lunes, 26 de septiembre de 2016

Solo la #UnidadSuperior puede salvar a la MUD y al #RR2016

Hagamos memoria. En el año 2001 la oposición conformó una plataforma unitaria para enfrentar las violaciones a las libertades democráticas por parte del régimen despótico de Hugo Chávez: La Coordinadora Democrática. A diferencia de la MUD, no solo la integraban los partidos políticos; allí confluyeron  organizaciones de los trabajadores como la CTV, cuyo presidente era Carlos Ortega, del sector económico y sus gremios, ONG, la sociedad civil, intelectuales, dirigentes políticos y sociales, entre otros. Esa Unidad amplia, incluyente y heterogénea política e ideológicamente, se dotó de una dirección política, expresión de esa diversidad y fue la razón fundamental que permitió dirigir una lucha popular exitosa que dio al traste con el déspota en muy corto tiempo. Hubo errores, sin duda, pero lograron el objetivo de sacar a Hugo Chávez del poder. Los acontecimientos son harto conocidos.

La coyuntura vivida por nuestro país en este momento es más difícil y compleja que la de los años 2001-2002. Nos enfrentamos a una crisis general que afecta a todos los sectores de la sociedad; a la economía, la salud, la educación, la seguridad personal, la ética. Nos enfrentamos a un régimen que asumió la dictadura franca como forma de ejercer el poder, sobre toda una sociedad que se le opone y se resiste a aceptarlo pasivamente. La situación política hoy es insostenible y no tiene solución porque este Gobierno está decidido a cerrar todas las vías pacíficas, democráticas y constitucionales para resolver la grave crisis generada y profundizada por el mismo Gobierno. El bloqueo del RR para este año es una jugada peligrosa que puede devenir en una agudización de esta crisis con un desenlace impredecible.

La gravedad y la urgencia que reclama todo el país para salir cuanto antes de este atolladero, reclama la recomposición y/o  reestructuración de una nueva unidad que agrupe a toda la oposición de partidos, de las organizaciones sociales, gremiales, sindicales, movimiento estudiantil, sectores nacionales empresariales, Universidades, ONG, intelectuales, incluyendo a sectores chavistas desprendidos del régimen y que bajo una dirección unitaria, expresión de esa diversidad de factores que la conforman, empuje los cambios que la inmensa mayoría de la sociedad está demandando con extrema urgencia. Dada la nueva situación planteada con la negativa del Gobierno a permitir la realización del RR para este año y visto que la MUD solo representa a una parte de la diversidad opositora al régimen, reconocido hace apenas horas por el propio Ramos Allup, lo que limita seriamente un remate efectivo y definitivo que ponga fin a este desgobierno por las vías constitucionales, es que se justifica política e históricamente esta nueva Unidad Superior.

El sentimiento de cambio de toda una sociedad con intereses diversos, no puede ser secuestrado por un  grupo de partidos dentro de la MUD y menos pueden  arrogarse una representatividad de todo el universo opositor alegándose unilateralmente como argumento unos resultados electorales en una tarjeta unitaria, donde  precisamente se expresó esa diversidad política, ideológica y social del país, incluyendo al pueblo chavista desencantado.

Cerrarse y no permitir la conformación de una nueva unidad superior que asuma las nuevas circunstancias presentes, sería un error de graves proporciones y una actitud contraria a los intereses nacionales. En la unión está la fuerza y esa fuerza se hará real y efectiva con la participación de todo el espectro de la sociedad venezolana, quien está reclamando a gritos la urgente necesidad de esta unidad superior, con una nueva dirección que se ponga al frente de todas las luchas, no solamente del RR para este año, sino también de las luchas sociales, gremiales y reivindicativas en general. Una nueva dirección que acompañe al pueblo en su lucha diaria por el derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, a la seguridad personal y a una mejor forma de vida; una nueva dirección o vanguardia política comprometida con el cambio del régimen y no solamente con el cambio de un presidente que permitiría el continuismo.

La esperanza y el sentimiento de cambio de los venezolanos no pueden ser aplazadas ni admiten componendas que alarguen más este sufrimiento colectivo. Sería criminal no entender el momento que vivimos. Venezuela se merece una mejor y más eficiente dirección política, expresión de una unidad superior, de la unidad en la diversidad.


Guarenas, 26 de septiembre de 2016
Pedro García, dirigente político y magisterial de @Bandera_Roja

jueves, 22 de septiembre de 2016

Comunicación del Frente Nacional de Mujeres al Defensor del Pueblo


                                                             Caracas, 14 Septiembre 2016


Ciudadano  
Tarek William Saab
Defensor del Pueblo
Su Despacho

De nuestra consideración

El Frente Nacional de Mujeres, integrado por dirigentes de  partidos políticos de la alternativa democrática, movimientos gremiales y sindicales, ONG, así como reconocidas mujeres de trayectoria en el área política y de defensa de los derechos humanos de las mujeres, nos dirigimos a usted para elevarle nuestra honda preocupación por las extremas condiciones de violencia física, sicológica, política y moral a la que es sometida cotidianamente la mujer venezolana.

