viernes, 23 de enero de 2015

Declaración 45 aniversario: ¡Alerta Venezuela!


Bandera Roja conmemora 45 años de su fundación en momentos en que el país atraviesa por tiempos muy difíciles. La crisis general que nos azota no encuentra solución en las políticas gubernamentales. Su oferta es más dependencia e hipoteca del país, desindustrialización y destrucción de nuestras capacidades productivas. Día a día los problemas se agravan y las condiciones de vida y de trabajo desmejoran. Venezuela es un desastre con todas las características de una catástrofe. La situación es cada vez más insoportable y reviven las posibilidades de un estallido social de impredecibles consecuencias. De un autogolpe, de la elevación y extensión de la represión, de una restricción extrema de las libertades públicas y los derechos democráticos. Recorre nuestra patria el fantasma de una hambruna motivada por la escasez, los altos precios, los salarios insuficientes y el desempleo, agravada aún más por la inseguridad y delincuencia desbordadas. 

Ante tan dramático cuadro nos está negada la alternativa de responsabilizarnos de una crisis que es fruto de las políticas erróneas de quienes gobiernan. No es justo que se descargue sobre la mayoría nacional, especialmente sobre los trabajadores, el peso de la crisis. Frenar esta política solo es posible organizando la protesta y manteniendo con firmeza la defensa de las libertades democráticas. Las erráticas políticas gubernamentales  —medio escondidas en el marco de un paquete neoliberal y antinacional— conducen al abismo y no hay otra salvación posible que no sea un cambio de gobierno.

Urge una nueva conducción del país que inicie la reconstrucción nacional y que sea capaz de lograr la superación de la crisis y el bienestar y progreso de la gente. Que garantice paz y seguridad, que reunifique a la familia venezolana. Que instaure una nueva democracia. Que rescate la ética y la moral en la función pública. Que industrialice a Venezuela, diversifique su economía y rompa las cadenas de la dependencia.

El momento obliga a tomar la determinación de impulsar el cambio político y de construir la fuerza suficiente para lograrlo con la urgencia que se nos plantea. Para ello debemos unir a la diversidad social, política y económica, jóvenes y viejos. Se trata de articular en una Junta para la Reconstrucción Nacional todas estas fuerzas para enfrentar las medidas hambreadoras y represivas y producir el ansiado cambio político. Compromiso histórico para una gran tarea. El tiempo apremia. 

Pongámonos a la altura del reclamo del momento y vamos a sacar al país adelante. Venezuela cuenta con reservas morales, económicas y políticas para abrir paso a la prosperidad.

2015: Un Cambio para la Reconstrucción Nacional

Bandera Roja: 45 años resistiendo junto al pueblo

Caracas, 20 de enero de 2015

sábado, 10 de enero de 2015

NOTA DE DUELO - Fallece Jhonny Enrique Rivas Rada, padre de Sairam Rivas

Nota de Duelo
Fallece Jhonny Enrique Rivas Rada, padre de Sairam Rivas

Con mucho dolor informamos el lamentable y prematuro fallecimiento del padre de nuestra dirigente estudiantil y juvenil Sairam Rivas. Luego de un cáncer voraz y fulminante, fallece hace pocas horas de hoy sábado 10 de enero en el Hospital Oncológico Luis Razzeti de la ciudad de Caracas mientras era acompañado por su esposa Sandis Moreno, y sus hijos y familiares más cercanos. Sairam Rivas estuvo hasta el último instante con su padre y sabemos del inmenso dolor que tiene esta pérdida para una joven que ha entregado tanto a la lucha por un cambio en Venezuela.

Hacemos extensivo nuestro dolor a todos los familiares y amigos de Jhonny, quien en vida fue un trabajador incansable y dirigente del transporte en la ciudad de Guatire. Fue un servidor público que sembró desde muy temprano en Sairam el amor por el trabajo, el esfuerzo y sobre todo, el amor por Venezuela.

Durante todo el año 2014, en el que por 4 meses Sairam estuvo encarcelada en el Sebin por su condición de dirigente estudiantil, supimos del silencioso padecimiento de Jhonny y del dolor que causaba en Sairam el indetenible deterioro de salud de su padre. Aún así, vimos a una joven firme y llena de entrega por la lucha justa de los venezolanos, y a pesar de todo el dolor, Sairam se mantuvo siempre en la primera línea de las luchas, siguiendo el ejemplo batallador de su padre, quien hoy se convierte en legado en sus hijos y especialmente en Sairam.

