Es decir, un estado “libre e independiente”, que propugna como valores superiores, “la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la ética, el pluralismo político, la preeminencia de los derechos humanos y respetuoso del ejercicio democrático de la voluntad popular”. En consecuencia –dice la Constitución- un gobierno “democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”
La realidad fáctica del país es que el actual régimen devino en dictadura al apartarse de estos principios y fines que nos hemos dado los venezolanos, para así tener una sana y civilizada convivencia ciudadana en procura de construir la “sociedad justa, amante de la paz”, en su búsqueda por alcanzar la “suprema felicidad, el bienestar y la prosperidad para todos.
