Mostrando las entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de septiembre de 2024

La economía venezolana, la represión y su parentesco, por el Dr. Carlos Hermoso

Aunque es débil su atadura, el sector hegemónico de la burguesía tradicional venezolana se plegó a la dictadura. Lo han dicho muy claro: están del lado de quien tiene el poder real de controlar el Estado. En alianza con el sector de la burguesía conformada durante el chavismo –conocida como “boliburguesía”, de la cual forman parte no pocos capitostes del régimen–, como clases dominantes que son, han apostado y continúan apostando a la continuidad de la dictadura.

Son muchas las decisiones chavistas que le permiten a la burguesía apostar por su continuidad en el poder. Destaca, junto a la eliminación de las prestaciones sociales de todos los trabajadores, la colocación del salario en su mínima expresión, su práctica eliminación través de la bonificación de los ingresos. A lo que se suma un orden jurídico ampliamente favorable al capital. Las zonas económicas especiales (ZEE) representan su emblema más caro.

Este mecanismo de raigambre china, aunque de origen estadounidense, permite al capital actuar a sus anchas. Es la reproducción moderna de las zonas de libre comercio, que en 1934 se desarrollaron en EE.UU., para fines similares. Los límites de la explotación humana son los de la máxima extenuación. Salarios al borde de las condiciones mínimas de subsistencia, así lo permiten. A través de las ZEE se crean condiciones similares a las que imperaban en tiempos de la revolución industrial, a finales del siglo XVIII. Igual sucede con la cuestión ambiental. Libres de restricción, tal como ocurre en el arco minero del Orinoco.

La incorporación de Venezuela al grupo BRICS representa el sello que afianza esta perspectiva de Maduro. Mutatis mutandis, Venezuela se convertiría en un atractivo para la inversión productiva en el ensamblaje. La minería ya se guía por el amparo de estas leyes.
Se cumple aquello de que las cuestiones objetivas –las leyes del capital– se imponen por encima de la política. Van haciendo la política. Quienes parten de la consideración de que Venezuela va a ser repartida entre las potencias imperialistas, se verán desengañados. Ningún imperialismo cede espacios dócilmente. De allí que la continuidad del ultraliberal proceso chavista, que tanto convenció a la burguesía, requiere de mano dura. En Chile requirieron de Pinochet. En Argentina de Videla y demás gorilas. Igual sucedió en otros países. Pero la cosa en Venezuela se ha enredado un tanto.

La transición al liberalismo en Venezuela ha sido la más traumática de América Latina. El fracaso de Carlos Andrés Pérez en su segundo mandato forzó a la burguesía a apoyar a Chávez en 1998, pues vieron en peligro las relaciones de producción imperantes. Pero la pieza de recambio resultó díscola. Se metió con China. Un tanto, herencia de sus raíces. Pero mejor no pudo haberlo hecho. La combinación de la política económica y el orden jurídico no pudo ser mejor. El corolario: destrucción del aparato productivo. Venezuela a merced del gran capital internacional y abierta al saqueo de sus riquezas.

La represión del chavismo tiene un doble propósito. De un lado, acabar con la oposición y afianzar la dictadura. Y, además, garantizar al capital nativo e internacional el mantenimiento de la política económica a sangre y fuego. La represión y sus rasgos fascistas no se orientan contra la oposición política nada más. Va especialmente contra los trabajadores.

La economía

En los últimos días el dólar se ha disparado en el mercado paralelo. La inflación en agosto apenas superó 2 %, como promedio de 2,8 % –establecido por la Encuesta de Expectativas Económicas del Observatorio Venezolano de Finanzas– y 1,4 %, del aumento del Índice de Precios al Consumo (IPC) del BCV. Podemos afirmar que el incremento del precio del dólar no es producto de la inflación, ni que el aumento de precios de las mercancías sea producto del incremento del precio de la divisa.
Lo que sí refleja esta situación es la presión de demanda por la tenencia de dólares. Simultáneamente crece el uso del bolívar como moneda de cambio. Aparecen dos precios en el mercado. En dólares y el precio en bolívares a la paridad del mercado paralelo. Por lo que muchos comerciantes que venden a dólar BCV, se ven perjudicados. Es una circunstancia que refleja que ha disminuido el drenaje de dólares del BCV a la banca para su realización. Ha disminuido la oferta de dólares. Lo que es expresión de una política perversa contra los trabajadores y el incremento del producto interno. En vez de aumentar la producción, le siguen poniendo límites. Jerarquizan la importación. Es una economía en favor de los importadores. Apenas han tomado medidas para estimular la industria textil. Autopartes y repuestos automotrices están en esa perspectiva. De resto, jerarquizan una política cambiaria a favor de baja inflación y del empobrecimiento de los trabajadores.