Jhonny Enrique Rivas Rada será velado en su querido Guatire, funeraria Santa Ana está tarde del sábado 10 de enero, en una ceremonia familiar en la que sin duda participarán sus compañeros de trabajo, sus familiares y sus amigos más cercanos.

Acompañamos el dolor de toda la familia Rivas-Moreno y hacemos nuestro el dolor de Sandis Moreno por la pérdida de su amado esposo, padre de sus hijas y luchador incansable y dio siempre lo mejor de sí, como hoy lo hace su hija de una manera ejemplar; por su país, Venezuela.

Hasta siempre, Jhonny.
Comité Político Nacional
militancia de todo el partido
@Bandera_Roja

jueves, 8 de enero de 2015

En Venezuela urge una Reconstrucción Nacional


En nuestro país sobran razones para protestar, para luchar por un cambio de régimen político y, por supuesto, para convocar a diversos tipos de manifestaciones y movilizaciones -entre ellas, eventualmente, un paro nacional- que ayuden en ese propósito. 

En las últimas horas se han difundido mensajes en los que se convoca a un «paro nacional para el lunes 12/01/15». En ese mensaje nadie asume la responsabilidad de la convocatoria. Ningún actor político reconocido, ningún gremio o sindicato de trabajadores o ninguna organización estudiantil y juvenil enfrentada al régimen conoce de su preparativo, tampoco los gremios y/o cámaras empresariales tienen que ver con ello. ¿Cómo puede tener éxito una actividad de este tipo que no se ha convocado por las fuerzas que pugnan por un cambio verdadero en Venezuela?

No son pocas las veces en las que el régimen apela a este tipo de bolas o rumores para decir luego (y el martes probablemente lo dirá) "fracasaron los golpistas con su llamado a paro".

Estamos seguros de que la inmensa mayoría de quienes han difundido el mensaje, estarán cumpliendo sus actividades cotidianas el día del presunto paro nacional. Mientras, otros se sentirán frustrados porque el mismo no se realizó. Destacamos la importancia de las redes sociales, pero Venezuela necesita de la participación activa y decidida de todos para organizar y movilizar al pueblo, bajo una dirección y una propuesta política alternativa, capaz de sumar voluntades y fuerzas hasta derrotar a la dictadura a la brevedad posible. 

Bandera Roja apuesta a construir esa fuerza con quienes estén dispuestos a construir una unidad de acción orgánica y decidida a cambiar lo establecido; apostamos a luchar sin descanso por la Reconstrucción Nacional al lado del pueblo, por su soberanía e independencia y en búsqueda de una Venezuela de desarrollo, progreso, soberanía y bienestar. Avancemos firmes hacia la Reconstrucción Nacional en la lucha y el combate organizado, no en la anarquía dispersa y aventurera que pueda conducir a una derrota. Organizar el descontento requiere de fuerzas políticas decididas, de gremios, de sindicatos, de estudiantes y trabajadores, requiere de redes sociales y de luchas callejeras y requiere de una vanguardia. Avancemos en su constitución.

Comité Político Nacional
Partido Bandera Roja
8 de enero de 2015

lunes, 29 de diciembre de 2014

La catástrofe chavista y cómo enfrentarla en 2015

Una reflexión para finalizar el año

Una gran catástrofe se cierne sobre Venezuela. Era fácil preverlo. Es el resultado de una política destructiva. Una política que frena de manera muy clara el desarrollo de las fuerzas productivas materiales de nuestra economía, mientras profundiza la dependencia y la entrega de la soberanía nacional. Su expresión clara se observa en el desmantelamiento de buena parte del aparato productivo nativo y en la conversión de Venezuela en mercado para otros países, al sustituir la producción nacional por productos importados, al convertir la riqueza nacional en gasto para importación, o sea, traspasar el excedente petrolero a los grandes ricos, a la oligarquía financiera nacional e internacional. La inversión productiva, por su parte, se deja a un lado para acelerar el desmantelamiento. Y todo esto apartando la corrupción, que alcanza niveles que hacen parecer —según el decir de un exsecretario general de AD— como “roba-gallinas” a los gobiernos del período bipartidista.

