miércoles, 7 de diciembre de 2016

Video: #6D Así salieron los representantes de la MUD de la Nunciatura

¡PRESIÓN POPULAR PARA EL CAMBIO POLÍTICO!

¡EL DIÁLOGO FRACASÓ!

El diálogo fracasó. La verdadera alternativa es la presión popular para el cambio político (video)


La Nueva Alternativa Opositora (NAO) ayer 6 de diciembre, denunció frente a la sede de la Nunciatura en Caracas, que ninguna de las dos cúpulas que participan en ese diálogo apaciguador representa los intereses de la mayoría de la población, que hoy exige la salida de Nicolás Maduro y de su dictadura de mafias y corruptelas del poder. Ese diálogo ha sido un fracaso incuestionable y una estafa para los anhelos de cambio de los venezolanos. 

"Vinimos a decir aquí en la Nunciatura que la única garantía de que en Venezuela haya un verdadero CAMBIO POLÍTICO es con una sistemática y sostenida PRESIÓN POPULAR. Con ella podremos torcer el brazo a las arbitrariedades y autoritarismo de los cogollos. Solo el impulso de un fuerte y amplio movimiento de lucha democrática y popular logrará restituir la democracia, hoy mancillada por las cúpulas dialogantes."




martes, 6 de diciembre de 2016

La verdadera alternativa, presión popular para el cambio

Declaración del Movimiento Nueva Alternativa Opositora este #6D

Hace un año (un 6 de diciembre) el pueblo venezolano demostró en las urnas su deseo de cambio político. Decidió a través del voto “revocar” al autoritarismo enquistado en la Asamblea Nacional.

Esa incuestionable victoria quedó secuestrada por el régimen de Nicolás Maduro, quien ha impedido que el mandato popular se ejecute, es decir, que el parlamento, como en cualquier país democrático, controle las acciones del poder Ejecutivo y legisle en favor de los intereses nacionales y de la mayoría de la población. Pero también ha sido secuestrada por una cúpula de política tradicional y de cogollos, apoderada hoy de la MUD.

Esta fuerza democrática y popular que significó la épica democrática ciudadana, fue sustituida por un diálogo cupular, de élites, que no representa la mayoría de los venezolanos. El miedo al pueblo movilizado y activo hizo que las cúpulas de ambos polos coincidieran en un interés común, el de limitar la participación a un mero acto electoral, desgarrando del espíritu libertario de los venezolanos, toda posibilidad de participación y protagonismo de calle. Sustituyeron las luchas por un diálogo que desconoce la fuerza del pueblo y que deja de lado su protagonismo social.

Ninguna de las dos cúpulas que participan en ese diálogo apaciguador representa los intereses de la mayoría de la población, que hoy exige la salida de Nicolás Maduro y de su dictadura de mafias y corruptelas del poder. Ese diálogo ha sido un fracaso incuestionable y una estafa para los anhelos de cambio de los venezolanos.

Vinimos a decir aquí en la Nunciatura que la única garantía de que en Venezuela haya un verdadero cambio político es con una sistemática y sostenida PRESIÓN POPULAR. Con ella, podremos torcer el brazo a las arbitrariedades y autoritarismo de los cogollos. Solo el impulso de un fuerte y amplio movimiento de lucha democrática y popular logrará restituir la democracia, hoy mancillada por las cúpulas dialogantes.

No caben aquí cálculos partidistas o individuales para tomar una mejor tajada en las nuevas circunstancias. Urge construir la Nueva Alternativa Opositora, acompañada de una dirección política que tenga el aliento histórico y la fuerza moral para desmontar este régimen militarista y autoritario mediante un cambio que tiene que ser civil y civilista.

Esta alternativa debe impulsar una UNIDAD SUPERIOR, incluyente, que aglutine a todas las fuerzas políticas y sociales para rescatar la democracia e iniciar la recuperación de nuestro país.