Diariamente la mujer venezolana, debe salir muy temprano (cuando no es que pernocta en las adyacencias), a hacer largas colas frente a los comercios que expenden comida, para –muchas veces- tener que regresar a sus hogares sin ningún alimento, bien porque ese día estos no llegaron, o bien porque su elevado costo le impidió adquirirlos. Esa noche, como muchas otras, es probable que su grupo familiar se acueste sin comer. Muchas veces el simple hecho de salir a comprar los alimentos, se reviste de violencia verbal y física por parte de los cuerpos policiales, dueños de establecimientos o los mismos vecinos que han entrado en una dinámica de competencia física para poder acceder a los víveres. La peor parte la llevan las mujeres de la tercera edad y las embarazadas o con niños en brazos, a quienes no se les respeta sus derechos establecidos en la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela ni en las leyes respectivas.

En cuanto a la inseguridad, vemos cómo la violencia contra las mujeres aumenta, sin discriminar edad ni estrato social, siendo altamente alarmante los robos y asesinatos contra adultas mayores. Demás está señalar que estos crímenes se amparan bajo el manto de impunidad reinante en el país. Adicionalmente, acudir al Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses a reclamar a sus deudos, se ha convertido en un ejercicio de trámites burocráticos que constituyen una afrenta que se suma al sufrimiento padecido.

Otro aspecto a destacar es la crisis en la salud. Mueren parturientas y sus recién nacidos; mueren mujeres con enfermedades oncológicas, principalmente de cáncer de mama y con otras patologías, no solo por falta de insumos médicos, sino hasta por falta de ambulancias que las trasladen y  por falta de médicos especialistas.

Asimismo, no podemos dejar de mencionar las amenazas directas, y a través de los medios de comunicación, contra cientos de mujeres que trabajan en la administración pública, por el solo hecho de haber firmado para solicitar el referendo revocatorio presidencial. La mayoría de estas amenazas ya fueron ejecutadas, privándolas no solo de llevar el sustento para sus hogares y coartándole su derecho a ejercer libremente sus preferencias políticas, sino de su derecho a recibir amparo por cuanto muchas Inspectorías del Trabajo se niegan a procesar sus demandas.

También solicitamos escuchar y procesar con celeridad las solicitudes de las esposas, madres, hermanas y demás familiares de los denominados presos políticos, que no son más que hombres y mujeres que permanecen tras las rejas, por el solo hecho de  atreverse a levantar la voz frente a las injusticias que se cometen en el país.

Este clima de inseguridad personal y alimentaria, de deterioro de la salud, ha elevado considerablemente los episodios de agobio físico y emocional, así como los de protesta ciudadana, siendo el “toque de cacerolas” un recurso utilizado para expresar las carencias existentes y la falta de respuestas eficientes y oportunas. Por ello, el Frente Nacional de Mujeres observa con gran preocupación los hechos ocurridos en la localidad de Villa Rosa, Estado Nueva Esparta, el viernes 2 de Septiembre, cuando en  ocasión de una visita del ciudadano Presidente a esa localidad, las mujeres tocaron cacerolas para tratar de llamar su atención sobre  las carencias que sufrían,  y la respuesta presidencial, fue desproporcionada contra las mujeres que participaron en dicha protesta. Esa noche las mujeres venezolanas observamos con asombro y gran rechazo, cómo un Presidente “zarandeaba” a una de esas mujeres, sin reparar que la ciudadana era una mujer de la tercera edad que ejercía plenamente sus derechos.

Para agravar aún más la situación, el Presidente de la República utiliza un lenguaje descalificador, procaz  y ofensivo, que muchas veces raya en lo obsceno, sin reparar en el horario en el que se dirige a la nación, donde muchas veces hay audiencia infantil, violentando las normas de respeto que cada familia transmite en el seno de su hogar para tratar de preservar un ambiente de paz y convivencia. Reírse impúdicamente del hambre del pueblo (“la dieta de Maduro te pone duro…sin necesidad de viagra”), es inaceptable en una democracia donde se respeten los DDHH.

Habida cuenta de los planteamientos formulados, le solicitamos, con carácter de urgencia, que esa Defensoría haga valer los derechos y la dignidad de la valiente mujer venezolana, que hoy enfrenta los avatares de una crisis alimentaria, de salud, de violencia de género y de desconocimiento de sus derechos políticos sin precedentes.