A Estados Unidos se le suman otros imperialismos como China y Rusia como proveedores de bienes finales en áreas importantes. Brasil y en general Mercosur proveen su parte y sacan ganancias extraordinarias a costa de las compras venezolanas. China, por lo pronto, es el principal beneficiario.
En el mejor de los casos se logró atemperar el drama de la pobreza por un tiempo breve, mientras alcanzaban las divisas para brindar las dádivas. Argumento que sirve a muchos chavistas de “izquierda” para justificar su inclinación, aunque olvidan dos cosas: en primer lugar, disminuir un tanto la pobreza no significa cambio de nada, no significa cambios en las relaciones sociales de producción; por el contrario, como en el caso que nos ocupa, se puede disminuir la pobreza afianzando las relaciones de producción y de cambio capitalistas, así como las relaciones con el imperialismo que dejan como resultado la dependencia con respecto a nuevas potencias que determinan nuestra circunstancia. En segundo lugar, esta ampliación de la demanda efectiva —diría un economista keynesiano— ciertamente atempera la miseria circunstancialmente, y en lo fundamental sirve para garantizar la realización de los bienes importados. Además de a una parte de la población pobre, se beneficia a sectores con capacidad de compra de electrodomésticos, automóviles —entre otros artículos importados masivamente durante un tiempo a un dólar sobrevaluado— y sobre todo a quienes se vincularon desde las altas esferas del gobierno con el jugoso negocio de las importaciones con dólares preferenciales a 6,30 bolívares por dólar, cuya distracción permitió ganancias superlativas, usando ciertamente parte de esas transferencias para importar bienes que luego serían vendidos a precio muy por encima de lo importado.

De esta manera se desarrolla una política que nada tiene que ver con algún cambio verdadero, solo modificaciones nominales y aparentes. Dirigiéndonos a algunos incautos que de buena fe siguen apoyando este adefesio político que llaman “proceso” —víctimas en muchos casos del resentimiento y del engaño revisionista— queremos recordar una frase del Che: “Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación”. Luchar contra la alienación, para decirlo de una manera que no se preste a ninguna confusión, es luchar contra la explotación. Es crear relaciones de producción en las que el obrero no sea despojado de la riqueza que crea en forma de plusvalía. Lo demás puede evidenciarse, en el mejor de los casos, como reformas, que ni siquiera es lo que sucedió en nuestra economía. Con la agudización de la crisis, la miseria alcanzará niveles cada vez más elevados luego de una política de dádivas para ganar adeptos y sustentar la política económica que a la postre favorece a la oligarquía.

La catástrofe comienza a manifestarse. Sus consecuencias se vienen desarrollando. Es fácil establecer que la inflación cerrará este 2014 en más de 70%, siendo en alimentos y bebidas mucho más que 100%. La recesión debe ubicarse en –4% según cálculos de diversos sectores. Por su parte el gobierno ya reconoce que el crecimiento será negativo y mayor de –1%. Para el próximo año las cosas serán mucho más drásticas. Recesión con hiperinflación es la perspectiva. Los ingresos caerán a mínimos históricos dada la caída del precio del crudo que se pudiese ubicar en menos de 60 dólares el barril. Las reservas internacionales —que han sufrido el impacto del comportamiento del precio del oro a la baja y la del petróleo— conducen a una sequía que impedirá mantener los niveles de importación de bienes como hasta 2013. La caída de la producción de riquezas expresadas en el producto interno bruto, que ya les resulta innegable, se verá empujada por la escasez. Menos demanda, menos producción. Menos dólares para importar, menos producción. Así, 2015 resulta un período bastante largo por el drama que puede resumir de escasez, desabastecimiento, inflación, recesión, desempleo y especulación desenfrenada, que derivarán en un descontento que debemos disponernos a dirigir y a encauzar.