En nuestra acción de hoy rechazamos el diálogo de las cúpulas que solo le ha dado oxígeno Maduro y su Gobierno de mafias. Exigimos que sean restituidos los derechos a revocar y a elegir. Asimismo, consideramos que el el cambio que anhela el pueblo es profundo y de raíz, que es necesaria la refundación de la República, y un mecanismo para ello es el poder constituyente, es decir, a pueblo organizado desde abajo, para que convoque y organice con autonomía una Asamblea Nacional Constituyente originaria.

De igual forma exigimos la liberación de todos los presos políticos y que cese la persecución de la disidencia política, a los luchadores sociales y populares. Y por último, reiteramos la necesidad de construir una nueva dirección política que asuma el liderazgo para llevar salvar a Venezuela.

Hacemos un llamado a todos los partidos, las organizaciones sociales, los sindicatos, los centros de estudiantes, las ONG, a los luchadores y líderes sociales, a los descontentos con los cogollos de lado y lado, en fin, a todo aquel que quiere un cambio real, a luchar, a presionar para que Venezuela ande por senderos de democracia, progreso y bienestar.

Nueva Alternativa Opositora
Caracas, 6 de diciembre de 2016









lunes, 21 de noviembre de 2016

El diálogo cancela el cambio y "olvida" aspiraciones de los venezolanos

Las rebajas en las exigencias fundamentales de la oposición venezolana sobre el revocatorio, sobre el derecho al voto, sobre el respeto a la Constitución y sobre la liberación de los presos y perseguidos políticos —además de las exigencias de los sectores populares de mejorar sus condiciones de vida de manera urgente, ponen al descubierto el carácter de las conclusiones en la negociación entre las cúpulas de la dictadura madurista y la representación de la MUD en un diálogo que cuenta con el auspicio de factores internacionales.

La cancelación de la aspiración mayoritaria de los venezolanos sobre una salida electoral en 2016 y la posposición del proceso de elecciones regionales que por ley correspondían realizarlas este año, ponen en evidencia la ruta que han escogido ambas representaciones en la negociación que adelantan, y que inevitablemente los coloca como obstáculos al cambio al que aspiran los venezolanos.

El acuerdo suscrito por las partes refuerza el planteamiento de la dictadura madurista sobre la “guerra económica” y el supuesto saboteo a la gestión de Maduro, y por ende esconde la razón de fondo que no es otra que la destrucción progresiva y constante de nuestras capacidades productivas, pues se ha preferido aumentar nuestra dependencia con las potencias industrializadas. Asistimos así a una indigna sumisión ante un régimen de mafias que solo busca mantenerse en el poder a como dé lugar, y que ha colocado a nuestro país como área en disputa entre los intereses foráneos de chinos, rusos y estadounidenses, a quienes poco importa acordarse con tal de seguir tasajeando el botín de riquezas que representa Venezuela.

Pero algo más queda en evidencia con este acuerdo: ninguna de las dos cúpulas que participan en ese diálogo apaciguador representa los intereses del pueblo trabajador, de los desposeídos, ni de la mayoría de la población, que conforman hoy más de 80 % que exigen la salida de Nicolás Maduro y de su dictadura de mafias y corruptelas del poder.

Hoy se afianza el planteamiento que desde un principio ha guiado a Bandera Roja en la acción: el protagonismo ciudadano y la presión popular organizada, de calle, junto a la consolidación de un poder de base a través de las asambleas ciudadanas, son garantía de que se dé el cambio urgente. Las experiencias recientes en torno de las manifestaciones del 1° de septiembre y del 26 de octubre, ponen en manos de las mayorías la decisión final; la suerte de los que luchan desde abajo para cambiar lo que los de arriba no quieren que sea cambiado.

Para Bandera Roja ha llegado el momento en que la gente debe asumir como suyo un cambio político, que debe estar orientado hacia la reconstrucción nacional, dirigido a conquistar una nueva democracia, una economía productiva y diversificada, una agroindustia soberana y una política petrolera que sirva de palanca para la inversión productiva y la satisfacción plena de las necesidades de la población. 

