La crisis general que vive la sociedad venezolana se
profundiza día a día agravando los problemas, sembrando angustia en la mayoría
de los hogares y retándonos a la lucha.
Los centros de
educación en todos sus ciclos han sido duramente afectados y de no cambiar las
políticas en marcha la situación se tornará más difícil en el futuro inmediato.
La familia ya no puede cubrir los gastos de los hijos que estudian, y muchos de
ellos han tenido que abandonar su formación para buscar trabajo.
La crisis
profunda que atraviesa el sistema educativo es ya inaguantable.