El gobierno se prepara para enfrentar esta situación, en medio del drama de la división interna y la pérdida de respaldo popular, con medidas que harán más difíciles las condiciones de vida de la gente. Aumento de los impuestos, de la gasolina, junto a la reducción del gasto social, principalmente educación, salud y vivienda, como mecanismo que permita reducir la brecha fiscal. Junto a las consabidas medidas económicas, el gobierno blande sus armas como anuncio de que descargará la represión contra quienes osen enfrentarlo. Mientras, por lo pronto, la gente busca subsistir para acumular fuerzas para una nueva expresión de rebeldía. La gente, de una u otra inclinación, se mantiene a la expectativa frente al desarrollo de los acontecimientos. Sin confiar ya en promesas y en demagogos de las diversas aceras, comienza a entender la naturaleza de la situación. Este conocimiento incipiente se verá obligado a dar saltos agigantados en distintos terrenos.

Este escenario encuentra una oposición dividida entre un sector que parece dolerle el régimen chavista —pues hace esfuerzos por salvarlo, tenderle salvavidas y cobrar por la ayuda— y una oposición dispuesta a asumir la dirección política y ser alternativa de cambio, que acepta el reto responsablemente de ponerse al frente de la protesta popular, de trabajar por la unidad política y, a la par, la unidad social de los distintos sectores en defensa de sus derechos y por la reconstrucción nacional.

Por su parte, el gobierno y los factores políticos que han sido su sostén también se encuentran divididos. En las alturas, la división entre las dos grandes canonjías —mafias, para ser más explícitos— parece sufrir un embate a propósito de la reconfiguración de los espacios del poder político. Derivación, claro está, de las cuotas en torno del reparto del botín. Contradicciones que son el resultado de dos cuestiones vitales para el régimen: de una parte, se ha menguado la riqueza esperada dada la caída del precio del crudo; de otra, afrontar los tiempos catastróficos genera dudas de un sector en relación con el otro. Entretanto, las mafias menos importantes tienden a alinearse en torno de una u otra. Pero de igual manera se aprecian claramente las divisiones en la estructura político-partidista del llamado Polo Patriótico. En el seno del PSUV, sobre todo luego de las elecciones internas, la desconfianza, las zancadillas, los reacomodos y las imposiciones parecen no concitar voluntades en defensa del proceso, y en ese transcurrir las simpatías por el régimen, por el PSUV, por sus liderazgos, se encuentran en franco retroceso. La descomposición del régimen —e incluso del Estado en tanto tal— comienza a hacerse más patente y podría ser la expresión más acabada de la situación que sufre el chavismo. En medio de una crisis económica creada por sus políticas antinacionales, la inflación, la escasez y el desempleo, principales problemas sociales, no pueden ser exculpados de su responsabilidad con “guerras económicas” inventadas o fantasías como la conspiración internacional. La fraseología “revolucionaria” no puede esconder las consecuencias de una política que devastó la economía y dividió a los venezolanos, mientras favorecía a los poderosos de siempre y creaba nuevos oligarcas  boliburgueses.

El descontento indefectiblemente tendrá el signo político que significa enfrentar este estado de cosas. Plantear cambios de verdad para una sociedad que se desmorona y que debe ser reconstruida sobre nuevas bases. Una nueva democracia de participación verdadera de la gente en la toma de decisiones. Una nueva economía que atienda las necesidades sentidas de la población y tenga como meta inmediata una revolución industrial para garantizar la independencia y autonomía nacionales. Una política económica que enfrente la urgencia y a la vez siente las bases para el futuro. Una política social que de verdad atienda los requerimientos de salud, educación y vivienda.

La plataforma de luchas de los venezolanos —de los trabajadores, los estudiantes, de la gente necesitada en defensa de sus derechos, por la libertad de la organización popular de los distintos sectores— debe estar articulada a un programa político por la reconstrucción nacional. A su vez, las luchas sociales y políticas deben sustentarse organizativamente en asambleas donde la gente participe democráticamente y debata sobre los grandes problemas nacionales, la alternativa por la reconstrucción, los problemas concretos y la manera de enfrentarlos, la organización y las formas de lucha. Las asambleas deben integrarse, como en efecto se viene haciendo, en los distintos sectores, estudiantiles, laborales, magisteriales, a escala municipal, estadal, regional hasta encontrar en el Congreso Nacional por la Reconstrucción un momento en el cual se articulen las fuerzas por el cambio.