La gente se preguntará con toda razón: ¿y ahora qué hacer? Desde Bandera Roja planteamos la necesidad urgente e inmediata de construir una fuerza popular que desde las bases de la sociedad, de los gremios, de partidos políticos y movimientos y corrientes sociales, asuma como suyo el planteamiento de constituir una nueva dirección política que realmente sea vocera de las mayorías, que se disponga a salir sin ambages de la dictadura madurista, y que se dote de una estrategia realmente unitaria y democrática que dirija al pueblo hacia la victoria.

La violación de la Constitución, de leyes fundamentales de la República y de los criterios mínimos de convivencia democrática ha sido sistemática y obliga a la búsqueda de una Unidad Superior que disponga todos sus esfuerzos en la dirección de un cambio que garantice un futuro de paz, progreso y prosperidad para todos los venezolanos, y que rescate el ascenso social de la mano del desarrollo soberano, como centro inmediato de cualquier propuesta programática.

Bandera Roja, desde siempre, se ha decantado por los intereses de los obreros, de los trabajadores y campesinos y de todas las clases sojuzgadas y empobrecidas a las que se les ha arrebatado la posibilidad de crecer y avanzar. Hoy ha llegado la hora de luchar juntos por un cambio político inmediato. 2016 sigue siendo nuestra meta y la lucha de calle y la presión popular y unitaria, sigue siendo el instrumento fundamental de ese cambio. Venezuela quiere salvarse y ha llegado la hora de escoger, entre los pactos de los arriba, o las luchas junto a los de abajo. Venezolanos, vamos juntos a luchar, sin descanso, para salvar a Venezuela.


Por Bandera Roja
Gabriel Puerta, Secretario General
Carlos Hermoso, Secretario General Adjunto

El riesgo de estudiar y luchar, por Douglas Zabala

A los estudiantes en su día

A mí, que hasta una huelga de hambre por el pecho tengo, librada allá en San Cristóbal, con Enrique Ochoa Antich, Leví Alter, Alberto Urdaneta y un grupo de más de cincuenta estudiantes, en respuesta a una medida de expulsión colectiva, por parte del Ministro Héctor Hernández Carabaño, en los tiempos del primer gobierno de Rafael Caldera, donde el movimiento estudiantil batalló duro por sus derechos.

A mí, que siendo dirigente estudiantil de casi todas las Escuelas Técnicas del país, y que un buen día, saliendo de la ETI de Valencia, fui detenido, desaparecido y aparecido en el Campamento Anti Guerrillero TO5 de Yumare, donde fui enjuiciado por rebelión militar, siendo un imberbe estudiante. A mí no me pueden venir a hora con el cuento, que en este siglo XXI y con este “socialismo” en marcha, tenga que olvidar lo que nos sucedió a casi todos los dirigentes estudiantiles en el siglo XX.

Gustavo Machado, Pio Tamayo, Miguel Otero Silva, Joaquín Gabaldón Márquez, Prieto Figueroa, Antonio Arráiz, Guillermo Prince Lara, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Pedro Juliac, Ricardo Razetti, José Antonio Marturet, Inocente Palacios y Carlos Eduardo Frías, entre otros, también fueron jóvenes que sin formula de juicio y con fiscales complacientes, de un sablazo los mandaron a Palenque y al Castillo Libertador de Puerto Cabello, por haber "alterado el orden público" y participar en revueltas estudiantiles, aquellos carnavales de 1928, que resultaron la peor mueca del régimen despótico del General Juan Vicente Gómez.

Alí Primera, Kleber Ramírez, Julio Escalona, Jorge Rodríguez, Argelia Melet, Germán Lairet, Américo Martín, Héctor Pérez Marcano, Freddy Muñoz, Teodoro Petkoft, Juvencio Pulgar, Ali Rodríguez, Carlos Betancourt, María León y Fernando Soto Rojas, junto a otros chamos, dejaron sus pupitres y salieron a las calles a provocar disturbios estudiantiles, algunos contra la agonizante dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, y otros contra el gobierno del ex dirigente estudiantil y ex perseguido político, Rómulo Betancourt.

