miércoles, 11 de febrero de 2015

DOCENTES JUBILADOS EXIGEN PAGO COMPLETO DE PRESTACIONES


Jubilados protestan ante el Ministerio de Educación
Desde noviembre del año pasado el gobierno nacional conjuntamente con el Ministerio de Educación impulsaron una ruidosa y costosa campaña publicitaria donde se anunciaba que se haría justicia social con la cancelación de las prestaciones sociales a los trabajadores dependientes de este ente educativo, hoy, un elevado número de trabajadores después de haber esperado 5, 6, 7 y hasta 10 años para obtener este derecho laboral, sufrimos un duro golpe que nos produce decepción e indignación por lo siguiente:

lunes, 26 de enero de 2015

¿Cuáles medidas, cuál política económica?, por Carlos Hermoso

Dr. Carlos Hermoso,
Secretario General adjunto de Bandera Roja
La alocución brindada por el presidente Maduro el miércoles 21 de enero, en el marco de la entrega de su Memoria y Cuenta ante el parlamento —tan esperada por los venezolanos, pues supuestamente anunciaría orientaciones y medidas para dar cuenta de la crisis que vive Venezuela—, resultó un fiasco. Despertó sí mucha creatividad en el idiosincrático sentido del humor del pueblo, lo que no desdice de la mayor angustia entre los venezolanos de cualquier perspectiva política y principalmente entre los sectores más empobrecidos.

  Lo poco que anunció el gobierno fueron medidas que resultan paliativos y aproximaciones a una política que afianza la orientación que busca atender la crisis descargando su peso en el pueblo, mientras profundiza la dependencia con respecto a grandes potencias imperialistas como China y Rusia y en general del bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Maduro ha demostrado total incapacidad para gobernar al país en estacrisis

Caracas 25/01/15. (PS).- El Secretario general de Bandera Roja, Gabriel Puerta Aponte, advirtió que la escasez reinante en el país, altos precios de productos, bajos salarios y desempleo, demuestran que no hay posibilidad de salir de la crisis mientras los que dirigen la nación mantengan sus líneas políticas. “Maduro no ha podido diseñar un programa que haga presumir que esto se va a resolver. Ha demostrado total incapacidad para gobernar al país en esta situación tan difícil
Explicó que este es el cuadro al que se enfrenta la organización que dirige, justo al cumplir un nuevo año de su fundación. “Conmemoramos estos 45 años en medio de una situación muy dura para el país, donde lo que el Gobierno está ofertando y diciendo para nada entusiasma a nadie y la crisis generalizada que azota a la sociedad venezolana, hace su efecto principalmente sobre los trabajadores y los más desposeídos”.

viernes, 23 de enero de 2015

Declaración 45 aniversario: ¡Alerta Venezuela!


Bandera Roja conmemora 45 años de su fundación en momentos en que el país atraviesa por tiempos muy difíciles. La crisis general que nos azota no encuentra solución en las políticas gubernamentales. Su oferta es más dependencia e hipoteca del país, desindustrialización y destrucción de nuestras capacidades productivas. Día a día los problemas se agravan y las condiciones de vida y de trabajo desmejoran. Venezuela es un desastre con todas las características de una catástrofe. La situación es cada vez más insoportable y reviven las posibilidades de un estallido social de impredecibles consecuencias. De un autogolpe, de la elevación y extensión de la represión, de una restricción extrema de las libertades públicas y los derechos democráticos. Recorre nuestra patria el fantasma de una hambruna motivada por la escasez, los altos precios, los salarios insuficientes y el desempleo, agravada aún más por la inseguridad y delincuencia desbordadas. 

sábado, 10 de enero de 2015

NOTA DE DUELO - Fallece Jhonny Enrique Rivas Rada, padre de Sairam Rivas

Nota de Duelo
Fallece Jhonny Enrique Rivas Rada, padre de Sairam Rivas

Con mucho dolor informamos el lamentable y prematuro fallecimiento del padre de nuestra dirigente estudiantil y juvenil Sairam Rivas. Luego de un cáncer voraz y fulminante, fallece hace pocas horas de hoy sábado 10 de enero en el Hospital Oncológico Luis Razzeti de la ciudad de Caracas mientras era acompañado por su esposa Sandis Moreno, y sus hijos y familiares más cercanos. Sairam Rivas estuvo hasta el último instante con su padre y sabemos del inmenso dolor que tiene esta pérdida para una joven que ha entregado tanto a la lucha por un cambio en Venezuela.