La catástrofe inminente que se cierne sobre Venezuela podrá ser un episodio donde la ciudadanía haga valer su disposición al cambio por un mundo mejor, o —en caso de derrota para las fuerzas del progreso, de la democracia y del cambio revolucionario— el tránsito hacia un mayor cercenamiento de las libertades democráticas, hacia formas más abiertas de dictadura gorila. En cualquier caso será un episodio para el combate. De confrontación entre el moribundo pero altanero despotismo chavista y las fuerzas del cambio verdadero. No hay espacio para la neutralidad o la vacilación. Las condiciones de los venezolanos y su futuro reclaman la mayor disposición para la pelea.

Carlos Hermoso
29 de diciembre de 2014


domingo, 28 de diciembre de 2014

Zonas Económicas Especiales: paraísos de explotación neoliberal

Entre las muchas leyes aprobadas por el iletrado de Maduro -en forma apresurada- por la vía habilitante figura la creación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) en el país. Esta ley autoriza al régimen a la creación de estos paraísos de explotación capitalista salvaje en el territorio nacional, cuya soberanía será cedida al control del inversionista extranjero. En los espacios territoriales a ser ocupados por las ZEE las leyes de la República serán sustituidas por otras más “afines a la conveniencia“ de los inversionistas extranjeros. Las ZEE ofrecerán como incentivos: reducción o excepción en el pago de impuestos, flexibilización laboral (mano de obra barata), libre exportación de capitales, importación de equipamientos y materias primas libre de aranceles, etc. Además el Estado se compromete a la construcción de las infraestructuras necesarias en materia vial, de acometidas de agua y electricidad, de telecomunicaciones, de servicios sanitarios, etc. En resumen serán edenes al servicio del gran capital transnacional como ha sucedido en China, Taiwán, India, México (maquiladoras), Egipto, Guatemala, Republica Dominicana, Kenya, Zambia, Honduras, y El Salvador entre muchos otros países.

La creación de las ZEE como estrategia equivocada de desarrollo económica no es nada nuevo y no constituyen ningunos emporios de desarrollo socialista como falazmente afirma el régimen de Maduro. Países como Taiwán y la India fueron los pioneros en esta modalidad con la creación de las zonas de Kaoshiung y Kandla (1965). Años más tarde las mismas formaron parte de las reformas introducidas por el hoy fallecido líder chino Chen Yun (1905-1995), uno de los padres intelectuales del “socialismo de mercado” chino. Reformas que hoy son consideradas como el punto de inflexión que dio pie a las transformaciones que llevaron a China a convertirse en una potencia capitalista.

En China se ha dado la restauración del “odiado capitalismo del pasado”, bajo la regulación de un estado fuerte y represor, a la sombra del cual jerarcas de la burocracia se han hecho millonarios surgiendo así una potente burguesía china, mientras la clase trabajadora sufre una explotación salvaje a manos de las corporaciones extranjeras y las empresas nacionales. China hoy por hoy es un país capitalista, que se rige bajo las leyes del mercado, exportando sus excedentes de capital financiero a países pobres, tal como lo hace cualquier potencia imperialista.

La transformación de la China no capitalista, en la China del dólar ha sido impresionante. En el año 1998 el sector público abarcaba el 57% de la economía china (excluyendo la agricultura), mientras que para el año 2001 ya el sector privado superaba al público: 61,8% privado versus 38,2% público y el año 2011 la propiedad privada representaba 70.5% de la actividad económica. Lo que comenzó a principios de los años 80, como una "apertura de mercado" mediante las ZEE, se convirtió en torrentes en las décadas siguientes. La inversión extranjera, que era casi inexistente antes de 1978, fluyo masivamente gracias a las ZEE, llegando a convertir a China en el segundo gran receptor de inversiones extranjeras del mundo, después de los EE.UU. En China existen 63 mil transnacionales entre las que se encuentran: Nike, Dell, Abbott, Chebron, Alcoa, Amcor, American Amtex, Amoco, Eastman Chemical, Ericsson, Exxon, etc. Todas ellas operan disfrutando de las prebendas que les proporciona el régimen de Pekín y su socialismo de mercado.