Jorge Rodríguez, Juan Barreto, Saúl Ortega, Elías Mata, Julio Montes, Jacqueline Farías, William Barrientos, Idelfonso Finol, Tony Boza, Lenin Cardozo, Elías Jaua, Mari Pili Hernández, Frank D Armas, Euro González y los de reciente data, Héctor Rodríguez y Tarek El Aissami, asumieron ser militantes de las causas estudiantiles, que, con o sin capucha en mano, largaron el pellejo para demostrar sus verdades, pero ningún Fiscal les instruyó expediente alguno para que pasaran el resto de su juventud en cárceles tenebrosas como la Tumba.

Bassil Da Costa, Kluiberth Roa, Alejandro Márquez, Geraldine Moreno Orozco, Gisella Rubilar, José Gregorio Amaris Cantillo, Acner Isaac López Lyón y Arturo Alexis Martínez, han podido al pasar de los años, echar sus cuentos de juventud y haber sido influyentes ciudadanos en la Venezuela del futuro. Bien como diputados, ministros, escritores y hasta Presidentes de la República, pero jamás lo serán, porque ellos corrieron el riesgo de estudiar y luchar bajo el gobierno de Nicolás Maduro. Todos cayeron asesinados en las calles del país, cuando protestaban por sus ideales, tal como lo han hecho nuestros estudiantes, desde los tiempos de José Félix Rivas y sus seminaristas en la Batalla de La Victoria. Y ese es el punto.

Douglas Zabala

lunes, 14 de noviembre de 2016

La postración dialogante

Cuando planteamos que solo con  la presión popular se lograría el cambio en el 2016 lo hicimos conscientes de que en la cúpula de la MUD predominaba el colaboracionismo. Los acuerdos que los venezolanos conocimos ayer 13 de noviembre de 2016, y que son producto de la segunda reunión plenaria de la mesa de diálogo entre la cúpula de la MUD y la cúpula representante de las mafias que gobiernan el país, evidencian que se busca un pacto de élites para que no haya ningún cambio político de forma inmediata, como lo demanda más del 80% de la población venezolana. 

De esta forma, la cúpula de la MUD cohonesta políticamente todo el discurso gubernamental sobre la "guerra económica" cuando en unos de los acuerdos se habla de "combatir toda forma de sabotaje y boicot a la economía venezolana". Es decir, la crisis económica que vive el país no es producto de la destrucción del aparato productivo que se ha ejecutado el chavismo durante 17 años debido a una política económica de carácter antinacional, sino del sabotaje. Un sabotaje que, según el discurso de la dictadura madurista, ha ejecutado justamente la cúpula de la MUD que firma ese acuerdo. Asistimos entonces a la postración de la cúpula de la MUD ante la dictadura. 

Días antes de la segunda reunión de las cúpulas, escuchamos al Secretario Ejecutivo de la MUD diciendo que "se acabó la tregua". Pues esa supuesta "tregua" duró muy poco o no existió, ya que tras bastidores, que es donde se está realizando el verdadero diálogo y la negociación cupular, se acordó (lo vemos en los hechos) que no habría más movilizaciones de verdadera presión convocadas por la MUD; que a cambio de ello se liberarían a algunos presos políticos (aunque Carlos Ocariz evadió defender su condición de detenidos para no molestar a la dictadura) y se repetirían las elecciones en Amazonas (o sea, se acepta que hubo fraude, como lo ha dicho el PSUV). 

También se aceptó la acusación de que la MUD y la población venezolana, que se oponen mayoritariamente a esta dictadura, son las responsables de la crisis económica y la destrucción del aparato productivo. Se aceptó un hipócrita llamado a la paz leído justamente por un fascista de marca mayor como Jorge Rodríguez, el mismo que dirigió el asalto a la Asamblea Nacional. Otra cosa que aceptó la cúpula de la MUD fue que la Asamblea Nacional incurrió en desacato, tal y como lo decidió la oficina de asuntos jurídicos del PSUV, el TSJ. 