Hacemos extensivo nuestro dolor a todos los familiares y amigos de Jhonny, quien en vida fue un trabajador incansable y dirigente del transporte en la ciudad de Guatire. Fue un servidor público que sembró desde muy temprano en Sairam el amor por el trabajo, el esfuerzo y sobre todo, el amor por Venezuela.

Durante todo el año 2014, en el que por 4 meses Sairam estuvo encarcelada en el Sebin por su condición de dirigente estudiantil, supimos del silencioso padecimiento de Jhonny y del dolor que causaba en Sairam el indetenible deterioro de salud de su padre. Aún así, vimos a una joven firme y llena de entrega por la lucha justa de los venezolanos, y a pesar de todo el dolor, Sairam se mantuvo siempre en la primera línea de las luchas, siguiendo el ejemplo batallador de su padre, quien hoy se convierte en legado en sus hijos y especialmente en Sairam.

Jhonny Enrique Rivas Rada será velado en su querido Guatire, funeraria Santa Ana está tarde del sábado 10 de enero, en una ceremonia familiar en la que sin duda participarán sus compañeros de trabajo, sus familiares y sus amigos más cercanos.

Acompañamos el dolor de toda la familia Rivas-Moreno y hacemos nuestro el dolor de Sandis Moreno por la pérdida de su amado esposo, padre de sus hijas y luchador incansable y dio siempre lo mejor de sí, como hoy lo hace su hija de una manera ejemplar; por su país, Venezuela.

Hasta siempre, Jhonny.
Comité Político Nacional
militancia de todo el partido
@Bandera_Roja

jueves, 8 de enero de 2015

En Venezuela urge una Reconstrucción Nacional


En nuestro país sobran razones para protestar, para luchar por un cambio de régimen político y, por supuesto, para convocar a diversos tipos de manifestaciones y movilizaciones -entre ellas, eventualmente, un paro nacional- que ayuden en ese propósito. 

En las últimas horas se han difundido mensajes en los que se convoca a un «paro nacional para el lunes 12/01/15». En ese mensaje nadie asume la responsabilidad de la convocatoria. Ningún actor político reconocido, ningún gremio o sindicato de trabajadores o ninguna organización estudiantil y juvenil enfrentada al régimen conoce de su preparativo, tampoco los gremios y/o cámaras empresariales tienen que ver con ello. ¿Cómo puede tener éxito una actividad de este tipo que no se ha convocado por las fuerzas que pugnan por un cambio verdadero en Venezuela?

No son pocas las veces en las que el régimen apela a este tipo de bolas o rumores para decir luego (y el martes probablemente lo dirá) "fracasaron los golpistas con su llamado a paro".

Estamos seguros de que la inmensa mayoría de quienes han difundido el mensaje, estarán cumpliendo sus actividades cotidianas el día del presunto paro nacional. Mientras, otros se sentirán frustrados porque el mismo no se realizó. Destacamos la importancia de las redes sociales, pero Venezuela necesita de la participación activa y decidida de todos para organizar y movilizar al pueblo, bajo una dirección y una propuesta política alternativa, capaz de sumar voluntades y fuerzas hasta derrotar a la dictadura a la brevedad posible. 

Bandera Roja apuesta a construir esa fuerza con quienes estén dispuestos a construir una unidad de acción orgánica y decidida a cambiar lo establecido; apostamos a luchar sin descanso por la Reconstrucción Nacional al lado del pueblo, por su soberanía e independencia y en búsqueda de una Venezuela de desarrollo, progreso, soberanía y bienestar. Avancemos firmes hacia la Reconstrucción Nacional en la lucha y el combate organizado, no en la anarquía dispersa y aventurera que pueda conducir a una derrota. Organizar el descontento requiere de fuerzas políticas decididas, de gremios, de sindicatos, de estudiantes y trabajadores, requiere de redes sociales y de luchas callejeras y requiere de una vanguardia. Avancemos en su constitución.

Comité Político Nacional
Partido Bandera Roja
8 de enero de 2015

lunes, 29 de diciembre de 2014

La catástrofe chavista y cómo enfrentarla en 2015

Una reflexión para finalizar el año

Una gran catástrofe se cierne sobre Venezuela. Era fácil preverlo. Es el resultado de una política destructiva. Una política que frena de manera muy clara el desarrollo de las fuerzas productivas materiales de nuestra economía, mientras profundiza la dependencia y la entrega de la soberanía nacional. Su expresión clara se observa en el desmantelamiento de buena parte del aparato productivo nativo y en la conversión de Venezuela en mercado para otros países, al sustituir la producción nacional por productos importados, al convertir la riqueza nacional en gasto para importación, o sea, traspasar el excedente petrolero a los grandes ricos, a la oligarquía financiera nacional e internacional. La inversión productiva, por su parte, se deja a un lado para acelerar el desmantelamiento. Y todo esto apartando la corrupción, que alcanza niveles que hacen parecer —según el decir de un exsecretario general de AD— como “roba-gallinas” a los gobiernos del período bipartidista.