La aprobación de la Ley que faculta a la dupla Maduro-Cabello el establecimiento de ZEE en el país representa el establecimiento de nirvanas de super-explotación neoliberal, donde el trabajador deberá cumplir largas jornadas laborales, donde no existirán sindicatos (como en muchas dependencias y empresas del Estado), ni dispondrán de seguridad laboral. Sufrirán las formas más infames de flexibilización laboral en nombre del socialismo bolivariano. Serán una versión caribeña del ya desprestigiado modelo chino y su equivocada teoría del goteo (el desarrollo de las ZEE incidirá en las regiones con menor progreso). Hoy sabemos que detrás del éxito económico chino se oculta una grotesca superexplotación de los trabajadores y una repugnante acumulación de riqueza por parte de las transnacionales.

La política económica antinacional de la dupla Maduro-Cabello, reflejada en los ZEE, conlleva a la creación de grandes centros de maquila en el país, al servicio de las multinacionales y bajo el férreo control de un Estado autoritario y represor. Las ZEE encarnan el más despreciable neoliberalismo e injusta distribución de la riqueza en nombre de un supuesto socialismo que cercena los más elementales derechos de los trabajadores y profundiza su explotación.

Detrás de los "paraísos" prometidos por el fachochavismo se ocultan muchos infiernos Dantescos.


José R. López Padrino M.D. Ph.D.
Professor
Molecular Biosciences  
School of Veterinary Medicine
U.C. Davis

sábado, 20 de diciembre de 2014

Bandera Roja saluda el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba


Por más poderosa que sea, una nación no puede impedir las relaciones fraternales entre los trabajadores de todos los países del mundo
Bandera Roja saluda el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba

El Comité Político Nacional de Bandera Roja saluda como algo positivo el que se hayan restablecido las relaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y ‎ Cuba. Consideramos que esta histórica decisión crea un nuevo escenario en las relaciones de respeto entre las distintas naciones del mundo, que bien puede permitir la reivindicación de la soberanía nacional de cada país.

El acuerdo entre La Habana y Washington va acompañado de una declaración del Ejecutivo estadounidense en la dirección de terminar el bloqueo económico contra el pueblo cubano, decisión que compete al Congreso del país norteño. Desde nuestra fundación en 1970 hemos denunciado dicho bloqueo como parte de una política imperialista que buscaba degradar las condiciones de vida del pueblo cubano y quebrar su determinación de abrirse caminos propios e independientes. El combate a este bloqueo y la solidaridad con el pueblo cubano han concitado el apoyo de todos los pueblos del mundo que hoy ven con fundadas esperanzas el fin de una medida que ha afectado sensiblemente la vida de los cubanos. La historia ha demostrado que esta medida punitiva de parte de la primera potencia mundial no ha servido para generar cambios en la isla de Cuba y más bien ha sido convertida en excusa para sostener indefendibles retrocesos en el régimen político de libertades a lo interno de esa nación hermana. Solo a los cubanos les corresponde realizar los cambios políticos, económicos y sociales en la isla, sin injerencia de ninguna nación y en el marco del principio de autodeterminación de los pueblos.

Bandera Roja aboga porque dicho bloqueo llegue a su fin, en momentos en que se propician políticas similares en las pugnas entre las potencias imperialistas, lo que augura su reivindicación como arma política cuyo efecto colateral lo sufren los pueblos de los países bloqueados. Por más poderosa que sea, una nación no puede impedir las relaciones fraternales entre los trabajadores de todos los países del mundo aunados en la lucha contra la explotación y el dominio imperialista, en la solidaridad entre los pueblos y la paz mundial.  

Como cuestión de principios, siempre nos hemos opuesto al reparto del mundo en áreas de influencia o control geopolítico, a la sujeción del avance y desarrollo de los pueblos a los intereses de las grandes potencias mundiales y a la resolución bélica de los conflictos entre las naciones.

Desde Bandera Roja abogamos porque este restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU Cuba signifique un nuevo escenario en que los pueblos cubano y estadounidense afiancen sus relaciones de solidaridad, apoyo e intercambio beneficiosas para ambos en sus luchas contra la explotación y en defensa de las libertades democráticas.