Mujeres de: Bandera Roja (BR), Primero Justicia (PJ), Acción Democrática (AD), COPEI; Un Nuevo Tiempo (UNT), Proyecto Venezuela (PV),  Alianza Bravo Pueblo (ABP), , Avanzada Progresista (AP); Movimiento al Socialismo (MAS); Mujeres de la CTV;   Mujeres Democráticas Unidas (MUDEMU), Federación Venezolana de Abogadas (FEVA), Mujeres Demócrata-Cristianas de América Latina y el Caribe (MUDCA); Género, Democracia y DDHH/EGP; ASOSABER, Fundación Venezuela Propositiva.

Inaceptables condiciones del CNE son “crónica de un fraude anunciado”


El anuncio del Consejo Nacional Electoral (CNE) en la tarde de ayer nos coloca ante un fraude constitucional. Es el último acto dentro de un conjunto de decisiones que buscan impedir el ejercicio de un derecho constitucional y que se proyecta como una amenaza abierta y descarada para negar las potestades del pueblo venezolano a ejercer su rol de constituyente primario y decisor fundamental del rumbo del país. Por todos los medios quieren impedir que se evidencie y se plasme en la realidad la capacidad que tenemos los venezolanos de revocar a un mandatario inepto, ineficaz, estafador, autoritario y antipopular.

La afrenta proveniente de las rectoras del CNE —y mostrada como una resolución basada en un estudio “técnico-electoral”— se traduce en la negación de la posibilidad de que los 19 millones de electores manifiesten su opinión sobre el referendo revocatorio presidencial: máquinas insuficientes, horario reducido a 21 horas, que el 20 % se exprese por circunscripciones estadales y no por circunscripción nacional como corresponde al Jefe de Estado, y una fecha retardada para anunciar que el RR no será este año sino en el primer trimestre de 2017. Ciertamente, es una crónica de un fraude anunciado, denunciado y desaconsejado por muchos.

La estrategia del régimen de Maduro y su camarilla —el CNE es solo una oficina adscrita a Miraflores, sin ningún tipo de autonomía— queda al desnudo: no permitir que se realice el Referendo Revocatorio. Se basan en algo muy sencillo: si todas estas tropelías y atropellos no logran desestimular a la gente, para poco antes del evento, tienen debajo de la manga la renuncia de Maduro en 2017 y con ello lograrían preservar el Gobierno nacional con un Vicepresidente que él mismo defenestrado y su camarilla designen.

Desde Bandera Roja ratificamos que estamos frente a una forma de Gobierno basada en un pacto de mafias y que para mantenerse usufructuando las mieles del poder no dudan en adelantar una política irresponsable y suicida. Que indolentemente desprecia las consecuencias de un conflicto como el que se trata de generar. Parecieran olvidar que la pelea no es con los partidos de oposición, o de la MUD, sino con más de 80 por ciento de la población venezolana.

El cambio político es un asunto que espera solución urgente por lo insoportable de la crisis. En esa dirección la presión popular y la fuerza de la opinión nacional son
imprescindibles. Condenar esta conducta del CNE, exigir su rectificación y despejar el camino para que el pueblo ejerza su soberanía con el voto. Y, de no ser así, que Maduro adelante su renuncia para que Venezuela pueda tener una nueva conducción que la lleve a la superación de los grandes problemas de hoy.

La unidad amplia y comprometida con el cambio y una dirección política esclarecida y eficiente son necesarias ante una circunstancia que reclama de madurez y aplomo pero también de valentía y audacia. La garantía del cambio en definitiva reside en el ciudadano, es el tiempo del protagonismo popular, de la formación del poder de base, del impulso de un Movimiento Asambleístico Nacional Organizado y del surgimiento de miles de nuevos dirigentes políticos y sociales que puedan desarrollar variadas iniciativas y múltiples formas de acción.

¡El cambio va porque lo demanda el soberano!
#RevocatorioEnLaCalle
#RR2016

Por la Dirección Nacional de Bandera Roja
Gabriel Puerta / Secretario General
Carlos Hermoso / Secretario General Adjunto

miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿Por qué defender un derecho?, a Luis Vicente León

por Eddy Timaure

El debate en torno del diálogo se ha encendido en Venezuela. Muchos han mediado en él. Algunas opiniones han sido compartidas y presentadas como orientadoras en diversos espacios, la de Luis Vicente León llamada ¿Por qué negociar un derecho? publicada el 18 de septiembre de este año, no ha sido la excepción. Inspirada en ella comparto con ustedes estas ideas.

De entrada hay que precisar que en ningún escenario la negociación es un hecho condenable por sí mismo; en la política por supuesto que tampoco lo es, pero sí es el escenario en el cual hay que actuar con mayor cuidado y transparencia, especialmente cuando se trata de sentarse con actores cuyo respeto por la democracia, por el estado de derecho, es un asunto ajeno para ellos.