Sin embargo, de mantenerse la política de equilibrio fiscal, no habrá mayor inflación. Es más, pudiesen alcanzar la tendencia a cero. Pero no les conviene. Recordemos que a la burguesía le favorece una tasa de inflación baja para mantener en alza la cuota de ganancia del capital. Lo que también se traduce en el precio del dólar. Ya el gobierno no paga los bonos a precio del BCV, sino por debajo. De allí el doble propósito de mantener el precio del dólar oficial por debajo del precio de mercado. De una parte, paga menos a los trabajadores. De otra, compran dólares baratos para especular e importar a precios más competitivos aún. Otra explicación no tiene, dado que ha aumentado el ingreso en dólares producto del aumento de las exportaciones de petróleo, con todo y que su precio ha tendido a la baja.
De resto, sigue la misma política económica en favor de la burguesía en general, sobre todo de la oligarquía financiera. Además, firme es su propósito de mantener la capacidad de crédito, haciendo méritos para su ingreso en el grupo BRICS.

A la lucha por la libertad de los presos políticos, contra la represión, por el regreso de los exiliados, por la defensa de las libertades democráticas, se debe unir la lucha por un nuevo reparto de la riqueza, por aumento general de sueldos y salarios y el rescate de las prestaciones sociales de todos los trabajadores. Una sola lucha contra la dictadura, contra una política criminal por mantener la dictadura y afianzar la explotación de los trabajadores.

Carlos Hermoso
Caracas, 15 de septiembre 2024

martes, 16 de agosto de 2016

Otro aumento de salario... Pero sigue creciendo la pobreza y la miseria

Decretan un nuevo aumento del salario mínimo y del bono de alimentación. El Gobierno crea algo de capacidad de compra en la gente sin cambiar de política económica, es decir, mantiene la espiral creciente de pobreza mientras le brinda una escasa capacidad de demanda social a la poca producción nativa y a los productos importados. Para nada toma medidas en función de sacar a la gente de la miseria. Se centra en aumentar el bono de alimentación en detrimento del salario y de sus incidencias sociales y económicas. Una burla y una estafa es este aumento.

No se trata de que el aumento vaya a crear más inflación, sino que la inflación que ya han desatado, motiva los frágiles aumentos para compensar la caída de la demanda. La inflación y la escalada de precios las crea es el Gobierno para mantener intactos los recursos monetarios para el pago de la deuda en dólares. Crece el ingreso en bolívares mientras administra de manera cada vez más restringida los escasos dólares para usarlos en el pago de deuda. Con ello, distribuye de manera cada vez más antipopular los recursos presupuestarios, disminuyendo en términos absolutos en su efecto real sobre la gente las partidas para los gastos sociales, educación, salud, entre otros, aunque crezcan sus montos absolutos. Crecen en forma desproporcionada los recursos para el pago de deuda que según cálculos de centros de investigación como el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela se llevan la mitad del presupuesto de gastos del ejercicio fiscal vigente. El pago religioso del servicio de deuda, como hicieron fielmente los Gobiernos precedentes, trae consigo una reducción de los recursos para suministrar insumos a los hospitales, equipar laboratorios, mejorar la infraestructura educativa y para el mantenimiento de instituciones, mientras que el salario real de los trabajadores se convierte en algo miserable.

lunes, 15 de febrero de 2016

Rodolfo Sanz o el agente de los cuentos chinos

Todo indica que el régimen de Maduro, fiel a la herencia de Chávez, busca escudarse, como nunca antes, en un imperialismo para dar cuenta de las exigencias de otro. Busca entregar aún más nuestras riquezas a cambio de obtener las “bondades” del imperialismo emergente más importante de la historia moderna. Entrega la muy mentada y menguada soberanía a cambio de algunos recursos para preservarse en el poder.

