo mejor para la clase trabajadora, en estos momentos que nosotros hemos calificado de catástrofe.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Quién inclinó la balanza el 6D: ¿MUD, independientes, abstención o nulos?

Han pasado ya dos semanas de las elecciones parlamentarias venezolanas del 6D; como también, tras saber los resultados electorales, ha habido múltiples interpretaciones de ellos, de la política polarizada que vive nuestro país, del qué hará y qué debe hacer la nueva Asamblea Nacional y el futuro del Chavismo en franco declive. Por ello, un análisis más detallado de los resultados del 6D puede permitir otra óptica.

Es imposible negar el carácter plebiscitario de estas elecciones; son casi 3 años desde que Maduro tomó la Presidencia en aquellas elecciones del 14 de abril de 2013, y tras la crisis de estos años, el 6D era el escenario electoral perfecto para mostrar aceptación o rechazo al actual régimen que vivimos. 

En tal sentido, vale comparar los resultados presidenciales 2013 vs parlamentarias 2015 (usando para comparar el voto lista, digamos que es el menos proclive a cambio por parte del elector), teniendo lo siguiente:

Totales Nacionales

Comparativas 2013 vs 2015
2013
Capriles MUD
Maduro GPP
Abstención
Participación
Electores
Esperados
Electores
7.363.980
7.587.579
3.844.734
15.059.630
18.904.364
% de Intención
de Voto
48,90 *
50,38 *
20,34
79,66
* Intención del voto medida en base a los electores participantes. GPP, Gran Polo Patriótico. MUD, Mesa de la Unidad Democrática.


2015
MUD
GPP
Otros
Nulos
Abstención
Participación
Elect
Esperados
Electores
7.732.989
5.615.921
394.217
687.947
5.064.835
14.431.074
19.495.909
% de Intención
de Voto
53,59 %
38,92 %
2,73 %
4,77 %
25,98%
74,02%
* Intención del voto medida en base a los electores participantes.

Es evidente que el chavismo tuvo un declive en la intención del voto de -11,46% del 2013 al 2015, siendo realmente un dato vergonzoso dentro de sus filas, al punto que se precipitaron a escribir más de uno en el portal web Aporrea, en contra de Maduro y sus partidarios.

Pero algunas afirmaciones oficialistas de “autocrítica”, son sin ver los números al detalle. Por ejemplo: “…el chavismo salió a votar, y voto por la MUD”, afirmación no analizada del todo ya que de la intención del voto (llámese entonces, los que fueron a votar), el declive oficialista es de -11,46% respecto a las presidenciales 2013, mientas que la MUD aumentó a penas un 4,69% (un aumento de 369 mil electores) de la intención del voto. Entonces, ¿A dónde votó el restante de chavistas que no quiso votar por el GPP (11,46% - 4,69% = 6,77%)? Pues en opciones como el voto nulo (4,77%) e independientes (2,73% de “Otros”), aun cuando estas no llegarían a estar cerca de la victoria; siendo así que una amplia disidencia chavista prefirió “perder” el voto antes que dárselo a la MUD. 

La abstención, el voto nulo y los independientes

En anteriores procesos electorales, se decía que la abstención era un elemento a tener en cuenta, ya que los llamados “Ni-Ni” eran en su mayoría ciudadanos proclives a votar por la oposición. Sin embargo, este proceso electoral marcó la diferencia, ya que un sector del chavismo prefirió abstenerse, en tanto que no hubo motivo suficiente para, en esta oportunidad, participar. Siendo una abstención nacional del 25,98% (5,64% más que en 2013).

Pero si comparamos los estados de mayor abstención, respecto a los 16 estados que le dieron la victoria a Maduro en 2013 tenemos:


2013
Estado
MUD %
GPP %
Estado No. Chavista
EDO. PORTUGUESA
34,09
65,14
1
EDO. APURE
37,87
61,39
2
EDO. DELTA AMAC
37,92
61,26
3
EDO. COJEDES
38,40
60,77
4
EDO. TRUJILLO
39,82
59,54
5
EDO. GUARICO
40,33
58,95
6
EDO. SUCRE
42,22
57,27
7
EDO. VARGAS
42,23
56,73
8
EDO. YARACUY
42,96
56,16
9
EDO. MONAGAS
44,17
55,26
10
EDO. ARAGUA
45,39
53,81
11
EDO. FALCON
46,54
52,78
12
EDO. AMAZONAS
47,06
52,07
13
EDO. BARINAS
47,48
51,97
14
DTTO. CAPITAL
47,92
51,03
15
EDO. CARABOBO
49,04
50,31
16