Ciertamente en política no hay nada en mano, pero en la vida en sociedad hay disposiciones constitucionales que trascienden la voluntad de los actores políticos y suponen su realización, en democracia, sin presión, dilación ni atropellos. De esta manera, la realización de las elecciones regionales no requiere negociación alguna, tampoco la realización del referendo revocatorio. Simplemente implica, insisto, cumplir con la constitución y las leyes. Si para ello hay que negociar, especialmente para lo primero, algo anda mal, muy mal.

Reconociendo que como dice Luis Vicente León, “el Gobierno no respeta ni la Constitución ni las leyes…”, ciertamente es una tontería pensar que respetará lo relativo a la convocatoria del referendo revocatorio, tal como se está presenciando, pero también cabría preguntarse: ¿acaso la negociación si logrará la realización del referendo?, ¿acaso la negociación logrará la salida de Maduro?, ¿acaso la negociación logrará el cambio de régimen?

Habría que agregar que, en un país tan convulsionado políticamente como este, desarrollar reuniones privadas con la dictadura es casi un suicidio político, pues además de las consabidas mañas que ésta emplea para asegurar su perpetuidad en el poder, arrogarse la autoridad para hablar en nombre de una oposición que va mas allá del G4 y, también, de la MUD, en momentos que demandan transparencia y amplitud, abría el camino para las dudas en torno al propósito y eventuales logros de tal acción.

Es falsa, por otra parte, la dicotomía guerra-negociación. Del lado de la oposición, de sus principales referentes, unidos o no en torno la MUD, no se ha planteado la guerra, lo que se ha planteado, con sus variantes, sus intereses, es la movilización y la presión popular como mecanismo legítimo y constitucional para impulsar el cambio político. Y lo que está ocurriendo, incluso más allá de la voluntad de la dirigencia, es la movilización espontánea y recurrente de un pueblo hastiado de este desastre.

Muchos han apelado a las experiencias vividas en otros países para defender la tesis de la negociación, Luis Vicente León no es la excepción cuando alude al caso Pinochet en Chile, por ejemplo. Lo que no se destaca es que ellas se desarrollaron de forma transparente por coaliciones políticas que tenían como propósito central de sus iniciativas salir de los regímenes opresores y enrumbar a sus naciones por nuevos derroteros resumidos en programas de unidad o reconstrucción nacional, reivindicando el interés nacional por encima del particular, coyuntural o electoral. Por demás, los resultados de esas negociaciones sembraron en esas sociedades la certeza de que esos regímenes negociaban su salida o la transición, cosa distinta a lo que aquí ocurre y que, hoy día, con decisiones como la del TSJ que arrebata atribuciones a la AN, la del CNE que prácticamente deja para el febrero 2017 el RR, así como las arbitrarias detenciones de dirigentes opositores por delitos urdidos, simplemente reivindican el carácter dictatorial del régimen y su consideración de la utilidad del diálogo como salida.

La negociación en Venezuela (es historia reciente), solo ha servido para desmovilizar al pueblo que lucha y para afianzar a un régimen que, en su debilidad frente a una aplastante mayoría que quiere salir de él de manera urgente, pierde sin pudor alguno cualquier vestigio de democracia y se yergue desafiante por encima de las ruinas de Venezuela y su gente.

Lo que toca hoy día, en lo inmediato, es defender los derechos de todos, el derecho a consultar al pueblo para saber si este desea que siga Maduro al frente de la presidencia de la República, es uno de ellos. Pero para que, de verdad, sea útil a los propósitos de salvar a Venezuela del caos en el que la tiene sumida este régimen de mafias, ello debe hacerse este año, pues de lo contrario solo será un cambio de rostro para remozar al régimen en el poder, a pesar de las consideraciones de connotados dirigentes de los partidos que hegemonizan la MUD.

Pero también, toca levantar una nueva unidad nacional, una unidad superior como la que en el año 2011 propusiera Bandera Roja, que incluya a la MUD y abra espacio para que diversas expresiones organizadas de la sociedad (gremios estudiantiles, profesionales, organizaciones sindicales, comunitarias, movimientos, entre otros), se sumen a ella, con amplitud y desprendimiento, definiendo un plan de luchas que asuma la vanguardia y cabalgue sobre el descontento popular y la exigencia de cambio ya; de revocatorio en la calle para este año, enarbolando un Programa de Reconstrucción Nacional. Que organice al pueblo en #AsambleasPopulares y lo convierta en protagonista, con fuerza y autonomía, del proceso de cambios que se da en Venezuela, articulando toda su voluntad y energía para aplastar a la barbarie y al fascismo, y para que, en medio de ella, la negociación sirva, de forma inequívoca, para poner fin a este oprobioso régimen.

