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lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Cuál revolución?, por @PedroxMoreno

 Identificar un proceso y ubicar correctamente el elemento principal que lo define es una necesidad vital e insoslayable. Si erramos en ello, las determinaciones e inferencias que dependen de esa caracterización nos llevarán a seguras equivocaciones. Si de ciencias hablamos, esta es una verdad inamovible e incontrovertible; y, aun cuando erróneas teorías y falsos supuestos han durado siglos en ser rebatidos, el conocimiento humano ―en el largo e interminable proceso de hacerse científico y librarse de supercherías metafísicas― termina imponiéndose frente a la irracionalidad. Baste recordar la perseverancia copernicana de Galileo (eppur si muove) frente al planteamiento dogmático de que la Tierra era el centro fijo del sistema solar, defendido y difundido por la iglesia católica con una terquedad propia del inquisidor Torquemada.

  Cuando nos referimos a espacios sociales o políticos, pareciera que ―en lo referido a la caracterización correcta de un proceso― nos movemos en terrenos más anegadizos y más propensos a influencias de intereses de clase, partidistas, ideológicos o sencillamente personales. Y no podía ser de otra manera, puesto que la objetividad y la cientificidad en estos campos conllevan ―noblesse oblige― a tener posturas consecuentes que probablemente contradicen los fundamentos esenciales de quien las expresa. Sin embargo, las consecuencias de caracterizaciones erróneas las pagan los pueblos a precios muy caros, traducidos en regímenes políticos retrógrados, en atrasos económicos, en estafas a los deseos de progreso y avance social, en fin, en retrocesos históricos.

  El régimen que sobrevino a los gobiernos del bipartidismo ―incluyendo el último de Rafael Caldera― tiene ya más de tres lustros de existencia, y quienes nos le oponemos aún no hemos consensuado una caracterización de él. Algunos se empeñan en criticarlo aceptando como buenas las mismas palabras de sus capitostes: “revolución”, “socialismo”, “poder popular”, “nacionalismo”, y consideran que son más enfáticos si lo califican como “castrocomunismo”, creyendo que con ello se ahorran ―tal vez por flojera o por facilismo― un verdadero análisis del contenido de esta pesadilla que ha caído sobre Venezuela. Quizá también temen que al esculcar se topen con que los verdaderos beneficiarios han sido y siguen siendo la oligarquía financiera, los grandes capitales y viejas o nuevas potencias imperialistas.

  Otros más se resisten a calificarlo como “dictadura”, no porque no crean que tenga las características suficientes para ello, sino porque eso los obligaría a tener posturas de lucha frente a él que los sacarían de la comodidad del hecho electoral, del diálogo, del entendimiento, en fin de la “sabia” administración de la realidad que conlleva a una actitud colaboracionista vestida de institucionalismo y crítica de supuestos atajos creyendo que la lucha contra este régimen es una línea recta, indefectible y rigurosamente recta. Pero, en verdad, no es en las formas de lucha o en los tiempos o caminos para enfrentar al régimen donde residen las diferencias principales que impiden que la unidad de la oposición se consolide como una verdadera alternativa que tenga visos de llenar un momento histórico, que tenga la sabiduría y la reciedumbre de unir al pueblo venezolano ―sin distingos de chavistas u opositores― en torno de un programa de salvación y de reconstrucción nacional. No. Cuestión fundamental es definir con claridad a qué nos oponemos y a renglón seguido qué ofrecemos en su sustitución, como rumbo y programa para el país. En eso trabajamos con denuedo al impulsar el Congreso de Ciudadanos por la Reconstrucción Nacional, con el firme deseo de que no solo contribuyamos a impulsar una unidad de aliento histórico entre los venezolanos que deseamos un cambio hacia el progreso, el desarrollo, la democracia y la libertad, sino que también se edifique un movimiento desde la base de la sociedad que sea soporte de esa superación progresista del actual momento y resistencia contra intenciones totalitarias.

Pedro Arturo Moreno
@pedroxmoreno
Dirigente Nacional de Bandera Roja
Sindicalista Revolucionario

lunes, 26 de mayo de 2014

Declaración de la Unidad en La Calle: “Victorias en San Diego y SanCristóbal potencian la lucha de calle”


Partidos políticos de la oposición aseguran que triunfo en San Diego y San Cristóbal le da al régimen una lección de claridad política

(Caracas. 26/05/2014) - Los partidos políticos: Voluntad Popular, ABP, Proyecto Venezuela, Vente Venezuela, Bandera Roja y los diputados que integran la Movida Parlamentaria, expresaron su posición ante el proceso electoral que se llevó a cabo este domingo en San Cristóbal y San Diego, donde resultaron electas con la mayoría de los votos las candidatas Rosa de Scarano y Patricia de Ceballos, esposas de Enzo Scarano y Daniel Ceballos.

“Creemos que San Diego y San Cristóbal han validado y potenciado la lucha que se inicio el 2 de febrero con el llamado a la calle que hicimos junto a los estudiantes, esto revela que el mensaje que le hemos dado al país tiene conexión con la base mayoritaria de la oposición democrática”, indicó Antonio Ledezma, fundador de Alianza al Bravo Pueblo.

Los partidos manifiestan que con las victorias obtenidas en los municipios San Diego y San Cristóbal, los ciudadanos respaldaron contundentemente  los 100 días de protestas que ha tenido el país, lo que potencia la lucha de calle, contrario a lo que especulaban algunos de que esta lucha potenciaba al régimen.

Para el dirigente nacional de Voluntad Popular Freddy Guevara, con estos resultados los electores dieron una lección de claridad política, "se evidencia que aumentó la participación y la votación absoluta en estos dos municipios, Patricia de Ceballos (San Cristóbal) obtuvo el 73,62 % de los votos y Rosa de Scarano (San Diego) el 87,69 %. Estos resultados demuestran el sentir de dos municipios venezolanos que mas han sido víctimas de la represión del régimen”.

Carlos Berrizbeitia, miembro de Proyecto Venezuela considera que "Los resultados evidencian que la protesta despierta conciencia, moviliza a la mayoría y demuestra lo justo del reclamo de los estudiantes en la calle,"

Ante las amenazas de Nicolás Maduro de juzgar a las alcaldesas electas si estas “quieren quemar a sus municipios”, María Corina Machado Coordinadora Nacional de Vente Venezuela expresó que “esa declaración es inaceptable y revela que el régimen ante la manifestación de la soberanía popular expresada en el voto, recurre nuevamente a la amenaza y la represión como política de estado”.