2015
MUD %
GPP %
Otros %
Nulos %
Abstención %
Estado No. Abst
Estado
No. Nulo
41,29
50,50
2,17
6,03
24,79
17
5
42,35
50,11
2,08
5,45
32,81
3
11
34,53
55,86
5,00
4,61
32,94
2
16
43,35
49,06
1,02
6,56
24,41
19
3
47,57
44,45
4,10
3,88
27,57
7
22
47,40
45,54
1,24
5,82
28,81
6
8
46,96
45,62
3,15
4,27
33,43
1
19
48,60
41,64
2,88
6,88
25,35
13
1
44,91
47,37
1,11
6,60
22,20
23
2
49,48
43,73
2,76
4,03
25,91
10
21
50,93
40,76
2,50
5,82
23,52
21
9
51,16
39,75
3,54
5,54
25,58
11
10
46,97
43,69
3,48
5,87
31,42
4
7
52,28
39,96
1,61
6,16
24,84
16
4
54,28
37,74
2,82
5,16
25,46
12
12
55,63
37,90
1,43
5,04
25,15
14
13

Porcentajes (%) medidos en base a los electores participantes para la MUD, GPP, Otros y Nulos. Abstención % de acuerdo a los inscritos en el REP.

Antes que todo, es observable la pérdida de parte del oficialismo de 11 estados de los 16 que conservaba tras su última medición nacional, sombreados en la tabla de azul para los números de la MUD.

Lo segundo, es que existe una relación muy cercana entre los estados donde la MUD se alza con la victoria, la abstención, votos nulos y voto por otros. 

Abstención: Dentro de los primeros 10 estados de mayor abstención están 7 de los cuales le dieron la victoria a Maduro en 2013 (sombreados en rojo para No. Abst), y está el ejemplo del estado Sucre, siendo el 1er estado con mayor abstención porcentual y donde existe una victoria de parte de la MUD de mínima diferencia, siguiendo en 2do Delta Amacuro, 3er Apure, 4to Amazonas, 6to Guárico, 7mo Trujillo y 10mo Monagas (ver tabla anterior). 

Lo que permite ver que la tendencia de un porcentaje del chavismo disidente, en esta oportunidad, fue quedarse en casa y dejar que los que ejercieran el voto, decidieran el proceso electoral. 

Nulos: Los votos nulos por su parte, lejos de ser un hecho accidental del elector (como algunos los quieren ver), demuestran la intencionalidad de “perder” el voto de manera consciente de parte del elector. Estando 9 de los primeros 10 estados con mayor votación nula, en aquellos donde Maduro se alzó con la victoria en 2013; siendo por ejemplo Vargas, Yaracuy y Cojedes los 3 estados de mayor votación nula, expresión electoral a tomar en cuenta, existiendo alta probabilidad de que el chavismo descontento pero no convencido por parte de la MUD en su mayoría, haya preferido votar al “vacío”. 

Es poco probable que tras tantos procesos electorales automatizados y con una población joven mayoritariamente, asignar el hecho de la votación nula a un hecho de error en el momento de usar la máquina de votación. 

Otros: También llama la atención los votos Otros, u opositores independientes en su mayoría no afiliados a la tarjeta de la MUD (por múltiples razones). Destacan en estos casos los estados Delta Amacuro y Trujillo, que obtuvieron votaciones porcentuales en otras opciones no polarizadas de 5% y 4,1% respectivamente; además de ubicarse en estos 16 estados (donde Maduro 2013 se alzó con la victoria), 8 estados con promedios de votación en independientes (Otros) por encima de la media nacional de 2,73% (ver en tabla los sombreados de verde).

Entonces, ¿quién votó nulo o por los independientes en esta oportunidad? Queda claro a nivel nacional que con un aumento tan bajo de la MUD (369 mil electores), y con un escenario electoral tan polarizado, en un país destruido por la política oficial, la tendencia indica que fueron chavistas disidentes, en su mayoría, los que prefirieron votar nulo o por independientes. No estamos diciendo así, que sean todos los casos, pero sin duda una gran mayoría de la generalidad disidente que ejerció el voto se refugió en estas dos opciones. 

Quizás el chavismo hizo muy bien el trabajo polarizador, aquella frase del difunto Chávez: “O se está conmigo o se está contra mí”, hizo su efecto nocivo para sí mismos (para la élite chavista). Esta vez en la mayoría de los exchavistas, que empiezan a sentir en sus propios bolsillos y estómagos la crisis económica nacional, aún “leales” pero dudosos o incluso viendo en ambos bandos características semejantes, prefirieron en esta oportunidad desviar su voluntad de voto a independientes, algunos con mayor claridad para la salida política, pero con la menor oportunidad producto de la polarización, o inclinarse al vacío y votar nulo. No de gratis entre ambas opciones suman a nivel nacional 1.082.164 votos de la suma de 394.217 independientes y 687.947 nulos.