Así que teniendo el “oro en polvo” de la disposición de lucha de la inmensa mayoría de los venezolanos, sería un crimen que ella no se emplee para salir de la dictadura, por lo que desde ya debemos declararnos en emergencia para construir en cada espacio, en cada rincón de Venezuela esa nueva unidad, para organizar al pueblo en Asambleas, en comités, en frentes, en cualquier instancia que facilite su participación activa y haga que se concrete, a la brevedad, el derecho a revocar a Maduro y su régimen, el derecho a tener un mejor destino.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Desde la calle, habla Karina Molina, dirigente de Bandera_Roja Caracas (video)

BANDERA ROJA EN LA CALLE EL 16 DE SEPTIEMBRE EXIGIENDO LA ACTIVACIÓN DEL REFERENDO REVOCATORIO PARA EL 2016




¡CONQUISTEMOS EL REVOCATORIO EN LA CALLE! 

¡REVOCATORIO EN EL 2016!

¡SALGAMOS DE MADURO CON PRESIÓN POPULAR!

DECLARACIÓN DESDE VALERA En Trujillo fascistas-chavistas atacaron nuevamente, pero el pueblo también respondió

José Felix Rivas
Secretario General BR Trujillo
En Valera, estado Trujillo, hoy 16 de septiembre se comprueba una vez más la descarada y criminal ofensiva que contra el pueblo venezolano y sus derechos ha desatado el régimen dictatorial de Nicolás Maduro. Ante una excelente jornada cívica y pacífica auspiciada por los factores políticos de la oposición en el estado Trujillo, la respuesta de los mafiosos, de los fascistas, fue como siempre la violencia, protegida nuevamente por los cuerpos de seguridad de Estado y exaltada por personajes del Gobierno regional y del partido PSUV, que utilizando a delincuentes comunes y sicarios, pretendieron ahogar en sangre el grito de #RevocatorioEnLaCalle y en 2016 que en la calle clama el pueblo venezolano.

El Colectivo 4F disparó contra gente
desarmada que protestaba pacícamente
Casi al finalizar la marcha, en el punto definido en las comunicaciones institucionales a las “autoridades” policiales y militares, final de la avenida 6 del municipio Valera, la punta de la marcha fue emboscada por un grupo de motorizados pertenecientes al autodenominado “Colectivo 4F”, quienes fungen en su mayoría como obreros y empleados de organismos públicos del estado, específicamente en el “Aeropuerto Antonio Nicolás Briceño” y en el hospital “Pedro Emilio Carrillo” (específicamente como porteros), cobrando por la nómina de FUNDASALUD; todos bajo la coordinación de militares como Wuilson Marín y otro esbirro de apellido Villegas, quienes vinculados con el retirado capitán Gerardo Marquez, justifican el uso de armas de fuego por civiles armados para defender a quienes hoy detentan el poder y se enriquecen a diario con las arcas públicas. Fueron ellos quienes accionaron armas de fuego y todo Valera lo sabe. Fue una emboscada de piedras y plomo contra civiles desarmados, pero la respuesta de los marchantes no se hizo esperar. Logramos una resistencia fuerte a las agresiones con el saldo de una moto de los colectivos quemada y otra severamente dañada por un choque de los mismos en su despavorida huida, hasta que apoyados por la policía del estado, procedieron a arremeter nuevamente con dureza a quienes aún mantenían la defensa de la.movilización.

Todos fueron testigos del atentado contra el Secretario General de Bandera Roja en Trujillo, dirigente José Félix Rivas, quien salió ileso de 3 disparos provenientes de la esquina del supermercado Ridolfo, en donde un sujeto encapuchado con pasamontañas negro de tipo policial, al ver firme a nuestro dirigente, le tembló el pulso y no acertó el cometido, impactando en un compañero de un municipio cercano a Valera y a quien en este momento se le practicaron las curas necesarias. Queremos denunciar particularmente la decisión oficial del chavismo en el estado Trujillo y de este colectivo fascista en atacar y quizás matar a alguno de nuestros dirigentes.

Uno de los heridos por el
 fascismo chavista
Este caso del tirador no es el único. Contamos a más de 5 sicarios, algunos sobre los cuales hay imágenes que exigimos sean investigadas, ya que posterior al episodio y bajo el amparo de la policía del estado, la confrontación siguió en la Plaza San Pedro y en los alrededores de la Plaza Bolívar, en donde fue atacada la sede de la Alcaldía de Valera, a la cual le partieron los vidrios de seguridad de la entrada con escopetas recortadas y ante la complicidad de la policía, fueron robadas algunas compañeras pertenecientes a partidos políticos que acudían en busca de refugio en las instalaciones. Allí fue sustraído mobiliario y una motocicleta de trabajo de la municipalidad. 