Es por ello que somos de la idea de que la propuesta titulada “Contribución para el salto económico”, presentada por Rodolfo Sanz el 11 de enero de 2016, días antes de ser designado como integrante de la Comisión Presidencial para la Economía Productiva, le brinda protagonismo en la perspectiva dominante. Luce coherente en relación con las ideas del vicepresidente Luis Salas de las que dimos cuenta en su oportunidad. También resultan coherentes en relación con lo esencial de la política económica imperante en Venezuela desde 1989 a la fecha. Aunque en esta última etapa el protagonismo chino entra en escena de manera tan amplia que logra desplazar la importancia que para aquel entonces tenían los estadounidenses y el FMI.

Resalta, en primer lugar, la idea posmoderna de Sanz en el sentido de que el asunto no es resolver los grandes problemas nacionales. Apenas deben producir una percepción en la gente. Afirma el alcalde que: “Debemos efectuar algunos movimientos que puedan producir la siguiente percepción: A) Que el Gobierno Bolivariano está dispuesto a preservar las conquistas sociales de estos 16 años de Revolución. Vale decir el estado de bienestar bolivariano”. Aparte de otras percepciones que debe crear el gobierno, no plantea cambios, políticas, sino movimientos.
Además, plantea el también exministro de Industrias Básicas, mentiras propias del chavismo en esta etapa tales como la tan mentada guerra económica, que busca esconder la responsabilidad gubernamental en la catástrofe nacional. En tal sentido, una de las percepciones que deben crear es que pueden derrotar ese fantasma mientras siembran esperanzas.

Lo más importante del escrito se resume en la propuesta de la incorporación de Venezuela en el Brics y su banco para solicitar créditos y financiamiento para proyectos mineros. Entregaríamos a los Brics —a China obviamente—, y en menor medida al resto de socios, riquezas mineras para ser explotadas con capitales provenientes de ese bloque que se disputa la hegemonía planetaria. Lo que se expresaría en la “Industrialización minera con inversión privada extranjera y nacional para aprovechar todas las reservas de minerales: oro; diamante; carbón; coltan; granito; caolín, entre otros”.

Otra propuesta de Sanz es la de salirnos de la Opep mientras propiciamos una nueva organización. Así, 

— Anunciar la creación de la Organización de países con las Mayores Reservas de Petróleo del Planeta, Rusia, y otras naciones.
— Revisar nuestra permanencia en la OPEP. Calcular el efecto de un anuncio como este, para la recuperación de los precios del crudo.

Propuesta que, articulada con la anterior, metería a Venezuela dentro del bloque chino-ruso. Formaríamos parte, de manera más clara, de la cadena imperialista que gira en torno de quienes buscan, como bloque y como potencia -en el caso chino y ruso-, convertirse en hegemón planetario.
La tercera idea importante que nos presenta el autor es la del impulso de las Zonas Económicas Especiales. Uno de los decretos con rango, valor y fuerza de ley dictado por el presidente Maduro de inspiración china. Se remonta esta fórmula a la década de los 80 en Shanghai. A decir de Clodosvaldo Hernández:

Las zonas especiales son regiones en las que no se aplican las leyes laborales, tributarias ni ambientales vigentes a escala nacional. Pisando el terreno de la provocación, puede decirse que no se aplica ninguna ley, ni siquiera la Constitución. Son paraísos capitalistas sin sindicatos, sin impuestos y sin restricciones para contaminar el aire, el suelo, las aguas y, por tanto, a la gente. ¿Exageraciones? ¿Cuentos chinos? Quien así lo crea que lea cuidadosamente la ley y que escudriñe en internet sobre estos enclaves en el gigante asiático. Después hablamos…

El objetivo es atraer capitales a punta de entreguismo y de condiciones para la sobreexplotación cuya diferencia con la que se practicó en la llamada IV República es la retórica que la respalda. Solo que el capital —chino, europeo o estadounidense— se asienta con base en las mismas leyes de la economía burguesa, principalmente la búsqueda de la máxima ganancia, aunque vengan revestidos de una u otra retórica.