El mito de los emigrantes venezolanos

Mucho se ha dicho del tema de los emigrantes venezolanos que no pudieron votar en estas elecciones, que según algunas cifras por internet llegan a 1,8 millones de personas que son en su gran mayoría, proclives a votar contra el régimen de Nicolás Maduro. 

A decir verdad, si revisamos la cantidad de electores participantes en 2013 al 2015, apenas dejan de participar un 5,64% de los inscritos en el REP y en términos totales de un evento a otro, dejaron de votar 628.556 electores. De tal manera que el 1,8 millón de emigrantes no es lo que faltó por votar de un evento al otro. 

Es cierto, sin duda, que existe una gran cantidad de jóvenes huyendo de Venezuela, pero 1,8 millones no se han movilizado en su totalidad en 3 años. A decir verdad, el movimiento migratorio tuvo un inicio más intenso desde las elecciones presidenciales del 2006, donde Chávez derrota electoralmente a Manuel Rosales. 

¿Por qué voto castigo? 

Durante la campaña a la AN la MUD vendió una imagen de “Cambio”, pero tras los resultados del 6D, se afianzó a nivel discursivo la afirmación del “voto castigo”. 

La verdad, hablar de voto castigo es sin duda darle una connotación negativa a un proceso electoral. Castigar por parte del elector implica en sí mismo una venganza electoral; por su peso negativo no es un voto de esperanza, o de cambio. 

Lo correcto hubiese sido hablar de un voto de esperanza por la reconstrucción nacional de Venezuela, pero las declaraciones de muchos dejan ver el carácter negativo que se le quizo dar a uno de los procesos electorales más importantes de las dos últimas décadas (después de la reforma del 2007) en la democracia electoral venezolana, que es lo que han convertido en nuestro país a la democracia. 

La mejor oportunidad para el revocatorio es ahora 

Un repliegue electoral para el chavismo de tal magnitud (1.971.658 electores), implica que su base popular de respaldo la está perdiendo con muchísima rapidez en una crisis general sin precedentes y donde no existe hoy excusa para tener un país en condiciones tan deplorables. 

Si a términos militares nos apegamos (muy propio de la élite chavista-militarista), es precisamente en los tiempos de repliegue y de reorganización de las fuerzas enemigas donde son más vulnerables de perder batallas o la misma guerra. Es precisamente este el momento cuando la oposición, si de verdad busca cambiar los establecido, debe darle salida lo más pronto posible a estas dificultades que vive nuestro pueblo venezolano con la salida del gobierno y el desmontaje del régimen actual. 

No se debería, por lógica, esperar que el chavismo se reorganice para seguir en un proyecto político que a todas luces ha destruido nuestra economía y causado la peor crisis en nuestra historia como nación. Permitir a la élite chavista reorganizarse, es alargar un sufrimiento con demasiados costos para el pueblo trabajador. 

Además, no hay que olvidar que una de las características de este régimen ha sido precisamente ver la política en laboratorios políticos, que están operando desde el mismísimo 1998. Ellos, los que están asesorando esta dictadura postmoderna, buscarán las múltiples formas de recuperar ese electorado disidente que no votó por la MUD (independientes, nulos y abstencionistas), y para ello sus laboratorios políticos han mostrado eficiencia durante casi dos décadas. 

Por tal, en su momento de mayor debilidad es cuando debemos ponerle fin al chavismo y sus métodos perversos de hacer política, y eso pasa por entender que se busca no usar sus mismos métodos y formas en el ejercicio del poder. 

Conclusiones 

1. La MUD tuvo un crecimiento pequeño en casi 3 años desde la última elección con carácter plebiscitario. 

2. El chavismo enfrenta ahora un gran movimiento electoral de disidentes que en su mayoría están empujando por opciones distintas, que al no encontrar alternativas de cambio real, se abstienen o votan nulo. 

3. No es la votación de la que define este proceso electoral ni los votos "faltantes" de la emigración. Más bien la abstención, inclinada hoy contra sectores oficialistas. 

4. De no hacerse un revocatorio pronto, la élite chavista buscará de cualquier forma reorganizarse y nuclear nuevamente a sus bases electorales. 

Luis Eduardo Albarrán 
@luisealbarran 
Mérida, Venezuela