Es necesario destacar la confrontación aparte que se produjo cuando compañeros de Bandera Roja se enfrentaron con los "civiles", quienes intentaban detener a marchistas y pasarlos a la policía del estado. En esta situación y a pesar de que varios de nuestros compañeros de la juventud (UJR, Unión de Jóvenes Revolucionarios) fueron heridos, logramos la liberación de varios detenidos que logramos arrebatar a los “camisa Parda” del chavismo, bozaleados por un salario que a duras penas logrará llevar la comida a su casa, pero que ganado de esta forma paramilitar y sanguinaria, seguramente no alcanzará más adelante para reparar los daños que como individuos tendrán para siempre ante el pueblo.

Desde el Comité Político Regional de Bandera Roja en Trujillo exigimos la investigación seria de los hechos suscitados y condenamos toda acción que atente contra la voluntad del pueblo venezolano de salir de esta pesadilla dirigida por Nicolás Maduro. Nos tendrán al frente, sin que nos tiemble el pulso.

Comité Político Regional de Trujillo
José Félix Rivas
Secretario General

jueves, 15 de septiembre de 2016

A arreciar la presión de calle por el RR-2016

El campanazo que dieron los venezolanos el #1S con la majestuosa movilización popular en Caracas y en todo el país abrió, tal como lo advertimos, el camino para un cambio urgente. La dirigencia opositora, aunque aún persistan algunas posturas colaboracionistas, ha entendido ese llamado popular de revocar a Maduro y al desastre en que han convertido a Venezuela. La exigencia de condiciones para la recolección del 20% es paso importante pero no es lo único para conquistar el #Revocatorio, y esto requiere que incrementemos la protesta ciudadana para enfrentar el chantaje, la represión, la mentira, la amenaza y la violación abierta de la Constitución y las leyes por parte del Gobierno de Maduro y su camarilla, pues quieren confiscar el derecho que tiene el pueblo de mandar al basurero de la historia a la más grande estafa cometida en su contra.

El pueblo venezolano no aguanta más tanta destrucción, tanta agresión, tanta hambre, tanta miseria, tanta pobreza, tanta inseguridad, tanta impunidad. Salir lo más rápido posible del nefasto Gobierno de Maduro es imprescindible para comenzar a atender esta catástrofe social, económica y política. Se trata de una cuestión de supervivencia no solo para la población mayoritaria que hoy sufre todas estas penurias, sino también para nuestra condición de República Independiente y soberana, para la existencia de una verdadera democracia que estimule el protagonismo social, que aúpe la autonomía popular y que respete el poder de base de la sociedad.

Bandera Roja convoca a todos los ciudadanos de buena voluntad, más allá de ideologías e inclinaciones partidistas, a incorporarse a las jornadas de protesta que desde el viernes 16 de septiembre arrancarán en todo el país para exigir condiciones que permitan realizar el referendo revocatorio en 2016.

Ni siquiera los sectores vacilantes y conciliadores que anidan en la oposición podrán torcer la decisión y la fuerza de un pueblo decidido a cambiar. El único diálogo posible hoy es el que pueda ahorrarnos más sangre y tragedia en nuestro afán por salir de Maduro lo antes posible. De resto sería traición a una gesta histórica. No caben aquí cálculos partidistas o individuales para tomar una mejor tajada en las nuevas circunstancias. Hace falta fortalecer y consolidar una dirección política que tenga el aliento histórico y la fuerza moral para desmontar este régimen militarista y autoritario mediante un cambio que tiene que ser civil y civilista.

El impulso de asambleas populares, asambleas de ciudadanos, asambleas obreras y estudiantiles, de maestros, profesores, médicos, ingenieros, pobladores, etcétera, es lo que puede permitir no solo enfrentar exitosamente las barbaridades de este Gobierno decadente, sino también prepararnos en el conocimiento profundo de la grave crisis que nos sacude y elevar nuestra disposición a asumir los retos que nos exige la necesaria transformación de esta dramática realidad.

Tenemos la obligación de canalizar positivamente la gigantesca protesta espontánea que nuestro pueblo hoy despliega valientemente contra el hambre y la inseguridad, por trabajo decente y salarios dignos, por salud y educación. Llamamos a los sindicatos, gremios y colegios profesionales, asociaciones y consejos comunales, y federaciones estudiantiles, a aunar esfuerzos para fortalecer una dirección política en capacidad de enfrentar el paquete hambreador del Gobierno que ni siquiera ofrece paliativos reales a la destrucción generalizada de nuestras condiciones de vida y de trabajo.