A Estados Unidos se le suman otros imperialismos como China y Rusia como proveedores de bienes finales en áreas importantes. Brasil y en general Mercosur proveen su parte y sacan ganancias extraordinarias a costa de las compras venezolanas. China, por lo pronto, es el principal beneficiario.
En el mejor de los casos se logró atemperar el drama de la pobreza por un tiempo breve, mientras alcanzaban las divisas para brindar las dádivas. Argumento que sirve a muchos chavistas de “izquierda” para justificar su inclinación, aunque olvidan dos cosas: en primer lugar, disminuir un tanto la pobreza no significa cambio de nada, no significa cambios en las relaciones sociales de producción; por el contrario, como en el caso que nos ocupa, se puede disminuir la pobreza afianzando las relaciones de producción y de cambio capitalistas, así como las relaciones con el imperialismo que dejan como resultado la dependencia con respecto a nuevas potencias que determinan nuestra circunstancia. En segundo lugar, esta ampliación de la demanda efectiva —diría un economista keynesiano— ciertamente atempera la miseria circunstancialmente, y en lo fundamental sirve para garantizar la realización de los bienes importados. Además de a una parte de la población pobre, se beneficia a sectores con capacidad de compra de electrodomésticos, automóviles —entre otros artículos importados masivamente durante un tiempo a un dólar sobrevaluado— y sobre todo a quienes se vincularon desde las altas esferas del gobierno con el jugoso negocio de las importaciones con dólares preferenciales a 6,30 bolívares por dólar, cuya distracción permitió ganancias superlativas, usando ciertamente parte de esas transferencias para importar bienes que luego serían vendidos a precio muy por encima de lo importado.

De esta manera se desarrolla una política que nada tiene que ver con algún cambio verdadero, solo modificaciones nominales y aparentes. Dirigiéndonos a algunos incautos que de buena fe siguen apoyando este adefesio político que llaman “proceso” —víctimas en muchos casos del resentimiento y del engaño revisionista— queremos recordar una frase del Che: “Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación”. Luchar contra la alienación, para decirlo de una manera que no se preste a ninguna confusión, es luchar contra la explotación. Es crear relaciones de producción en las que el obrero no sea despojado de la riqueza que crea en forma de plusvalía. Lo demás puede evidenciarse, en el mejor de los casos, como reformas, que ni siquiera es lo que sucedió en nuestra economía. Con la agudización de la crisis, la miseria alcanzará niveles cada vez más elevados luego de una política de dádivas para ganar adeptos y sustentar la política económica que a la postre favorece a la oligarquía.

La catástrofe comienza a manifestarse. Sus consecuencias se vienen desarrollando. Es fácil establecer que la inflación cerrará este 2014 en más de 70%, siendo en alimentos y bebidas mucho más que 100%. La recesión debe ubicarse en –4% según cálculos de diversos sectores. Por su parte el gobierno ya reconoce que el crecimiento será negativo y mayor de –1%. Para el próximo año las cosas serán mucho más drásticas. Recesión con hiperinflación es la perspectiva. Los ingresos caerán a mínimos históricos dada la caída del precio del crudo que se pudiese ubicar en menos de 60 dólares el barril. Las reservas internacionales —que han sufrido el impacto del comportamiento del precio del oro a la baja y la del petróleo— conducen a una sequía que impedirá mantener los niveles de importación de bienes como hasta 2013. La caída de la producción de riquezas expresadas en el producto interno bruto, que ya les resulta innegable, se verá empujada por la escasez. Menos demanda, menos producción. Menos dólares para importar, menos producción. Así, 2015 resulta un período bastante largo por el drama que puede resumir de escasez, desabastecimiento, inflación, recesión, desempleo y especulación desenfrenada, que derivarán en un descontento que debemos disponernos a dirigir y a encauzar.

El gobierno se prepara para enfrentar esta situación, en medio del drama de la división interna y la pérdida de respaldo popular, con medidas que harán más difíciles las condiciones de vida de la gente. Aumento de los impuestos, de la gasolina, junto a la reducción del gasto social, principalmente educación, salud y vivienda, como mecanismo que permita reducir la brecha fiscal. Junto a las consabidas medidas económicas, el gobierno blande sus armas como anuncio de que descargará la represión contra quienes osen enfrentarlo. Mientras, por lo pronto, la gente busca subsistir para acumular fuerzas para una nueva expresión de rebeldía. La gente, de una u otra inclinación, se mantiene a la expectativa frente al desarrollo de los acontecimientos. Sin confiar ya en promesas y en demagogos de las diversas aceras, comienza a entender la naturaleza de la situación. Este conocimiento incipiente se verá obligado a dar saltos agigantados en distintos terrenos.