Comité Político Nacional
Partido Bandera Roja

sábado, 29 de noviembre de 2014

Los esquiroles "bolivarianos", por Víctor Partidas

El congreso de esquiroles oficialistas realizado el pasado lunes 17 de noviembre no podía tener una ceremonia final sin la presencia estelar de un representante de la más importante patronal del país: la jefatura del gobierno.

Ha sido el propio presidente Maduro el encargado de resumir en el discurso final el alcance de las novedosas tesis de la sumisión y genuflexión de la clase obrera frente al gobierno y el Estado, con el adorno de la dirigencia oficialista artificialmente montada en la CBST y disfrazada de milicos para cumplir su triste papel de tratar de arrodillar a los trabajadores y someter conrepresión el descontento generalizado que se extiende en las bases del movimiento laboral del país.

Este evento en sí mismo tiene significación histórica: esos experimentados esquiroles han hecho gala de su decisión de contribuir con la errática y destructora política económica, totalmente en contravía del bienestar del pueblo, y han ratificado como positiva la orientación de tal rumbo. Desmienten incluso a algunos de los propios teóricos artífices del desastre económico,quienes dada la magnitud del caos han entrado a reflexionar sobre el tema haciendo una autocrítica, aunque aún muy tibia. En una caricatura de guerra que nos pinta el gobierno, el enemigo es el bodeguero, los desempleados, ahora bachaqueros del barrio, que especulan gracias al desempleo y al desabastecimiento y escasez que ha fomentado el propio régimen. En esa caricatura de guerra el enemigo son los trabajadores que reclaman y protestan porque cada día que pasa son peores las condiciones en que están obligados a vivir. Los aliados en esta santa cruzada son el gobierno y ellos: los esquiroles.

Resulta que la verdadera guerra económica existe, en ella estamos hace rato y este gobierno es socio predilecto de quienes la vienen ganando: los banqueros de la oligarquía, los boliburgueses y las transnacionales, especialmente los capitales transnacionales chinos. Guerra bien ganada, bajo la táctica disuasiva de la dependencia y destrucción de la capacidad de producción nacional de bienes y servicios, más el descomunal endeudamiento del país, cuestión que ha profundizado el régimen con su política. Tal guerra la padecen y la pierden los venezolanos, y todos los análisis indican que la van a sufrir peor los trabajadores en los días por venir. Peor todavía es la hipoteca a futuro de las riquezas de la patria, a cambio de dólares frescos para el populismo; cosa que embarga a las generaciones que aún no han nacido. Estos congresistas del colaboracionismo no debatieron nada sobre esta crisis, para ellos no existe. Lo que hay es "guerra económica" y en ella están del lado del gobierno que, según dice el propio Maduro, la vienen venciendo, entonces están definitivamente del lado de los ganadores. Su contribución, de no ser gratuita, es simplemente miserable y las bases obreras eso lo entienden cada vez con más claridad, cuando cobran el salario y van al mercado. Entonces, mientras el gobierno y sus esquiroles dicen que ganan, los obreros, los trabajadores en general, sienten en carne propia que pierden.

Este congreso es histórico porque avanzó más allá de lo clásico: la declaración de objetivos o propósitos. Demandó medidas concretas y leyes. Ni más faltaba: lo lograron.

Maduro ha anunciado medidas concretas y leyes. Medidas concretas es el incremento del precio de la gasolina: en una economía devastada como ésta, todo lo que se trae de afuera se traslada internamente, en alto porcentaje con gasolina. Más con un sistema de transporte y servicio público colectivo caótico como el existente, la gasolina y su precio inciden, pero incidirán más e incrementarán más la especulación, y esto lo pagarán como siempre los trabajadores. Medidas concretas tendremos en el incremento de impuestos que pagaremos los trabajadores en los bienes básicos para vivir: más impuestos, más sacrificio para el pueblo.