La cuarta idea que nos brinda el alcalde es la referente a la monetarización (sic), monetización más bien, de una parte de las reservas de petróleo. En dos partes del escrito alude esta tesis. La monetización solo sirve para subastar nuestras riquezas. Es otra manera de comprometer el futuro. A cambio de la entrega de riquezas se recibe financiamiento. A estas alturas, nadie puede pensar que una potencia imperialista esté dispuesta a sacrificar un ápice a cambio de nada. La economía burguesa en condiciones del imperialismo es aún más rapaz. Cabe aquella expresión del Che Guevara según la cual: “No se puede confiar en el imperialismo ni un tantito así, nada!”. China es una nación imperialista que pugna por hacerse de la hegemonía mundial, cuenta con aliados importantes como Rusia e India y se disputa mercados y materias primas bajo la égida de las leyes del capital. No confiar en EEUU pero sí en una supuesta ayuda China es, para no sonar groseros, una ingenuidad. China, dada su condición imperialista tan igual como la de aquél, merece la misma sentencia del Che.

Para esconder la naturaleza de clase de la propuesta, mientras brinda clara evidencia de la incomprensión del problema en términos marxistas, remata el autor este escrito con dos citas del gran revolucionario y teórico del proletariado Federico Engels, referidas a la oferta y la demanda y la determinación del precio en torno del valor. Ciertamente la acción de las leyes del capitalismo, como las que se cumplen en cualquier expresión de la materia, resultan inexorables. Pretender determinar los precios con controles, a la postre, conduce a su fracaso, si ello no es acompañado de una política que reduzca el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de bienes, mientras se protege el mercado frente a la importación. De allí la afirmación de Engels. 

Pero, en el caso que nos ocupa (Venezuela), se ha buscado frenar la acción de la ley del valor y la determinación de las oscilaciones del precio en torno de él, no por utopismo, sino como mecanismos que permiten brindarle más espacios al producto importado, que desplaza al nativo, para solo centrarnos en el principal aspecto que determina esta orientación. A su vez, el gran negocio de la mafia chavista ubicó el mejor nicho para hacerse de superganancias en la importación a dólar preferencial. Circunstancia que termina por quebrar buena parte de la producción venezolana. Sumemos que la producción interna demanda de bienes importados para su funcionamiento, resultado de la dependencia económica del país afianzada en los últimos tres lustros. Una política que, en general, ha profundizado el papel de Venezuela en la división internacional del trabajo.

Por lo que las citas de Engels, válidas y vigentes en abstracto, así como el comentario referido a la ingenuidad utopista, no caben en nuestro caso. Parece buscar el autor legitimar mediante la teoría marxista una mayor liberación de precios que se avecina, sin tomar en cuenta que el tiempo de trabajo socialmente necesario de la producción nativa, en general, se ha ido incrementando. Hemos perdido competitividad, producimos caro y malo. Salvo el grupo Polar y alguna que otra empresa vinculada a la oligarquía financiera, receptoras de las bondades chavistas, en general, esa es la realidad de la industria venezolana: ha rezagado su composición técnica y orgánica de capitales frente al resto de buena parte de los países del mundo.

No estamos frente a ingenuos, estamos frente a estafadores que para nada les interesa la acción del mercado y su determinación en las oscilaciones del precio en torno del valor, y menos aún las repercusiones que tiene en las inversiones productivas y su incidencia en el valor de las mercancías; en los desarrollos desiguales de las ramas de la producción. Lo que les interesa a quienes han usufructuado de esta política es la ganancia pura y simple y casi sin riesgos. Para nada les interesa el interés nacional y mucho menos del pueblo. Es por ello que muchos dueños de medios de producción se convirtieron en importadores aliados al gobierno o de sus agentes. No desplazaron sus capitales a la producción en otra rama más gananciosa. Se metieron en el mercado especulativo que brinda la política chavista. Importan a 6,30 y venden a precios de mercado, teniendo superganancias. Ese es el problema.

Aunque una realidad que si algo levanta en los venezolanos es la rabia por el drama que sufren, pretender atenderla con la misma política, aunque más claramente definida, resulta una aventura. Esa parece ser la intención del régimen y sus nuevos aliados. No ven otra opción. Para muestras, este escrito de Rodolfo Sanz.

Desde nuestra perspectiva, que una y otra vez nos ha permitido dar cuenta de la naturaleza de la política y las perspectivas que dibuja, nuevamente debemos hacer buena la vigencia del marxismo-leninismo para desenmascarar ambas cuestiones. Ubicamos que las nuevas perspectivas políticas y económicas que brinda la retorcida estrategia chavista, harán más aguda la confrontación entre el pueblo venezolano y quienes se han beneficiado de este régimen, así como la lucha contra el imperialismo en general, destacando la que se producirá contra el imperialismo chino en particular.


Carlos Hermoso

Caracas, 16 enero / 10 de febrero