Pese a las constantes tretas y obstáculos del oficialismo, culminar los pasos para realizar el revocatorio en 2016 no será algo extraordinario si asumimos el cambio de Gobierno con la amplitud y grandeza de una gesta de carácter histórico, sin sectarismos y sin mezquindades. Son solo en unas cúpulas mafiosas donde debemos concentrar el fuego de la crítica. Vamos a arreciar la presión popular, la presión de calle, para lograr torcer el brazo a este régimen autoritario y represivo, que ha hecho de las distintas instituciones del Estado meras mamparas para tratar de ocultar sus procedimientos dictatoriales.

¡Vamos a conquistar el #RevocatorioEnLaCalle!
¡Cambio urgente para Venezuela!
¡REVOCATORIO PARA 2016!

Por la dirección nacional de @Bandera_Roja
Gabriel Puerta Aporte / Secretario General
Carlos Hermoso / Secretario General Adjunto
Caracas, 15 de septiembre de 2016

martes, 13 de septiembre de 2016

Las dos formas de terror en la sociedad venezolana

Por Belsaí Yánez @BelsaiYanez(*)

En la penosa cotidianidad de los venezolanos toda situación termina con exclamaciones asociadas a: ¡Aquí tiene que pasar algo! Que en un país arrastrado a la miseria y cuyo  himno nacional inicia con “Gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó”, no hubiese pasado nada, es lo menos, extraño. Definitivamente muchos esperan “algo” de “alguien”.

En la confusión, también se suma la rabia impotente y un estado de indefensión ante una situación que oprime y subyuga a los venezolanos, quienes parecieran que absortos en la vorágine de la angustia, esperaran a un otro, a un algo, a un algo-otro salvador que se levante a cambiar la película. Ese estado, mezcla de confusión, indefensión y angustia, deriva de algo muy íntimo y oculto, de una de las más fuertes prisiones de la voluntad humana: El miedo.

La acción del miedo

El miedo es una emoción natural de varias especies animales, y particularmente humana que surge como una alerta para la supervivencia de la especie, pero cuando es irracional, paralizante y  recurrente, impide la acción y aunque parezca paradójico, solo la acción lo vence. El miedo alerta a una gacela a huir despavorida de su depredador; produce la acción de correr, pero en determinadas condiciones produce su parálisis. En nuestro caso, el miedo como producto de una estrategia gubernamental, internalizado en la psique de una masa social, como efecto subjetivo y político, no es ya de una dimensión natural, personal o eventual.

Es aciago, acecha y desdibuja los límites entre la realidad y la fantasía. La dominación por medio del miedo siempre tiene mucho de lo siniestro y religioso. Generar esa angustia paralizante como forma de control social es propio de los Gobiernos en toda sociedad de clases. Las condiciones históricas determinan su intensidad. Algunos métodos son subliminales, sutiles e imperceptibles, mientras que otros son más crueles, violentos  y evidentes, tal como sucede de manera más abierta en Venezuela. Al perder la popularidad y las posibilidades de engaño y persuasión, los Gobiernos recurren abiertamente a la amenaza política y a la fuerza represiva para generar una condición social de terror, facilitando así el ejercicio de la dominación extrema por la vía de subyugar la voluntad de acción. Se pretende que toda intención de transformación y cambio sea frenada, anulada, aniquilada por el miedo. Los efectos psicológicos quiebran la confianza, se obnubila la conciencia, no se puede ver la fuerza de la organización, de la lucha sistemática, no se ve futuro y se desdibuja el pasado. El miedo no es libre, como se dice popularmente. Por el contrario, es prisión, es angustia anticipatoria que paraliza.

En Venezuela, la amenaza política incesante es expresada, en primera instancia, en el discurso político (demostrable en cualquier alocución de cualquier vocero del régimen venezolano), es transmitida sistemáticamente a través de los medios de comunicación, es ratificada en la militarización de las instituciones (con lo que se envía un mensaje de fuerza y poder), pero también es ejecutada mediante grotescos procedimientos represivos (con el despliegue de las fuerzas militares y policiales extremadamente visibles, numerosas, excesivas), y a través de despidos, arbitrariedades, detenciones y persecuciones. Se crea un ambiente que condiciona y se asimila como “terrorífico” en gran parte de la población. 

La gente se engancha enfermiza e inconscientemente en el juego del miedo y le hace un inmenso favor a la dictadura, entendida ésta también como cualquier forma de Gobierno en el que una clase ejerce el dominio sobre otra. También, algunas fuerzas políticas aparentemente opuestas, quienes desde su temor a las mayorías empobrecidas y a sus intereses de clase, refuerzan con conciencia el miedo, lo difunden, asumen las condiciones que impone el opresor y las reproducen como algo "dado". La racionalidad se perturba y se distorsiona la realidad en la gente. De allí las fantasías de algo que resuelva mediante salidas milagrosas y mágicas: mágicas y religiosas; mágicas y uniformadas; mágicas y mesiánicas; mágicas y extranjeras. Internalizadas ya las estructuras de poder en la población temerosa, se disemina la impotencia, divulgan cadenas religiosas, rumores fatalistas, dramas novelescos, se refugian en la oración que sacará al país de la crisis o en la idea que un organismo internacional hará lo que el pueblo “no puede” (no debe), fortalecen el miedo mientras hacen catarsis disfrazadas de protestas, y la voluntad entonces aparenta permanecer doblegada.