Distintos voceros de la cúpula de la MUD (nótese que venimos hablando del G4, es decir, de la cúpula, no de la MUD como instancia unitaria) ha dicho que la "estrategia" que han definido no niega las acciones de calle como "complemento" del diálogo. Pues desde que la cúpula de la MUD acudió al llamado de la dictadura a dialogar no se ha convocado a ninguna manifestación popular, a pesar de que varios partidos dentro y fuera de la MUD  y sectores sociales han manifestado la necesidad de que se retome la agenda de calle para lograr lo principal: que el cambio urgente sea en 2016 a través del referendo revocatorio. Solo hemos visto al movimiento estudiantil convocando a movilizaciones de calle con 3 exigencias: libertad de presos políticos, salida electoral a la crisis y ayuda humanitaria.

La actitud de la cúpula de la MUD se llama postración. No hay otra forma de llamar a todo esto que acabamos de describir. Una postración dialogante en la cual no se plantean perspectivas de cambio político. Una postración dialogante en la cual se da un frenazo a la presión popular.

Y muchos se preguntarán qué hacer. En primer lugar construir una nueva dirección política, amplia, realmente unitaria e incluyente. En segundo lugar, que dicha dirección política se dote de una estrategia en la cual el principal mecanismo de lucha contra la dictadura sea la presión popular en la calle, sostenida, sistemática, contundente, que logre poner contra la pared a la dictadura para arrancarle lo que ha secuestrado: el derecho al voto, el derecho a revocar en el 2016, establecido en la Constitución. En tercer lugar, es necesario  articular las luchas sociales con la lucha por el cambio político. Luchar por mejorar las condiciones de vida den la población es urgente. Hay que arrancarle a la dictadura conquistas reivindicativas como: aumento salarial, presupuesto justo para la educación y la salud, entre otras exigencias. 

El único lenguaje que una dictadura entiende es el de un pueblo movilizado, dirigido por un liderazgo que represente sus intereses y los del país en su conjunto.  La historia de Venezuela y el mundo está llena de ejemplos donde el protagonismo popular ha logrado derribar férreas dictaduras.  A diferencia de los voceros de la cúpula de la MUD y de la dictadura, que desconfían de la capacidad del pueblo de salir de regímenes autoritarios y dictatoriales, estamos convencidos de que solo con la presión popular se logrará el cambio urgente que anhela y necesita nuestro país. En eso estamos comprometidos.

Por René Cedillo
Miembro del Comité Político Nacional de Bandera Roja

domingo, 13 de noviembre de 2016

Con diálogo para los de arriba seguirá la lucha por los de abajo

Una mezcla de sentimientos de rabia, impotencia, incertidumbre y desconfianza existe en gran parte de los venezolanos que exigimos un cambio urgente en la conducción de nuestro país. La MUD suspendió las acciones de #PresiónPopular para iniciar un diálogo con el Gobierno, valga decir, con quienes nos acaban de confiscar el derecho al voto, el derecho constitucional a revocar a Maduro, con quienes desconocen y atacan a la Asamblea Nacional, y restringen derechos democráticos y libertades públicas, llenando las cárceles de presos políticos, en fin, los responsables directos de la catástrofe que en todos los órdenes sacude al país. No es que en Bandera Roja seamos empecinados contrarios del diálogo, incluso con este régimen dictatorial. No. Ese no es el debate.

El debate es que quienes se asumen dirección política de la oposición, no confían en el pueblo, en sus potencialidades de lucha y de cambio, en su capacidad de unión y organización, en su decisión indeclinable de salir lo más rápidamente posible de esta pesadilla y en su disposición de materializar ese deseo de cambio, de manera urgente. Parecen no creer que más de 80% de los venezolanos queremos salir de Maduro este mismo año. Creen más en sus “dotes” de negociación, con un fuerte olor a conciliación tras bastidores. Y aunque pareciera casual, definen una estrategia —u “hoja de ruta”— realmente inconexa, sin ilación, incoherente, sin valoración de los distintos frentes de lucha y sin buscar una amplia articulación de fuerzas políticas, sociales, gremiales, sindicales, comunitarias, más allá de los cuatro predestinados partidos decisorios llamados G4.