Por otra parte, en la historia del movimiento de trabajadores desde el surgimiento del sistema capitalista con sus ciclos de crisis inherentes, este se ha batido por la abolición de las leyes que amplían y refuerzan el sometimiento a la explotación de la clase obrera en favor de propiciar beneficios al capital. No es otro el espíritu de la ley en el marco de este modelo de producción capitalista, es en esencia el fundamento del éxito del modelo en estos días de liberalismo vestido com pomposos trajes de "socialismo del siglo XXI". Pues este fastuoso congreso marca un hito contradictorio con toda esa historia de lucha, cuando promueve y celebra los dictámenes de leyes que obligan a los trabajadores a alistarse en brigadas de orden para que, montados en las ruinas de la infraestructura industrial y agrícola del país, reviertan a punta de represión los dramáticos resultados que el gobierno genera cuando pacta los convenios con sus socios extranjeros en detrimento de la producción nacional.

Los congresistas oficialistas no solamente han promovido los dictámenes de ley, sino que se han alistado a la función policial para su cumplimiento, jurando reprimir a sus propios hermanos de clase en pos de los objetivos del gobierno. Eso es el colaboracionismo en el siglo XXI, cuya distancia histórica no impide su similitud con los papeles ejercidos por los esquiroles colaboracionistas a lo largo de los regímenes despóticos de toda laya en diversos rincones del mundo.

Ahora bien, este histórico congreso no debatió para nada aspectos cruciales de interés para la clase trabajadora. La sacrosanta ley que defienden los dirigentes oficialistas contempla que los ahorros de prestaciones sociales son de liquidación inmediata, pero la deuda del Estado con los trabajadores, que hoy alcanza cifras que rondan los 60 mil millones de dólares, no se discute, para eso no se exige cumplimiento de ley y la impunidad del Estado se perpetúa, mientras muchos trabajadores fallecen en la espera y esa dirigencia calla. No se les ocurrió a los deliberantes de la genuflexión y colaboración contra la clase una fórmula para detener la caída libre de la capacidad de compra del salario, en una economía de inflacion crónica que tiende a ser más aguda y creciente, cosa que no detendrá la montaña de leyes que promulga Maduro montado en su Habilitante.

Tan grave situación para los trabajadores venezolanos reclama en lo inmediato la acción de la auténtica dirigencia gremial y sindical para emprender las luchas con la suficiente fuerza para frenar los atropellos a las condiciones mínimas de vida que ha generado la política económica del régimen. El descontento en la base del movimiento de trabajadores ha disuelto las diferencias inducidas por las parcialidades partidistas. El clima es propicio para comenzar el debate de las tareas de la lucha que habrá que dar. La movilización debe iniciarse desde ya con reuniones en los espacios naturales de la vida de los trabajadores, en la oficina, en los galpones, en las sedes sindicales. Un vasto movimiento asambleario es el escenario para acordar los puntos de una unitaria plataforma de luchas y los preparativos de las movilizaciones que deberán congregar la fuerza suficiente para manifestar el rechazo a estas medidas del gobierno y defendernos de la represión. El reclamo individual nos hace presa fácil de los esquiroles, la lucha parcial no detendrá la ofensiva patronal. Lo que está planteado es la preparación de un levantamiento general y masivo de los trabajadores junto al resto del pueblo. Impulsar jornadas de protesta sectoriales hasta hacer confluir todo el movimiento en una sola fuerza organizada.

Lo que está planteado para la dirigencia auténtica del movimiento de trabajadores es un inmenso desafío ante el poder despótico y represivo del régimen que gobierna. Se hacen necesarias la organización, activación y articulación sistemáticas y progresivas de células de trabajadores preparados para la lucha. Lo planteado no es un accionar explosivo, desordenado, anárquico o disperso. Es necesario vencer la resistencia de la vida burocrática clásica en los sindicatos y gremios. Activar y movilizar desde la base bajo formas de organización que eviten que la acción de los esquiroles y los "patriotas cooperantes", valga decir sapos, rompa o fracture nuestras iniciativas. La Unión de Trabajadores Revolucionarios (UTR) llama a la clase obrera a organizarse y movilizarse para rechazar las medidas y abrir espacios para cambios de fondo en el país que posibiliten la reconstrucción nacional, un desarrollo económico con gran sentido de justicia social y una democracia de nuevo tipo donde los trabajadores y los ciudadanos tengamos permanente presencia en la toma de decisiones que signifiquen democracia, progreso y bienestar para las mayorías nacionales. Es el reto, y podemos lograrlo.


Víctor Partidas

Coordinador Nacional

Unión de Trabajadores Revolucionarios (UTR / BR)