El miedo a la acción

La criminalización de algunas formas de lucha y las pseudoprotestas aparentemente cándidas, confusas, que usan la paz como un fetiche, implorándola como delegación del poder omnímodo, ocultan el miedo y lo anclan. Son formas que buscan fortalecer determinadas estructuras de poder y convalidar así el terror. El régimen, represivo por naturaleza, promueve la idea de ser el único que garantiza el orden, la paz y la sobrevivencia. Se merma así la confianza en la fuerza del pueblo y sus posibilidades de transformación y cambio. Por eso, uno de los efectos termina siendo la dificultad para organizarse, para desarrollar formas de luchas colectivas y su necesaria diversificación. No hay confianza en los otros ni en la unidad para la acción. Solo se estimula la espera de un milagro, del salvador, y el diálogo se convierte así en un segundo fetiche que frena la idea de la acción colectiva. Delega de forma sutil la acción de las mayorías en la representación de unos “ungidos” que se entenderán con el poder a fin de lograr lo que la acción de las mayorías está “impedida” de hacer. Afortunadamente, nada es total, ni permanente.

Cuando se vence el miedo, las amenazas políticas y la violencia del opresor pierden su poder. Toda relación social de poder, más temprano que tarde, ha de enfrentarse a un contrapoder, y a sus diversas formas de resistencia. No es posible lograr un sometimiento absoluto ni permanente de la voluntad humana, mucho menos de la voluntad colectiva. Invariablemente germinará y/o resurgirá una vanguardia y con ella, formas de organización realmente democráticas para enfrentar la tiranía.

Así como el influjo de la religión sobre la sociedad, la acción de ésta se basa fundamentalmente en estimular el miedo a lo supremo y dado por Dios, al designio divino en el terror al pecado, o el miedo a la consecuencia divina de la acción humana. La religión sustenta su fuerza y fe en el miedo y no en el amor entre iguales o el amor (y su consecuente igualación) con Dios. Así, en nuestra sociedad se infunde a través del miedo una ruptura psicológica con la figura del poder, y una especie de terror a desafiarlo. Se trata de no identificar al poder con la fuerza de las mayorías. Y como el miedo a Dios suplanta por obra humana el amor a éste y su consecuente igualación e identificación, el miedo al poder político busca provocar ese distanciamiento entre la acción de las mayorías y el poder que estas están en capacidad de ejercer mediante su acción decidida. Se busca alejar de la idea y sentido del poder a quien realmente está en capacidad de ejercerlo de manera más plena, las mayorías organizadas.

Pero todo poder en algún momento es desafiado, incluso el poder divino. En todo proceso de dominación sobre una población estará presente una fuerza emergente que se le oponga. Pueden reprimir esa fuerza por determinados momentos, pero reprimirlo no es doblegarlo definitivamente, y mientras exista vida humana y sangre en las venas, las fuerzas opuestas de manera natural volverán a insurgir, hasta lograr nuevas condiciones para el cambio.

El miedo implantado y propagado, siempre será desafiado por el espíritu rebelde y transformador y esta condición también se propaga, se colectiviza, elevándose simultáneamente los niveles de conciencia y de organización en la sociedad. El ejemplo se socializa, prende en la voluntad del pueblo. Se contagian el ánimo y la valentía, las acciones más emblemáticas y las propuestas de trasformación se hacen colectivas y se conjugan, se desnudan los dispositivos ideológicos, lo irracional, lo mistificado, pierde su influencia, se deja de esperar algo de alguien, se recupera la entereza y se abre el espacio a la lucha firme y articulada para transformar las condiciones objetivas que tanto tiempo han agobiado.

La organización y el vencimiento del miedo dan pie a la acción política y a cambios subjetivos. Se descubre con claridad que con la presión popular, que con esa potencia engranada en una unidad superior, amplia y organizada, los Gobiernos totalitarios, los regímenes y las dictaduras, son derrotados. Se articulan fuerzas para crear nuevas circunstancias nacionales, para la reconstrucción o la transformación.  La paz deja de ser fetiche para el cultivo del miedo, y pasa a ser una condición objetiva y subjetiva, una nueva sociedad es, entonces, un firme propósito, más allá del terror en un momento diminuto de la historia.

(*) Psicóloga y miembro del CC de Bandera Roja