¿Cuáles son los planteamientos programáticos en debate en ese diálogo apaciguador? ¿Cuáles son los asuntos de los trabajadores en debate? Lo urgente es el aumento general de sueldos junto al fortalecimiento y respaldo al desarrollo productivo; el respeto a la soberanía en los asuntos del país; la defensa de la soberanía en el reparto de la explotación del arco minero o los contratos petroleros; la agenda recuperar el poder adquisitivo de la gente o el presupuesto para la salud, la educación y la defensa de los intereses de los más pobres; ¿El diálogo resolverá de manera inmediata los asuntos que han llevado hoy a la gente al borde del desespero, la muerte o la emigración? Maduro aprobó unilateralmente un Presupuesto 2017 que bajo el argumento de que se rasparon el dinero y se les agotó el petróleo, meten la mano en el bolsillo a los trabajadores con un presupuesto vía recaudación. Ahora, el Petróleo eres tú. Entonces ¿el diálogo busca defender a la oligarquía, o al pueblo trabajador?

Bajo el criterio de esta dirección política, nuestra lucha contra la dictadura madurista debería ser tutelada y dirigida desde Roma, Washington, Madrid e incluso Beijing y Moscú. Esto ratifica nuestra denuncia de que el actual régimen ha convertido a Venezuela en un área en disputa entre los imperialismos, pretendiendo cobijarse en uno para “enfrentar” al otro. Y la intermediación y negociación entre esos intereses se ha convertido en el protagonista, siendo los representantes opositores meros actores de reparto, muchachos de mandado al servicio de tal o cual interés foráneo.

Una estrategia política cuyo pivote ha sido la pelea por el hegemonismo en la lucha política y las candidaturas presidenciales adelantadas, ha conducido a una “estrategia política” que en el mejor momento de la historia de la oposición, podamos estar transitando hacia una derrota y una eventual desmoralización de las fuerzas populares.

Ha llegado el momento impostergable en el que se necesita una dirección política operativa, calificada, ágil, y capaz, que sea respetada y esté acorde con estos momentos finales de la dictadura. Una dirección política de lucha contra la dictadura madurista no puede establecerse bajo el criterio de los votos alcanzados o la suposición de una “potencial” fuerza electoral, sino de la autoridad política y la capacidad de conducir este torrente popular de cambio hacia la victoria. Pero también es momento de definir con quién se está en la lucha. Con los de arriba o con los de abajo. Bandera Roja se decanta como siempre por los intereses de los trabajadores, de los explotados y de los que quieren un cambio urgente; con los de abajo, vamos a luchar.


*#AbajoLaDictadura*
*#RevocatorioEnLaCalle*
*#RebeliónDemocrática*
*#PresiónPopular*

Caracas, 2 de noviembre de 2016
Por la Dirección Nacional de Bandera Roja
Gabriel Puerta / Secretario General 
Carlos Hermoso / Secretario General Adjunto

viernes, 11 de noviembre de 2016

Mujeres de Guayana cierran por una hora el puente sobre el Río Caroní

Con el objetivo de alzar su voz de protesta contra la intensa crisis que día tras día se acrecienta y azota a la familia venezolana, opositoras aglutinadas en el Movimiento Mujeres Resteadas por Guayana, protestaron en la mañana de hoy y trancaron la circulación por el puente sobre el río Caroní en San Féliz, estado Bolívar. 

María Álvarez, Secretaria General de Bandera Roja en el estado Bolívar, al frente de la protesta y con megáfono en mano, expuso que “somos mujeres dispuestas a luchar día a día por la libertad de nuestro país. Nos solidarizamos y apoyamos todas las luchas que vayan en esta dirección. Las mujeres venezolanas, madres abuelas, esposas, hijas, hemos sido y somos víctimas de la crueldad de este régimen."