Este escenario encuentra una oposición dividida entre un sector que parece dolerle el régimen chavista —pues hace esfuerzos por salvarlo, tenderle salvavidas y cobrar por la ayuda— y una oposición dispuesta a asumir la dirección política y ser alternativa de cambio, que acepta el reto responsablemente de ponerse al frente de la protesta popular, de trabajar por la unidad política y, a la par, la unidad social de los distintos sectores en defensa de sus derechos y por la reconstrucción nacional.

Por su parte, el gobierno y los factores políticos que han sido su sostén también se encuentran divididos. En las alturas, la división entre las dos grandes canonjías —mafias, para ser más explícitos— parece sufrir un embate a propósito de la reconfiguración de los espacios del poder político. Derivación, claro está, de las cuotas en torno del reparto del botín. Contradicciones que son el resultado de dos cuestiones vitales para el régimen: de una parte, se ha menguado la riqueza esperada dada la caída del precio del crudo; de otra, afrontar los tiempos catastróficos genera dudas de un sector en relación con el otro. Entretanto, las mafias menos importantes tienden a alinearse en torno de una u otra. Pero de igual manera se aprecian claramente las divisiones en la estructura político-partidista del llamado Polo Patriótico. En el seno del PSUV, sobre todo luego de las elecciones internas, la desconfianza, las zancadillas, los reacomodos y las imposiciones parecen no concitar voluntades en defensa del proceso, y en ese transcurrir las simpatías por el régimen, por el PSUV, por sus liderazgos, se encuentran en franco retroceso. La descomposición del régimen —e incluso del Estado en tanto tal— comienza a hacerse más patente y podría ser la expresión más acabada de la situación que sufre el chavismo. En medio de una crisis económica creada por sus políticas antinacionales, la inflación, la escasez y el desempleo, principales problemas sociales, no pueden ser exculpados de su responsabilidad con “guerras económicas” inventadas o fantasías como la conspiración internacional. La fraseología “revolucionaria” no puede esconder las consecuencias de una política que devastó la economía y dividió a los venezolanos, mientras favorecía a los poderosos de siempre y creaba nuevos oligarcas  boliburgueses.

El descontento indefectiblemente tendrá el signo político que significa enfrentar este estado de cosas. Plantear cambios de verdad para una sociedad que se desmorona y que debe ser reconstruida sobre nuevas bases. Una nueva democracia de participación verdadera de la gente en la toma de decisiones. Una nueva economía que atienda las necesidades sentidas de la población y tenga como meta inmediata una revolución industrial para garantizar la independencia y autonomía nacionales. Una política económica que enfrente la urgencia y a la vez siente las bases para el futuro. Una política social que de verdad atienda los requerimientos de salud, educación y vivienda.

La plataforma de luchas de los venezolanos —de los trabajadores, los estudiantes, de la gente necesitada en defensa de sus derechos, por la libertad de la organización popular de los distintos sectores— debe estar articulada a un programa político por la reconstrucción nacional. A su vez, las luchas sociales y políticas deben sustentarse organizativamente en asambleas donde la gente participe democráticamente y debata sobre los grandes problemas nacionales, la alternativa por la reconstrucción, los problemas concretos y la manera de enfrentarlos, la organización y las formas de lucha. Las asambleas deben integrarse, como en efecto se viene haciendo, en los distintos sectores, estudiantiles, laborales, magisteriales, a escala municipal, estadal, regional hasta encontrar en el Congreso Nacional por la Reconstrucción un momento en el cual se articulen las fuerzas por el cambio.

La catástrofe inminente que se cierne sobre Venezuela podrá ser un episodio donde la ciudadanía haga valer su disposición al cambio por un mundo mejor, o —en caso de derrota para las fuerzas del progreso, de la democracia y del cambio revolucionario— el tránsito hacia un mayor cercenamiento de las libertades democráticas, hacia formas más abiertas de dictadura gorila. En cualquier caso será un episodio para el combate. De confrontación entre el moribundo pero altanero despotismo chavista y las fuerzas del cambio verdadero. No hay espacio para la neutralidad o la vacilación. Las condiciones de los venezolanos y su futuro reclaman la mayor disposición para la pelea.

Carlos Hermoso
29 de diciembre de 2014